El norte argentino se prepara para una nueva edición del Congreso Internacional Frutihortícola Orán 2026, un evento que busca consolidarse como uno de los espacios más relevantes para la capacitación, el intercambio técnico y el desarrollo del sector en el NOA. Con la participación de productores, especialistas, empresas y disertantes internacionales, la propuesta apunta a fortalecer una actividad que, aunque muchas veces invisibilizada, mueve cifras millonarias y enfrenta desafíos crecientes.
Para el ingeniero Claudio Nader, uno de los impulsores del encuentro, esta segunda edición representa la oportunidad de profundizar el camino iniciado el año pasado. “Es el segundo congreso, el año pasado realizamos el primero y quedamos con mucho entusiasmo, pero también con algunas deudas en cuanto a ampliar temas y detalles. Este año esperamos saldar esas deudas y mejorar”, explicó.
La elección de Orán como sede no es casual. Según Nader, se trata del corazón productivo de la horticultura en el norte argentino, un punto neurálgico donde converge gran parte de la actividad regional.
“Orán es el epicentro del NOA en la actividad hortícola. Es el núcleo donde se concentra la mayor producción de Salta, Jujuy y también parte de Tucumán, especialmente en las campañas de otoño, invierno y primavera”, señaló.
En ese sentido, el congreso busca instalarse en el lugar donde realmente ocurre la dinámica productiva, acercando conocimiento directamente a quienes lo necesitan. “Donde está el interés, está el movimiento. Y ahí es donde queremos llevar la información, compartirla con productores, técnicos y colegas”, agregó.
El crecimiento del evento responde también a una demanda concreta del propio sector. Fueron los productores quienes impulsaron la continuidad de esta iniciativa, reconociendo la necesidad de contar con espacios específicos para la actividad frutihortícola.
“Argentina tiene eventos de altísimo nivel en cultivos extensivos, como Expoagro, pero en el sector frutihortícola no hay tantos espacios de esta magnitud. Y estamos hablando de una actividad que en el NOA mueve alrededor de 1.000 millones de dólares al año”, destacó Nader.
Sin embargo, ese volumen económico no siempre se traduce en rentabilidad para los productores. “Muchas veces venden por debajo de sus costos y apenas logran sostenerse. Por eso creemos que la actividad merece un evento de este nivel, porque el esfuerzo que hacen los productores es enorme”, remarcó.
Uno de los ejes centrales del congreso será la incorporación de innovación y tecnología aplicada a los cultivos. La idea es acercar herramientas concretas que permitan mejorar la eficiencia productiva en un contexto cada vez más exigente.
“Se trata de traer conocimiento, lo que funciona en el mundo, adaptarlo a nuestra realidad climática y ambiental, que tiene sus particularidades. Después cada productor tomará lo que le sirva, pero lo importante es generar inquietudes y abrir nuevas posibilidades”, explicó.
El enfoque integral del evento abarcará todas las etapas del proceso productivo, desde la planificación inicial hasta la poscosecha. “Todo cultivo conlleva distintas fases: la elección del material, del suelo, el riego, la fertilización, los tratamientos fitosanitarios. Todos esos temas van a ser abordados durante el congreso”, detalló.
Esta mirada amplia busca dar respuestas concretas a las problemáticas que enfrentan los productores en su día a día. “La idea es que cada participante se lleve alguna respuesta, alguna herramienta o incluso una nueva pregunta que le permita mejorar su sistema productivo”, afirmó Nader.
Además del contenido técnico, el congreso incluirá una mini expo con la participación de empresas del sector, generando un espacio clave para el intercambio y el desarrollo de vínculos comerciales.
“El networking es fundamental. Los productores pueden interactuar directamente con las empresas, conocer productos, servicios y soluciones disponibles en la región. Ese contacto cara a cara es muy valioso”, destacó.
El rol del sector privado será determinante para la realización del evento. Según Nader, el apoyo de las empresas es lo que permite sostener una propuesta de estas características.
“Si no fuese por el esfuerzo de las empresas que sponsorizan, no podríamos hacer este tipo de eventos. Ellas hacen un aporte fundamental, no solo económico, sino también en términos de interés y participación”, explicó.
Ese respaldo permite elevar la calidad del congreso en todos sus aspectos, desde la convocatoria de disertantes internacionales hasta la logística general. “Traer especialistas de distintos países, organizar el lugar, el catering, el sonido, todo eso tiene un costo importante. Y creemos que el evento debe estar a la altura”, señaló.
La apuesta por la calidad no es un detalle menor, sino parte de la identidad del evento. “Todo tiene que estar bien hecho: los disertantes, el lugar, el servicio. Es la forma en que concebimos nuestro trabajo y estos congresos”, remarcó.
En un contexto donde la eficiencia y la sustentabilidad se vuelven cada vez más determinantes, el congreso también pondrá el foco en cómo optimizar los sistemas productivos sin resignar calidad.
“No hay otro camino que la alta producción, la alta calidad y la alta eficiencia. Pero cuando hablamos de bajar costos, no significa quitar insumos, sino lograr que el costo por unidad producida sea menor gracias a un mejor rendimiento”, explicó.
En esa ecuación, la calidad ocupa un lugar central. “Hoy la calidad juega un papel igual o más importante que la cantidad. La diferencia entre productos puede llegar a ser del 50, 70 o hasta el 100%. Por eso la búsqueda de calidad es clave para mantenerse en la actividad”, sostuvo.
Para Nader, este tipo de encuentros son fundamentales para acompañar ese proceso de transformación. “Estos eventos permiten entender mejor los procesos que llevan a una producción más eficiente y competitiva. Son una herramienta más para que el productor pueda tomar decisiones”, concluyó.
Con una agenda que combina conocimiento, tecnología y oportunidades de negocio, el Congreso Frutihortícola Orán 2026 se proyecta como un punto de encuentro clave para el sector en el norte argentino. En una actividad que enfrenta desafíos estructurales pero también enormes oportunidades, generar estos espacios puede marcar la diferencia entre adaptarse o quedar atrás.













