Junio suele ser sinónimo de tranquilidad en muchos lotes agrícolas de Tucumán. Las temperaturas más bajas y la menor dinámica de crecimiento permiten que productores y asesores reduzcan la frecuencia de recorridas respecto a los meses más intensos del verano. Sin embargo, las lluvias registradas durante las últimas semanas cambiaron por completo ese escenario y encendieron una señal de alerta en los barbechos de otoño-invierno.
La mayor disponibilidad de agua no solo beneficia a los cultivos implantados, sino también a las malezas, que encuentran condiciones ideales para emerger y desarrollarse. Para Sebastián Sabaté, especialista en malezas de la EEAOC, el principal desafío de esta campaña será evitar la relajación típica del invierno.
“Sin duda, siempre que tengamos condiciones de mayor humedad vamos a tener mayor emergencia de malezas. Va a ser un año en el que tendremos que estar mucho más atentos a los pulsos de emergencia de todas las malezas invernales”, explicó.
El técnico señaló que la dinámica habitual del invierno suele ser más lenta, lo que lleva a muchos productores a disminuir la intensidad del monitoreo. Sin embargo, las condiciones actuales exigen exactamente lo contrario.
“En invierno uno se relaja mucho porque la dinámica de las malezas suele ser mucho más lenta, pero ahora con humedad va a ser diferente. Nos exige ir un poquito más al campo”, remarcó.
Entre las especies que hoy generan mayor preocupación aparecen los nabones del género Raphanus, considerados una de las principales amenazas para los cultivos de invierno en la región.
“Para los cultivos de grano, hoy las más complejas son los nabones, que tanto en trigo como en garbanzo y algunos cultivos de cobertura generan problemas importantes. Además, tenemos algunas poblaciones resistentes a herbicidas ALS”, detalló.
A esa problemática se suman gramíneas como avena y cebadilla en trigo, mientras que en sistemas citrícolas aparecen especies como rama negra y parietaria, favorecidas también por las actuales condiciones ambientales.
Según Sabaté, más que identificar una única maleza problemática, lo importante es comprender que cada cultivo presenta desafíos particulares y que las herramientas disponibles dependen en gran medida del sistema productivo.
“Prácticamente todas tienen herramientas para manejarlas. Lo que pasa es que depende del cultivo, de qué productos se pueden utilizar y en qué momento aplicarlos”, explicó.
En ese sentido, advirtió que una de las situaciones más delicadas podría darse en los lotes de trigo, donde algunas malezas pueden transformarse rápidamente en un problema si no fueron controladas correctamente durante el barbecho.
“Va a haber mucha superficie de trigo y algunos productores podrían tener inconvenientes con parietaria al inicio o con los nabones. Por suerte existen herbicidas preemergentes y algunas alternativas postemergentes que permiten manejarlos”, indicó.
Las lluvias también están modificando la estrategia habitual de control. Mientras en años secos los productores suelen preocuparse por la falta de activación de los herbicidas residuales, esta campaña presenta una situación diferente.
“Los productores que utilizaron herbicidas residuales van a tener muy buena respuesta porque la humedad favorece su activación. En ese sentido no deberían preocuparse demasiado”, sostuvo.
El escenario cambia para quienes apostaron exclusivamente a controles postemergentes.
“Los que no usaron residuales tienen que estar muy atentos al tamaño de las malezas. Eso determina qué productos se pueden usar y también influye el estado de desarrollo del cultivo”, explicó.
Para el especialista, uno de los errores más frecuentes sigue siendo esperar demasiado tiempo antes de intervenir.
“Lo importante es hacer cualquier barbecho a tiempo. Cuando la maleza es chica, el manejo es mucho más eficiente. Hay que aprovechar ese momento para hacer controles postemergentes y eventualmente posicionar un residual”, señaló.
Sin embargo, Sabaté insiste en que el manejo de malezas no puede depender únicamente de los herbicidas. La intensificación agrícola y la incorporación de cultivos de invierno siguen siendo herramientas fundamentales para reducir la presión de malezas a largo plazo.
“Lo que más ayuda a manejar malezas durante todo el año es tener un cultivo en el lote”, afirmó.
Por eso considera que los actuales niveles de humedad representan una oportunidad para incorporar cultivos de cobertura o incluso ampliar la superficie de cultivos invernales.
“Aprovechar estos inviernos húmedos para hacer un cultivo de cobertura, una vicia o una gramínea, o incluso sembrar trigo, ayuda muchísimo. No solo reduce la presión de malezas, sino que también mejora la salud del sistema”, explicó.
En el caso específico de la vicia, además del control de malezas, aporta beneficios vinculados a la fijación biológica de nitrógeno y a la mejora de la calidad del suelo.
Otro aspecto clave es el impacto que tiene un barbecho mal manejado sobre los recursos productivos que necesitarán los cultivos estivales.
“Si uno deja el lote liberado a las malezas, ellas van a consumir el agua acumulada durante el invierno. Esa agua después puede ser fundamental para arrancar mejor la campaña de verano”, advirtió.
Pero el problema no termina allí. La consecuencia más grave es la reposición permanente del banco de semillas.
“La maleza va a crecer, florecer y producir semillas. Eso es lo que tenemos que evitar. Mientras más semillas produzca, más difícil será manejarla en los próximos años”, señaló.
De cara a la próxima campaña, Sabaté resumió sus recomendaciones en tres conceptos centrales: monitorear, planificar y anticiparse.
“El primer consejo es recorrer los lotes y conocer qué está pasando en cada uno. El segundo es identificar correctamente las especies, porque eso determina las decisiones de manejo. Y el tercero es planificar desde ahora pensando también en el cultivo de verano”, concluyó.
En un invierno que rompió con varios de los patrones habituales del norte argentino, la receta vuelve a ser la misma: observar, medir y actuar a tiempo. Porque cuando la humedad acompaña, las malezas también aprovechan la oportunidad.













