Como es usual, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) difundió sus informes diarios a las 16. Este martes, el más importante era el vinculado el Índice de Precios al Consumidor (IPC) que confirmó una noticia no muy favorable para el Gobierno: una inflación mensual del 3,4%, la tasa más alta en un año.
Dos horas después, el presidente de la Nación, Javier Milei, debió subirse al escenario armado por la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina (AmCham) para dar el discurso de cierre del AmCham Summit 2026, uno de los eventos empresariales más importantes del país.
Y no esquivó el pelotazo: centró la gran mayoría de su alocución en explicar precisamente la visión de la Casa Rosada de por qué ha ocurrido esta aceleración de la tasa inflacionaria tras el piso del 1,5% en mayo de 2025, descartando cualquier posibilidad de crisis como argumento.
Entre otros factores causales, citó al incremento de la carne vacuna, pero sostuvo que la peor parte ya pasó y que, a partir de los próximos meses, la inflación se va a “derrumbar”.
En paralelo, ratificó que continuará con una política económica ortodoxa en la que “la motosierra no se detiene”.
LA INFLACIÓN DE MARZO
“Los políticos cuando reciben un mal dato generalmente fingen demencia y eligen hablar de otras cosas. Yo detesto hacer las cosas de la política tradicional y, como odio a la inflación, y como el dato no me gustó y me repugna, voy a hablar de inflación”, inició, sin vueltas, Milei su discurso.
Desde su punto de vista, esta suba del costo de vida no es tan sorpresiva y tiene una explicación “bastante clara”.
Concretamente, apuntó contra lo que consideró un “ataque feroz y destituyente por parte de la política” en 2025, antes de las elecciones legislativas, cuando “intentaron pasar por el Congreso más de 40 leyes para romper el equilibrio fiscal”.
Según el mandatario, esto llevó a una desconfianza y una “monstruosa caída de la demanda de dinero” que significó una corrida por el equivalente del 50% del M2 (agregado monetario que mide la cantidad total de dinero en circulación de alta liquidez, incluyendo efectivo, depósitos a la vista, cajas de ahorro y depósitos a plazo).
“En cualquier otro momento de la historia el país hubiera volado por los aires, pero no lo hizo, sino que además recibimos un fuerte respaldo en las urnas, porque la gente sabe del esfuerzo que se está haciendo y no quiere volver al pasado”, resumió Milei.
El problema, desde su punto de vista, es que esa menor demanda de dinero llevó al encarecimiento de las tasas de interés y derivó en una inercia inflacionaria que llevó meses frenar. “No fue gratis el ataque especulativo y el intento de la política de generar un golpe de estado”, insistió.
Pero a esto sumó en el caso de marzo que es un mes naturalmente con una estacionalidad muy alta, por el impacto del inicio de clases, a lo que se sumó el efecto de la Guerra en Medio Oriente, que encareció los combustibles, y el fuerte incremento de la carne vacuna en el primer trimestre, un ítem clave en la ecuación de costos de la alimentación de los argentinos.
“Marzo es un dato con estacionalidad muy alta, impacta educación, impactó lo que tiene que ver con la guerra y todo lo que está relacionado con el transporte, y el impacto de la carne. Eso es lo que explica este salto en la tasa de la inflación, estamos purgando la caída de la demanda de dinero, más estos efectos estacionales”, repasó Milei.













