En un escenario marcado por tensiones entre la necesidad de mano de obra y las dificultades para cubrir puestos de trabajo registrados, el sector agropecuario enfrenta uno de sus desafíos más persistentes: ordenar el mercado laboral rural. En este contexto, el Registro Nacional de Trabajadores Rurales y Empleadores (RENATRE) puso en marcha el Programa de Empleo Rural (PER), una iniciativa que apunta a fortalecer el vínculo entre trabajadores y empleadores, facilitando la inserción laboral formal.
Para conocer los detalles de esta herramienta y su implementación en Tucumán, dialogamos con Héctor Cossio, delegado provincial del organismo, quien brindó precisiones sobre el alcance del programa y su impacto en el territorio.
“El programa PER es una herramienta muy importante que el directorio aprobó a principio de año. Estamos en una etapa clave, con equipos en todo el país realizando entrevistas a trabajadores que se encuentran circunstancialmente desempleados, pero que están debidamente registrados”, explicó Cossio.
El enfoque inicial del programa está puesto en ese universo de trabajadores que, pese a haber estado formalizados, atraviesan un período sin empleo. A partir de allí, el PER busca acompañarlos en la reconstrucción de su perfil laboral, con el objetivo de facilitar su reinserción en el circuito productivo.
“Hoy estamos trabajando en ayudar a ese trabajador a confeccionar su perfil laboral. A partir de su último antecedente, analizamos sus habilidades, sus incumbencias y si cuenta con capacitación. Con toda esa información, armamos un perfil que luego se sube al sistema para que los empleadores puedan consultarlo”, detalló.
Este proceso no solo ordena la información, sino que también introduce una lógica más dinámica en la búsqueda laboral rural. Según el delegado, el objetivo es generar una interacción directa y eficiente entre ambas partes.
“Esto va a ser una verdadera interacción. El empleador va a poder ingresar a la plataforma, filtrar por provincia, por actividad o por perfil, y contactar directamente al trabajador que necesita. Es una herramienta que busca vincular de manera concreta la oferta y la demanda”, sostuvo.
En términos de recepción, el programa muestra señales positivas. Desde su implementación, se viene registrando un alto nivel de participación por parte de los trabajadores.
“La repercusión es muy buena. Se están realizando muchas entrevistas semanales. En esta primera etapa, la idea es cubrir a unos 5.000 trabajadores a nivel país, que actualmente son beneficiarios del sistema de prestaciones por desempleo”, indicó Cossio.
Además, el programa incorpora variables que amplían las posibilidades de inserción laboral, como la disposición a la movilidad geográfica o la necesidad de capacitación adicional.
“Se les consulta si estarían en condiciones de trasladarse a otra provincia en caso de que surja una oportunidad. También evaluamos si necesitan capacitación, en función del perfil que se arma. Todo eso suma a la hora de generar más oportunidades”, agregó.
Desde la mirada del empleador, el PER también representa un avance significativo. La posibilidad de acceder a perfiles previamente trabajados y organizados simplifica los procesos de contratación y mejora la calidad de la selección.
“Para el productor es un alivio. Tener un filtro previo, con perfiles bien armados, hace mucho más sencillo encontrar el trabajador adecuado. Creemos que va a ser una herramienta muy exitosa”, afirmó.
En paralelo a esta iniciativa, RENATRE continúa actualizando las prestaciones destinadas a los trabajadores rurales desempleados, en un intento por sostener el poder adquisitivo en un contexto económico complejo.
“Desde el primero de abril se actualizó el monto de la prestación. Hoy el máximo es de 374.954 pesos y el mínimo de 187.477. En lo que va del año, la actualización supera el 80%, y el último ajuste fue de aproximadamente un 22%”, precisó el delegado.
Estas prestaciones forman parte de un sistema integral que no solo contempla el ingreso económico, sino también otros aspectos fundamentales para el trabajador.
“No se trata solo del dinero. El sistema también garantiza cobertura médica, asistencia social, seguros y asignaciones familiares. Es una contención integral para el trabajador en situación de desempleo”, remarcó.
En este sentido, el PER aparece como un complemento estratégico dentro del esquema de protección social, funcionando como un puente entre la asistencia y la reinserción laboral.
“Todo está ligado. El registro tiene como función otorgar prestaciones, pero también generar herramientas para que el trabajador vuelva a insertarse. El PER cumple ese rol, ayudando a reconstruir el perfil laboral de quienes hoy están dentro del sistema”, explicó.
Finalmente, al analizar la situación del empleo rural en Tucumán, Cossio se mostró optimista, destacando el buen posicionamiento de la provincia a nivel nacional.
“Tucumán está muy bien ranqueado en el sector agropecuario. Los números son favorables. Ahora comienza la época de cosecha, especialmente en citrus, y eso va a generar más movimiento, tanto para el productor como para el trabajador”, concluyó.
En un contexto donde la formalización y la eficiencia en la contratación son claves para el desarrollo del sector, iniciativas como el PER buscan marcar un camino posible: el de un mercado laboral rural más ordenado, inclusivo y conectado con las necesidades reales de la producción.













