Alrededor de dos años y medio y mucho trabajo en el medio pasó desde que en el país se comenzaron a analizar cambios en la legislación sobre los vinos sin alcohol hasta que el mercado vio los primeros ejemplares.
El cierre del 2025 llegó con la novedad del primer espumante con 0% en su graduación alcohólica, un producto que vino a robustecer la oferta en el segmento que ya contaba con algunas opciones de bajo alcohol o con los mínimos establecidos por el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV).
Según Kantar, en Argentina el 75% de los jóvenes quiere reducir su consumo de alcohol, y seis de cada diez consideran interesante elegir bebidas con bajo contenido alcohólico o sin alcohol.
Con la generación Z a la cabeza, un informe de la consultora IWSR, reveló que entre 2022 y 2024, la cantidad de compradores del segmento sin alcohol aumentó en 61 millones, frente a los 38 millones de los de baja graduación. Asimismo, se espera que el primero de los segmentos genere un incremento de más de 4.000 millones de dólares para 2028, con una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) del 7% en volumen.













