Malezas resistentes, enfermedades cada vez más agresivas y productores obligados a ajustar cada decisión para sostener la rentabilidad. El escenario sanitario del agro argentino atraviesa uno de sus momentos más desafiantes y obliga a las empresas del sector a innovar permanentemente. En ese contexto, ADAMA apuesta a combinar tecnología, formulaciones innovadoras y estrategias adaptadas a cada región productiva del país. Así lo explicó Juan Cruz Cuellas, quien remarcó que hoy “la clave está en construir soluciones a medida para cada problemática”.
La agricultura argentina cambió drásticamente en los últimos años. La aparición de malezas resistentes, nuevas presiones sanitarias y el avance de plagas obligaron a los productores a profesionalizar aún más el manejo de los cultivos. Ya no alcanza solamente con aplicar productos: el desafío pasa por definir estrategias integrales que permitan sostener productividad y rentabilidad.
“Hoy es clave la estrategia que plantea el productor”, explicó Cuellas durante la entrevista con Suena Campo. “Las problemáticas que aparecen en cada zona son distintas y, además, el productor necesita lograr una producción cada vez más rentable”, sostuvo.
El ejecutivo de ADAMA señaló que el contexto económico también condiciona las decisiones agronómicas. “Estamos entrando en campañas donde la rentabilidad no siempre es la esperada. Entonces, el gran desafío es encontrar la mejor estrategia sin descuidar los números del productor”, indicó.
Frente a ese escenario, la compañía trabaja con un portfolio amplio de herbicidas, fungicidas e insecticidas adaptados a distintas regiones y sistemas productivos. Según Cuellas, el objetivo principal es ofrecer soluciones específicas según el tipo de cultivo y las problemáticas sanitarias de cada zona.
“Lo que pasa en el norte es muy diferente a lo que ocurre en el centro o en el sur del país. Por eso necesitamos soluciones a medida”, explicó. Y agregó: “La paleta de productos que hoy tiene ADAMA nos permite combinar distintas herramientas para resolver problemáticas muy diversas”.
Entre las tecnologías destacadas, mencionó productos como Mayoral, Paramer, Peltroma, Oxalis y Mesoflex, utilizados en diferentes estrategias para cultivos extensivos. En maíz, por ejemplo, la empresa viene apostando fuerte al uso de piroxasulfone, una molécula que gana protagonismo frente al avance de malezas resistentes.
“La vedette en maíz hoy es la estrategia basada en Paramer más Mesoflex”, afirmó. Incluso explicó que la compañía ya venía trabajando en alternativas frente a posibles resistencias detectadas en algunos principios activos. “El año pasado empezamos a escuchar sobre resistencia de crucíferas a ciertos productos y nosotros ya estábamos trabajando en el plan B para cubrir esa problemática”, comentó.
En soja, el panorama también exige precisión. “Tenemos estrategias de barbecho largo con Mayoral y distintas combinaciones con Paramer, Oxalis o Saflufenacil. Dependiendo de cómo se combinen, podemos apuntar a diferentes segmentos y problemáticas”, señaló.
Cuellas hizo especial hincapié en la importancia del asesoramiento técnico y del trabajo conjunto con productores y asesores. “Escuchar al productor es fundamental. Nosotros trabajamos muy codo a codo con los asesores de cada zona para entender qué está pasando realmente en el campo”, explicó.
En ese sentido, destacó que ADAMA decidió posicionarse no solo como una empresa post-patente, sino también como una firma enfocada en la innovación. “Podíamos elegir ser simplemente una empresa post-patente o apostar a traer innovación, y decidimos jugar en ese segmento”, aseguró.
Uno de los lanzamientos recientes que ejemplifica esa estrategia es Sarco, un fungicida de triple mezcla que incorpora clorotalonil para soja. “El concepto de usar clorotalonil en soja claramente representa innovación”, afirmó.
La presión de plagas también ocupa un lugar central en las campañas agrícolas actuales, especialmente en el norte argentino. En soja, maíz y caña de azúcar, el manejo de insectos se volvió un aspecto decisivo para evitar pérdidas productivas.
“Nuestra estrategia combina distintos modos de acción e ingredientes activos”, explicó Cuellas. Entre las soluciones más utilizadas mencionó a Boomer, un insecticida de amplio espectro; Eminent, orientado al control de lepidópteros; y Galil, enfocado en el complejo de chinches en soja.
“Son productos con muy buen poder de volteo y alta eficacia”, aseguró.
Pero además de los productos, la compañía pone el foco en simplificarle el trabajo al productor. “Cuando hablamos de simplificar la agricultura, hablamos primero de escuchar al productor y ofrecerle soluciones integrales”, explicó Cuellas.
Según detalló, el objetivo es evitar que el productor tenga que buscar compatibilidades o mezclar múltiples alternativas de distintos proveedores. “Queremos que encuentre todas las soluciones en un solo lugar y que pueda resolver sus problemáticas de manera práctica”, afirmó.
La tecnología aplicada al agro también aparece como una de las herramientas que más crece en el país. El uso de drones para aplicaciones y monitoreos comenzó a expandirse con fuerza en distintas regiones, incluyendo el norte argentino.
“Muchos de nuestros ensayos ya se están haciendo con drones”, reveló Cuellas. Incluso señaló que en Tucumán la empresa trabaja comparando aplicaciones tradicionales con aplicaciones aéreas mediante drones. “Los ensayos están abiertos para quienes quieran ver cómo funcionan ambas tecnologías”, comentó.
La innovación también alcanza a las formulaciones de los productos. Cuellas destacó el desarrollo de formulaciones OD, elaboradas a base de aceites, que mejoran compatibilidad y practicidad para el productor.
“Cuando desarrollamos un producto, evaluamos no solo su eficacia, sino también si realmente es práctico para el productor”, explicó. Y agregó: “El productor adopta una tecnología cuando siente que le simplifica el trabajo y le da resultados”.
Para el especialista, el futuro de la agricultura estará marcado justamente por esa combinación entre innovación tecnológica, precisión agronómica y estrategias adaptadas a cada ambiente productivo.
“Hoy el productor necesita soluciones concretas, prácticas y confiables. La agricultura ya no se puede pensar de manera uniforme porque cada región tiene desafíos distintos”, concluyó Cuellas.













