El agro argentino atraviesa un proceso de transformación profunda, en el que la participación femenina dejó de ser marginal para convertirse en un factor estratégico. En ese contexto, la Red Mujeres Rurales se posiciona como un actor clave, no solo por visibilizar el rol de las mujeres en el sector, sino por su capacidad de articular organizaciones, empresas, cooperativas e instituciones públicas con una mirada integral del desarrollo. Así lo expresa Ana Laura Sayago, vicepresidenta de la Red, quien destaca que el desafío ya no es solo estar presentes, sino incidir de manera concreta en los territorios y en las decisiones que moldean el futuro del agro.
La presencia de Mujeres Rurales en Expoagro tiene un valor simbólico y práctico. “Expoagro siempre es como nuestro lugar donde suceden muchas cosas y también es el inicio del año, de una campaña bastante interesante”, explica Sayago. Para ella, el evento representa también una experiencia personal y colectiva: “Yo soy santiagueña y gracias a la Red pude participar por primera vez de Expoagro. Estar acompañada por una institución, con un objetivo en común, fue algo muy importante. Nuestro primer Expoagro fue como un gran abrazo después de la pandemia”.
Ese recorrido refleja el espíritu de la organización, que se define como una “red de redes”. Lejos de buscar protagonismo individual, Mujeres Rurales trabaja integrando a las organizaciones que ya existen. “No se trata solo de trabajar con la mujer, sino con la organización completa: empresas, cooperativas, ONG, instituciones. La mujer representa a su organización, y eso nos da mucha más potencia”, señala Sayago. En esa lógica, la Red articula con organismos como INTA, universidades y entidades técnicas, entendiendo que el desarrollo rural requiere una mirada transversal y colaborativa.
La visibilidad que otorga Expoagro funciona también como una plataforma de oportunidades. “Es un espacio de apertura al mundo agro. Muchas mujeres que no pertenecían directamente al sector pueden ver la diversidad de sistemas productivos, tecnologías, aliados, bancos y medios”, afirma la vicepresidenta. De esos encuentros surgen contactos, proyectos y alianzas que luego se trasladan al trabajo territorial, donde la Red tiene fuerte presencia en provincias del norte argentino como Santiago del Estero, Salta, Chaco y Formosa.
El crecimiento de la participación femenina en el agro es innegable, aunque todavía enfrenta resistencias culturales. Sayago lo resume con claridad: “Las mujeres siempre estuvimos, trabajando muy duro y defendiendo nuestras capacidades. En estos últimos años, el encontrarnos y organizarnos nos potenció para ser más visibles”. Desde su mirada, el agro no es un espacio exclusivo de hombres ni de mujeres, sino un sector diverso que necesita de todos sus actores para desarrollarse. “No concebimos el desarrollo separándonos de nadie”, enfatiza.
Uno de los conceptos centrales que atraviesa el trabajo de Mujeres Rurales es el de animarse. Animarse a participar, a dialogar, a salir de la zona de confort. “A veces nos cuesta dar ese paso, ir a conversar con otra persona y ver qué está haciendo, porque quizás la solución de otro puede funcionar en mi campo o en mi empresa”, reflexiona Sayago. En ese sentido, la Red se propone como un espacio de diálogo transparente y de construcción colectiva, donde la diversidad de miradas se transforma en una fortaleza.
El mensaje hacia las jóvenes del interior que desean formarse o desarrollarse en el sector es claro y alentador. “El agro es un sector complejo, que genera trabajo y cadenas de valor increíbles. Desde una maestra rural hasta la CEO de una empresa familiar, todas pueden sentirse orgullosas de formar parte”, afirma. La propia trayectoria de Sayago es ejemplo de ello: formada en sociología, encontró en el agro un espacio donde aportar desde proyectos de desarrollo, trabajo comunitario y gestión social. “El agro no es solo soja, maíz o trigo; hay muchas más cosas, y muchos lugares donde una puede aportar”.
De cara a 2026, la agenda de Mujeres Rurales combina continuidad y proyección. La organización trabaja en un programa de acción a tres años, con un proyecto matriz que articula iniciativas locales, financiamiento de impacto y capacitación. “Hemos brindado más de 30 capacitaciones en distintas temáticas, y ese es un eje que vamos a sostener”, detalla Sayago. A esto se suma la intención de escalar proyectos ya ejecutados y consolidar un plan general de la Red que permita ampliar su impacto territorial.
El encuentro ENTRAM.AR – Tejiendo redes, potenciando futuro, que se realizará en Expoagro, sintetiza esta visión. “Buscamos generar espacios de diálogo e interacción, conocernos y ver qué podemos potenciar juntas”, explica la vicepresidenta. Más que un evento, se trata de una expresión concreta de una forma de entender el agro: colaborativa, federal y con las mujeres como protagonistas del presente y del futuro.
En un contexto de cambios productivos, tecnológicos y sociales, la experiencia de Mujeres Rurales muestra que el desarrollo del agro argentino no solo depende de inversiones o mercados, sino también de la capacidad de tejer redes humanas sólidas, inclusivas y comprometidas con el territorio. Como resume Sayago, “encontrarnos es lo que nos permite pensar mejores soluciones”.













