Hace diez años, un grupo de estudiantes de Agronomía de la UBA decidió subirse a un auto y visitar el campo de un conocido, simplemente para entender cómo funcionaba la producción real, esa que pocas veces aparece en los libros. Sin saberlo, ese gesto espontáneo fue el punto de partida de Jornaderos Agro, una organización que hoy reúne a jóvenes de distintas carreras, empresas, productores y referentes del sector para cerrar la brecha entre la teoría universitaria y el trabajo en el agro. Su director, Javier de la Calle, recuerda ese origen con claridad: “Visualizándose al final de la carrera, se estaban dando cuenta de que no sabían qué querían seguir a nivel laboral. No tenían idea qué parte de la cadena productiva iban a ocupar esos futuros agrónomos”.
La primera visita al campo fue reveladora. Los estudiantes descubrieron que muchos de los conceptos aprendidos en clase no coincidían con la dinámica cotidiana de un establecimiento agrícola. “Se dieron cuenta de que mucho de lo que habían aprendido en el aula difería de la realidad. La teoría es una cosa y la práctica es otra”, cuenta De la Calle. Lo que siguió fue un efecto contagio: más estudiantes se sumaron, más productores abrieron sus puertas y el concepto de “jornadas” tomó forma hasta convertirse en el ADN de la organización. “Por eso somos Jornaderos, que es una deformación de jornadas, no de jornaleros”, aclara entre risas.
Hoy, esas jornadas siguen siendo la actividad troncal. Se realizan en tambos, campos agrícolas, empresas tecnológicas, criaderos y todo tipo de establecimientos del sector. “Lo que hacemos es generar un pool de empresarios, productores y referentes para ponerlo a disposición de los jóvenes”, explica. Pero con el tiempo, la iniciativa creció y sumó nuevas líneas de acción: capacitaciones, charlas, encuentros con especialistas, pasantías junto al INTA y actividades conjuntas con empresas de tecnología agrícola. Todo diseñado para fortalecer la formación y acompañar la inserción laboral. “Buscamos valorizar y fortalecer la formación de los jóvenes en su proceso de inserción, conectándolos directamente con el sector”, afirma.
Uno de los rasgos más interesantes de Jornaderos Agro es su apertura hacia estudiantes que no necesariamente provienen del agro. “Nos han escrito estudiantes de recursos humanos, contadores, comunicadores. Gente que no viene de la agroindustria, pero que quiere conocer el sector”, relata De la Calle. Para ellos, la organización arma planteles mixtos dentro de los grupos ya conformados o incluso los ayuda a crear nuevos en sus facultades. “Queremos democratizar el acceso. Que todos los chicos puedan conocer qué es un emprendimiento agrícola y cómo funciona una empresa del sector”, sostiene.
El proceso para sumarse es simple: inscribirse en el portal, completar un formulario y esperar el contacto del equipo. Luego, los jóvenes pasan a formar parte de un plantel y de un canal interno de comunicación donde reciben información sobre capacitaciones, jornadas, eventos y oportunidades laborales. Ese flujo constante de actividades es clave para que los participantes se mantengan vinculados al ecosistema. “Ahí se van enterando de todo y, además, los planteles organizan actividades intraplantel. Se generan amistades, grupos de trabajo y hasta futuros socios”, destaca.
Según De la Calle, los beneficios concretos para los jóvenes son tres. El primero es el contacto directo con el sector productivo. “No solo aprenden de la realidad, sino que también se llevan contactos. Ese famoso networking que el día de mañana les abre una puerta laboral”. El segundo es la posibilidad de aportar conocimientos nuevos. “Los jóvenes ponen a disposición las tecnologías que aprendieron en la facultad o en la vida misma. Son protagonistas de su trayectoria y al mismo tiempo enriquecen a quienes les abren las puertas”. El tercero es la experiencia en el campo: “Cada chico que hace una jornada se llena de energía porque sale de las cuatro paredes del aula y pone manos en la obra”.
El impacto, asegura, es evidente. “Genera futuros profesionales con más contactos, más conocimiento y más profesionalidad”. Y también fortalece al sector, que necesita renovar su capital humano, incorporar tecnología y atraer jóvenes que quizá nunca imaginaron una carrera vinculada al agro.
Antes de despedirse, De la Calle deja una invitación: no solo para los estudiantes, sino también para empresas, productores y referentes del sector. “Los jóvenes tienen muchas ganas de hacer. Pero el sector consolidado también tiene que poner su granito de arena para que estas oportunidades existan y se multipliquen”. Jornaderos Agro, afirma, está preparado para seguir creciendo junto a quienes quieran sumarse a esta construcción colectiva.
Los interesados pueden registrarse en jornaderos.com, escribir a [email protected], o seguir a la organización en Instagram como @jornaderosagro y en LinkedIn como Jornaderos Agro. La puerta está abierta: el puente entre el aula y el campo ya está tendido, y cientos de jóvenes lo están cruzando.













