El cierre del año encuentra a la provincia de Tucumán bajo un escenario climático que combina alertas, acumulados significativos de lluvia y un marcado descenso de temperatura, un combo que genera incomodidades para la vida cotidiana, pero que es recibido con alivio por el sector agropecuario. Así lo explicó Cristofer Brito, observador del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), al analizar el comportamiento de la atmósfera en la recta final de 2025 y las perspectivas para el inicio del nuevo año.
“Tenemos un dominio de aire tropical, cálido y húmedo, que está dejando condiciones de inestabilidad desde el sábado en adelante”, señaló Brito, al detallar que durante los últimos días se registraron precipitaciones muy importantes en distintos puntos de la provincia. Los acumulados superaron los 100 milímetros en zonas como Burruyacú, Cruz Alta y Leales, sectores del este tucumano que venían con un marcado déficit hídrico y que ahora lograron un repunte clave.
En este contexto, la Navidad llega con paraguas en mano. “Hay una alerta vigente por tormentas fuertes para toda la provincia y esperamos que las lluvias más importantes se den durante la madrugada y la mañana del jueves, con acumulados que pueden estar entre los 40 y los 70 milímetros”, explicó el especialista. A esto se suma el ingreso de un débil frente frío que provocará un descenso de temperatura, dejando un 25 de diciembre con máximas que difícilmente superen los 24 o 25 grados.
Más allá del impacto social que genera un feriado pasado por agua, Brito fue claro al remarcar la importancia de estas precipitaciones para el campo. “Son lluvias que vienen muy bien para el sector productivo. En noviembre llovió muy poco y estas precipitaciones vienen a compensar esa falta y a sumar a lo que ya dejó diciembre”, afirmó. Incluso, no descartó que el mes cierre con registros por encima de los valores normales históricos, lo que permitiría hablar de un superávit hídrico para Tucumán.
El buen comportamiento de las lluvias no se limita solo a la provincia. Según el observador del SMN, la primavera dejó balances positivos en gran parte del país. “Llovió muy bien en la región pampeana, incluso en algunos lugares se superaron los valores normales. También hubo buenas precipitaciones en Santiago del Estero, Chaco, Corrientes, el norte de Santa Fe y ahora en el noroeste argentino, con Tucumán y Salta recibiendo lluvias muy necesarias”, detalló.
Este escenario climático favorable encuentra al sector agropecuario en un momento clave. La campaña de trigo 2025/26 se encamina a ser récord, impulsada en gran medida por condiciones climáticas que acompañaron el desarrollo del cultivo. De cara a los granos gruesos, que se encuentran en plena etapa de siembra, las lluvias de diciembre resultan determinantes. “Viene un comienzo de verano muy bueno y muy prometedor para varios productores”, sostuvo Brito, destacando la importancia de llegar a enero con perfiles de suelo bien cargados de humedad.
Sin embargo, el especialista también llamó a la cautela y al seguimiento permanente de las condiciones. “Estamos viendo que el verano va a tener una alternancia de precipitaciones. Pasamos un período seco en noviembre, ahora estamos en uno húmedo en diciembre, y lo esperable sería que enero tenga menos lluvias”, explicó. Aun así, aclaró que las buenas precipitaciones actuales permitirían contar con un reservorio hídrico suficiente para atravesar los meses más calurosos. “Al tener buenas lluvias en diciembre, seguramente vamos a tener un buen colchón de humedad para enero y febrero”, aseguró.
En este contexto de alta variabilidad climática, el acceso a información confiable se vuelve una herramienta estratégica para la toma de decisiones en el campo. Brito remarcó la importancia de consultar fuentes oficiales y actualizadas. “Lo fundamental es guiarse por la página del Servicio Meteorológico Nacional, en www.smn.gob.ar, donde está todo el pronóstico actualizado y también información orientada al sector agropecuario, como tendencias trimestrales”, indicó. Además, destacó el rol de las redes sociales como canal complementario de consulta directa con los especialistas.
El cierre de 2025 deja así un mensaje claro: más allá de las molestias que puedan generar las lluvias en la vida diaria, el agua vuelve a ser protagonista positiva para la producción. Con diciembre encaminado a cerrar con números más que alentadores y un verano que, aunque exigente, arranca con buenas reservas, el clima parece dar una tregua al campo y renovar las expectativas de cara a un 2026 que comienza con señales favorables.













