El próximo 4 y 5 de junio, el Congreso de Ecofisiología y Manejo Agronómico en Cultivos de Granos se convertirá en un espacio clave para debatir el presente y futuro de los sistemas productivos. En ese contexto, la agricultura de precisión aparece como una herramienta determinante para mejorar la eficiencia en escenarios cada vez más desafiantes. Sobre este eje, dialogamos con el ingeniero agrónomo Darío Velázquez, consultor con más de 12 años de experiencia en el NOA, quien compartió su mirada sobre los principales desafíos del sector y las oportunidades que ofrece la tecnología aplicada al agro.
“Los desafíos son claves de identificar las variables que mayor impacto tienen en el rendimiento de cada ambiente productivo”, explicó Velázquez al iniciar la conversación. En un contexto donde la generación de datos es constante, el especialista remarcó la necesidad de establecer criterios claros para ordenar esa información y transformarla en decisiones concretas. “Se genera datos durante mucho tiempo y dentro de ese universo hay que elegir algún criterio para clasificar y ordenar los factores, estableciendo un orden de prioridad. Podríamos pensarlo como una pirámide, donde la base representa lo más importante”, graficó.
En esa estructura, la nutrición ocupa un lugar central. “Pensamos que la nutrición es la base de todo sistema productivo. Por eso hacemos mucho hincapié en el diagnóstico con manejo de suelos dirigido, es decir, con manejo preciso”, sostuvo. Para Velázquez, no alcanza con identificar variables: es fundamental medir su impacto económico. “Es necesario cuantificar estos factores en términos de margen bruto para poder tomar decisiones, tanto de inversión como de manejo”, agregó.
La particularidad del NOA impone condiciones adicionales. Factores climáticos y edáficos restrictivos elevan el riesgo productivo y obligan a maximizar la eficiencia en cada lote. En ese sentido, la agricultura de precisión se posiciona como una aliada estratégica. “Nuestros ambientes son restrictivos, entonces esta herramienta nos obliga a manejar los recursos de manera dirigida y sustentable para ser eficientes en el metro a metro”, señaló. Y agregó: “Invertir en sistemas productivos en el NOA hoy es un desafío, y la agricultura de precisión es la herramienta de la que hoy se dispone”.
Uno de los conceptos que gana relevancia en este enfoque es el de los “factores robadores de rinde”. Según explicó el especialista, se trata de aquellas variables que reducen el potencial productivo de un cultivo. “Cada ambiente tiene un potencial que podemos medir como brecha de rendimiento, es decir, la diferencia entre lo que obtenemos y lo que podríamos obtener”, indicó. Esa brecha se ve afectada tanto por factores externos —como el clima— como por decisiones internas de manejo.
“En la siembra, por ejemplo, hay factores intrínsecos que son determinantes: la uniformidad temporal, la singulación y la población”, detalló. Estos elementos, que se definen en una etapa inicial, tienen un impacto directo en el resultado final. “El manejo adecuado de estos factores permite minimizar los efectos negativos a futuro”, afirmó.
En este escenario, medir se vuelve una acción imprescindible. Desde su experiencia en el trabajo con productores, Velázquez lo resume en una premisa clara: “Medir para gestionar”. Según explicó, la toma de decisiones hoy está completamente atravesada por los datos. “Medimos recursos como semillas y fertilizantes, y ayudamos al productor a decidir en qué invertir tecnológicamente”, señaló.
Uno de los indicadores más utilizados es el margen bruto por ambiente, aunque el desafío radica en cómo interpretarlo. “El productor está acostumbrado a verlo en una hoja de cálculo en dos dimensiones. Nuestro trabajo es desdoblar esa información y llevarla a mapas, para entender qué impacto tiene cada práctica en cada ambiente”, explicó. De esta manera, se logra una visión mucho más precisa y localizada del sistema productivo.
Sin embargo, el acceso a la tecnología no siempre garantiza mejores resultados. Velázquez advirtió sobre un problema frecuente: la subutilización de herramientas disponibles. “Hoy cualquier maquinaria trae mucha información y métricas claras, pero muchas veces no se interpretan correctamente”, indicó. En ese sentido, destacó la importancia de la capacitación. “La tecnología tiene ventajas, pero debe ser potenciada con formación para que el operario pueda aprovecharla al máximo”, subrayó.
Aun así, reconoció que los avances tecnológicos han permitido resolver errores que antes eran difíciles de detectar en tiempo real. “Hoy los sistemas devuelven datos en todo momento, lo que permite hacer correcciones en el acto”, explicó. Este cambio resulta especialmente relevante en procesos como la siembra, donde decisiones tomadas en minutos pueden impactar en toda la campaña.
De cara a su participación en el congreso, Velázquez adelantó que su exposición estará centrada en la implantación de cultivos y en cómo medir y corregir los factores que afectan el rendimiento. “Vamos a trabajar sobre la uniformidad temporal y espacial, la calidad de siembra y variables como profundidad, distribución y velocidad de implantación”, comentó. Además, se abordará la interacción entre maquinaria, semilla y suelo, con casos prácticos y ensayos realizados en la región.
Finalmente, el especialista destacó el valor de estos espacios de encuentro para el sector. “Son fundamentales para actualizarse y estar en contacto con colegas”, afirmó. Y concluyó con una invitación abierta: “Es importante retomar conceptos agronómicos y ecofisiológicos que a veces se olvidan. Este tipo de eventos permite volver a ponerlos en foco y seguir mejorando profesionalmente”.













