El inicio del último mes del año encontró a Tucumán bajo un escenario inestable, con lluvias intensas, caída de granizo en zonas de montaña y un marcado descenso térmico después de la primera ola de calor de la temporada. Para el sector productivo, estas precipitaciones representan un respiro tras un noviembre con lluvias muy por debajo de los promedios históricos, aunque las tormentas severas dejaron impactos localizados en áreas rurales. El observador meteorológico Cristofer Brito, en diálogo con este medio, analiza con detalle lo ocurrido y adelanta cómo se comportará el clima durante las próximas semanas.
“Hoy nos tocó un día lluvioso en gran parte de la provincia, bajó un poco la temperatura a comparación de lo que fue a fines de la semana pasada. Llegamos a la primera ola de calor de esta temporada estival en Tucumán”, resume Brito al iniciar el análisis. Ese contraste térmico entre días extremadamente calurosos y bruscos episodios de tormentas fue el sello distintivo del último fin de semana.
Las precipitaciones se manifestaron de manera marcada pero irregular, algo que generó incluso reclamos en redes sociales. Brito lo aclara con humor: “La gente nos criticó un poquito porque no llovía sobre su casa. Pero el alerta era claro: había chance de tormentas aisladas, y algunas de esas tormentas iban a ser fuertes. Finalmente así ocurrió”. Y así fue: Trancas registró una de las tormentas más destacadas, seguida por episodios intensos en La Cocha, Tafí del Valle, zonas de Anfama, San Javier, Vipos y Tapia. Incluso en la región limítrofe entre Tucumán, Santiago del Estero y Catamarca se reportaron daños importantes por granizo.
Consultado sobre la causa de estos fenómenos, Brito explica que el calor extremo fue determinante. “El calor tiene mucho que ver, mucho, pero mucho que ver. Al tener una masa de aire caliente con humedad, eso ayuda a que el aire suba fácilmente y se genere una burbuja de aire que se mantiene en ascenso”, señala. Esa «parcela de aire», al elevarse y encontrarse con aire frío en altura, favorece la formación de tormentas muy maduras. “Sumado a eso, había un poco de aire frío en altura. Eso ayudó a que se genere una bolsa de aire muy frío que se desploma hacia el suelo y provoca granizadas, vientos muy fuertes y lluvia abundante”.
Este proceso se traduce en un patrón que los productores conocen bien: zonas donde llueve con intensidad y sectores a pocos kilómetros donde apenas caen algunas gotas. “Eso tiene que ver con un fenómeno que en meteorología conocemos como corriente descendente”, aclara.
En materia de humedad, el Servicio Meteorológico Nacional marcó valores cercanos al 92% para San Miguel de Tucumán, aunque no todos lo percibieron como tal. Brito precisa: “Sí, está un poquito alta la humedad porque se están dando precipitaciones. Esta semana va a seguir la humedad instalada en la provincia”. Con este escenario húmedo, el pronóstico indica chances de lluvia entre martes y miércoles, chaparrones aislados entre jueves y viernes y continuidad de la inestabilidad hacia el fin de semana. La condición no solo abarca Tucumán, sino también Jujuy, Catamarca y zonas de montaña más amplias en el NOA.
Para el agro, este retorno de las lluvias es una buena noticia después de un noviembre que cerró con acumulados muy por debajo de lo normal. “Estas lluvias vienen recontra bien. Llovió bastante menos de lo que tenía que llover, pero en los últimos días la zona de Trancas se vio altamente beneficiada”, afirma Brito. Ese aporte pluvial incrementó el caudal del río Salí y fortaleció el ingreso de agua al dique El Cadillal, que venía de semanas complicadas. También hubo registros superiores a los 40 milímetros en áreas del este provincial como Leales y Cruz Alta.
En cuanto a la actividad eléctrica, que el sábado sorprendió por su intensidad, Brito señala que no se repetiría con la misma magnitud: “Por ahora no. El servicio mantiene alerta por tormentas fuertes, pero lo significativo será la cantidad de lluvia en cortos periodos, más que la actividad eléctrica”.
Ya entrando en diciembre, surge la clásica inquietud anticipada: ¿cómo estarán las fiestas? Brito se ríe: “Hoy me crucé dos personas que me preguntaron si ya sabía cómo iba a estar el 24. Falta un montonazo todavía”. Aunque todavía no se puede hacer un pronóstico fino, sí hay tendencias trimestrales. Según el Servicio Meteorológico Nacional, diciembre, enero y febrero mostrarán lluvias por encima de los valores normales y temperaturas dentro del rango típico del verano.
“Vamos a tener calor típico del verano. Es posible que haya días puntuales de 40 grados, como nos pasó el viernes pasado, pero no van a ser muchos. Lo que sí vamos a tener son semanas alternadas: períodos húmedos y períodos secos”, puntualiza Brito. Ese patrón variable responde a la influencia de La Niña, que continúa generando oscilaciones en los volúmenes de precipitación.
Con este escenario, los productores deberán seguir con atención la evolución semana a semana. Las lluvias recientes aportan humedad clave para cultivos estivales y para la recuperación de pasturas, pero la irregularidad puede seguir generando desigualdades entre zonas. Lo cierto es que diciembre se perfila como un mes con mayor frecuencia de lluvias, una condición que comenzó a afirmarse en estos primeros días y que podría marcar el tono predominante del verano que se inicia.













