Durante décadas, las producciones de Tucumán encontraron en Santa Fe una salida natural hacia los mercados internacionales. El sistema fluvial del Paraná funcionó como un corredor estratégico para la fruta fresca, los cítricos industriales, el azúcar y las legumbres, entre otros productos. Pero distintos problemas operativos —especialmente sindicales— y la consecuente pérdida de confianza de las navieras interrumpieron esa dinámica. Hoy, ese vínculo podría recomponerse. Una misión tucumana integrada por funcionarios del Gobierno provincial, despachantes de aduanas, representantes del sector exportador y cámaras empresarias visitó cuatro puertos santafesinos con el objetivo de reconstruir la relación y evaluar condiciones concretas para volver a operar desde allí. “Tucumán tiene una relación con Santa Fe de muchos años, porque lógicamente es la salida natural que tenemos de nuestras exportaciones”, señaló Virginia Ávila, representante de la Secretaría de Relaciones Institucionales y Empresariales del Gobierno de Tucumán y quien encabezó la comitiva. La funcionaria enmarcó esta estrategia en la decisión política del gobernador Osvaldo Jaldo de mejorar la competitividad logística de la provincia: “Hemos tomado firmemente la decisión de poder mejorar la competitividad de nuestras exportaciones a través de la salida tanto al Pacífico como al Atlántico”.
La misión visitó el Puerto de Santa Fe, Terminal Puerto Rosario, el Centro Fluvial Rosario y la Zona Franca de Villa Constitución. En cada escala hubo reuniones técnicas, recorridos operativos y encuentros con ministros de Producción, Economía y Gobierno de Santa Fe. Según Ávila, el antecedente del conflicto sindical fue un punto clave para explicar el quiebre previo entre Tucumán y los puertos fluviales. “Santa Fe tuvo un problema con cuestiones sindicales en los puertos, que ya fue resuelto por el gobierno de la provincia. Ese problema generó que las navieras ya no quisieran trabajar directamente con Santa Fe y se desviaran a puertos como Buenos Aires o Zárate”, explicó. Con ese escenario superado, ambas provincias buscan reconstruir la confianza del sistema naviero y ofrecer condiciones más competitivas para el comercio exterior del NOA.
La recepción en Santa Fe fue altamente positiva. “Realmente fue una misión con muy buenos resultados”, afirmó Ávila. El acercamiento nació en un encuentro previo en Catamarca, donde la funcionaria presentó cifras y potencial exportador de Tucumán. A partir de esa exposición, el gobierno santafesino propuso avanzar en una agenda conjunta. Luego, una delegación de Santa Fe viajó a Tucumán para reunirse con despachantes, empresas, cámaras y autoridades provinciales del NOA. “Cuando uno hace gestiones o viaja a otra provincia es justamente para que los diálogos empiecen a fluir, para que las negociaciones se vuelvan a poner sobre la mesa”, destacó.
El paso siguiente será decisivo. Ambas provincias gestionan una reunión con las principales navieras —entre ellas MSC, que recientemente absorbió a Hamburg Süd— para garantizar frecuencias, condiciones operativas y tiempos de tránsito. “Como primera medida es la audiencia con las navieras para fin de noviembre”, detalló Ávila. “Ellas nos tienen que garantizar que los barcos van a llegar en tiempo y forma a los puertos que estamos pidiendo. Si eso se logra, entonces podemos pensar en una campaña 2026”. La funcionaria explicó que la estacionalidad de la fruta fresca juega un rol central: la próxima cosecha podría adelantarse por una caída en la oferta europea, lo que acelera los plazos para contar con una vía alternativa a Buenos Aires.
Rosario aparece hoy con una oferta renovada y con inversiones privadas significativas que incluyen zona franca, equipamiento moderno y mayor flexibilidad operativa. Para Ávila, una de las claves es recuperar un trato más cercano y eficiente. “No es lo mismo ser un número dentro del puerto de Buenos Aires a ser llamado por tu nombre y que te respondan cuando la carga va con problemas”, subrayó. Recordó casos concretos donde un contenedor no fue embarcado a tiempo en Buenos Aires y las empresas tuvieron que enviar muestras por avión a destinos como Singapur, con costos altísimos. “Para que no sucedan este tipo de cosas es que estamos generando relaciones nacionales e internacionales con las navieras, mejorando la competitividad de nuestra carga”.
Los sectores productivos más interesados en la reactivación fluvial son tres. En primer lugar, el complejo citrícola, tanto en sus exportaciones de limón fresco como en las industriales (jugo, aceite esencial, cáscara deshidratada). “Cada citrícola mueve en promedio de 1000 a 1300 contenedores por año”, señaló. En segundo término, el sector azucarero, que ya tiene antecedentes operando por Rosario. Y finalmente, el complejo de legumbres, que incluye porotos, garbanzos, lentejas y otros granos. A estos se suman bebidas alcohólicas, autopartes y diversos productos con creciente inserción internacional.
Ávila enfatizó que la estrategia debe ser integral y sostenida: “Para poder promocionar nuestras exportaciones primero tenemos que generar puertas adentro las condiciones para que mejoren la salida de nuestros productos”. Desde su secretaría, aseguró, llevan adelante negociaciones arancelarias, fitosanitarias y para-arancelarias, articulando con la Secretaría de Producción, el Ministerio de Gobierno y Justicia y el Ministerio de Economía. “Hay un trabajo en equipo, un conjunto de personas articulando para que esto se haga realidad”.
La misión dejó abierta una puerta que Tucumán busca atravesar cuanto antes: la posibilidad de recuperar un corredor logístico que históricamente le permitió conectarse con el mundo de forma más competitiva, eficiente y previsible. Ahora, la pelota está del lado de las navieras. Pero esta vez, con dos provincias alineadas, un sector privado comprometido y un objetivo compartido: que el interior productivo vuelva a navegar el río.













