Mientras se encuentra luchando contra los brotes de sarna en la Patagonia, el sector ovino recibió otra mala noticia sanitaria en las últimas horas.
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) confirmó por laboratorio un caso positivo de Prurigo Lumbar, enfermedad más conocida como Scrapie, y que tiene características similares al síndrome de la “vaca loca” que afecta a los bovinos.
En la práctica, esto significa que esta situación sanitaria puede derivar en que se restrinjan exportaciones de productos ovinos a aquellos destinos que precisamente exijan el certificado de “libre de Prurigo Lumbar”, tal como consta en la carta enviada a la OMSA.
Si bien no hay información oficial al respecto, aparentemente la enfermedad ingresó a través de ovinos traídos de Paraguay a la Patagonia.
QUÉ ES Y QUÉ CAUSA EL SCRAPIE EN OVINOS
La Prurigo Lumbar, mundialmente conocida como Scrapie (o tembladera), es una enfermedad neurodegenerativa que afecta a los ovinos y caprinos.
Se clasifica dentro de las Encefalopatías Espongiformes Transmisibles (EET), la misma familia que el “mal de la vaca loca”.
En este marco, una de sus particularidades es que, a diferencia de otras enfermedades rurales, no es causada por una bacteria o virus, sino por un prión: una proteína con una estructura anormalmente plegada que induce a las proteínas sanas del cerebro a adoptar esa misma forma dañina, destruyendo progresivamente el sistema nervioso central.
El nombre “Scrapie” proviene del inglés to scrape (raspar), debido a uno de sus signos más característicos. Los síntomas suelen aparecer en animales de entre 2 y 5 años:
- Prurito intenso: El animal siente una picazón extrema, principalmente en los flancos y la zona lumbar. Se raspa contra postes o cercas hasta perder el lana.
- Alteraciones en la marcha: Ataxia (falta de coordinación), temblores en la cabeza y tropiezos constantes.
- Cambios de comportamiento: Hipersensibilidad al ruido o al movimiento, y a veces agresividad o depresión.
- Pérdida de peso: A pesar de que el animal sigue comiendo, se produce un deterioro físico marcado.
La vía principal de transmisión es “horizontal”; es decir, mayormente durante el parto. Sucede que el prión se encuentra en altas concentraciones en la placenta y los fluidos fetales, contaminando el ambiente o infectando a otros animales por ingestión.
Pero también puede ser “vertical”, de la madre al cordero; o por persistencia ambiental, ya que el agente es extremadamente resistente al calor y a los desinfectantes comunes, pudiendo permanecer activo en el suelo o instalaciones por años.
SIMILITUDES Y DIFERENCIAS CON LA “VACA LOCA”
Ambas enfermedades pertenecen a la misma “familia”: las Encefalopatías Espongiformes Transmisibles.
Las similitudes:
- El “Culpable”: En ambos casos el agente causal es un prión, esa proteína mal plegada que “contagia” a las demás y termina dejando el cerebro lleno de huecos, como si fuera una esponja (de ahí el nombre espongiforme).
- El Desenlace: Ambas son enfermedades degenerativas, crónicas y, lamentablemente, siempre fatales una vez que aparecen los síntomas.
- La Resistencia: El prión es igual de “duro” en ambas especies; resiste procesos de cocción normales y desinfectantes que matarían a cualquier bacteria común.
La gran diferencia: el factor humano
- Zoonosis: Se demostró que el mal de la vaca loca puede transmitirse a los humanos (causando la variante de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob).
- Seguridad en ovinos: En cambio, el Scrapie se conoce hace casi 300 años y, hasta el día de hoy, no hay evidencia científica de que pueda transmitirse a las personas por consumir carne de oveja.













