La miel suele ocupar un lugar secundario en la mesa cotidiana. Muchas veces asociada únicamente al té o a remedios caseros, pocas personas conocen realmente todo lo que hay detrás de la producción apícola y el enorme impacto que las abejas tienen sobre la alimentación y el ambiente. Justamente para poner en valor esa actividad se desarrolla en Tucumán una nueva edición de la Semana de la Miel, que del 14 al 22 de mayo reúne charlas, capacitaciones, degustaciones y actividades abiertas al público en distintos puntos de la provincia.
La iniciativa involucra a productores, investigadores, instituciones y organismos vinculados al sector, con el objetivo de acercar la apicultura a la sociedad y generar conciencia sobre su importancia. En este contexto, la ingeniera zootecnista Verónica Albarracín, referente en apicultura de la Facultad de Agronomía, Zootecnia y Veterinaria de la UNT, destacó el crecimiento que tuvo esta propuesta con el paso de los años.
“Cuando empezamos éramos unos cuantos apicultores reunidos en Plaza Independencia ofreciendo miel de manera muy pequeña. Ver hoy la dimensión que alcanzó esta semana es uno de los grandes logros que buscábamos”, recordó.
La evolución no solo se refleja en la cantidad de actividades, sino también en el alcance territorial. Según explicó Albarracín, este año decidieron ampliar la agenda y salir de la capital tucumana para llegar a nuevos públicos. “Queríamos que más gente conozca la actividad y que la Semana de la Miel no quede concentrada solamente en San Miguel de Tucumán”, señaló.
Las actividades comenzaron con charlas de la Dirección de Alimentos en escuelas agrotécnicas, mientras que uno de los eventos centrales se realizó en la Fundación Miguel Lillo, con stands temáticos sobre producción apícola, espacios de análisis y charlas interactivas. Además, productores locales ofrecieron sus productos y compartieron experiencias con los visitantes.
La agenda también incluyó puntos de venta y promoción en distintos sectores de la provincia, como el Camino de la Independencia, el Paseo de los Artesanos y el Hotel Hilton Garden Inn. “Es importante que la gente pueda acceder a miel producida localmente y que además tenga la tranquilidad de que son productores registrados, que cumplen con todas las normativas del Código Alimentario”, remarcó Albarracín.
Las actividades continuaron en localidades del interior, como La Cocha, donde se desarrollaron jornadas orientadas a productores y escuelas, mientras que en el INTA se llevaron adelante capacitaciones vinculadas a calidad de miel y análisis organolépticos.
Más allá de la difusión de la actividad, uno de los principales objetivos de la semana es incentivar el consumo de miel y derribar algunos mitos instalados alrededor de este alimento. “La miel estuvo demonizada durante mucho tiempo por el tema del azúcar, pero tiene enormes beneficios nutricionales”, explicó la especialista.
Albarracín destacó que la miel posee propiedades antioxidantes, antibacterianas y antiinflamatorias, además de ser una fuente rápida de energía y un endulzante natural. “Aporta aproximadamente un 40% menos de calorías que el azúcar refinado y además funciona como laxante natural y antiséptico”, explicó.
Su utilización también se extiende cada vez más a la gastronomía. “Hoy se usa mucho en panadería porque aporta humedad a los productos y mejora las preparaciones. También se utiliza para acompañar carnes en platos agridulces”, indicó.
Sin embargo, aclaró que existe una recomendación sanitaria importante. “Los menores de un año no deben consumir miel porque todavía no tienen completamente desarrollado el sistema intestinal”, advirtió.
Pero detrás de la miel hay una función mucho más trascendente: la polinización. Para Albarracín, es fundamental que la sociedad tome dimensión del rol estratégico que cumplen las abejas dentro de los sistemas productivos. “La apicultura es responsable de que aproximadamente el 64% de los alimentos dependan de la polinización”, sostuvo.
Ese dato refleja por qué la salud de las colmenas dejó de ser una preocupación exclusiva de los apicultores y pasó a convertirse en un tema central para toda la producción agropecuaria. Sin polinizadores, gran parte de los cultivos reducirían drásticamente su productividad.
En Tucumán, además, la actividad atraviesa un momento complejo debido a las condiciones climáticas. “Las precipitaciones excesivas entre diciembre y marzo generaron inundaciones en muchos apiarios y hubo pérdidas importantes de colmenas”, explicó.
Frente a esta situación, desde distintos organismos comenzaron a trabajar en un relevamiento provincial para conocer el estado real de la actividad y definir estrategias de acompañamiento. “Estamos trabajando junto a la Dirección de Ganadería y el INTA para tener datos concretos sobre cómo está hoy el sector apícola tucumano”, señaló.
A pesar de las dificultades, el sector también proyecta nuevas oportunidades. Uno de los anuncios más importantes es la realización del Consejo Apícola Federal en Tucumán el próximo 13 de agosto, un evento que contará con la presencia de disertantes internacionales y que buscará posicionar a la provincia dentro del mapa apícola nacional. “Va a ser un hito muy importante para mostrar el potencial de nuestros productos apícolas y seguir fortaleciendo la actividad”, afirmó Albarracín.
La Semana de la Miel vuelve así a poner sobre la mesa una realidad muchas veces invisibilizada: detrás de cada cucharada de miel hay trabajo, biodiversidad, producción regional y miles de abejas sosteniendo silenciosamente buena parte de los alimentos que consumimos todos los días.
“Consumir miel también es apoyar a nuestros productores y valorar una actividad que tiene muchísimo impacto, aunque muchas veces no lo veamos”, concluyó.













