Según el Informe de avance del nivel de actividad del INDEC, el producto interno bruto creció 2,3% en el primer trimestre de 2026 frente al mismo período del año anterior. Además, en términos desestacionalizados, registró una mejora de 0,7% respecto del cuarto trimestre de 2025.

Dentro de ese escenario, agricultura, ganadería, caza y silvicultura se destacaron con una suba interanual de 18,1%. Por su peso dentro de la economía, este sector aportó 1,05 puntos porcentuales al crecimiento total del PIB, convirtiéndose en uno de los motores más relevantes del trimestre.
El resultado confirma el papel estratégico de las cadenas agropecuarias en la dinámica económica nacional. En un contexto en el que otros rubros mostraron retrocesos, el campo logró sostener una contribución positiva y significativa sobre el nivel general de actividad.
La pesca lideró el crecimiento sectorial

La pesca fue el sector con mayor variación positiva del período, con un incremento interanual de 27,5%. Aunque su incidencia sobre el PIB fue menor que otras ramas del agro, con un aporte de 0,10 puntos porcentuales, el salto la ubicó al frente del ranking de crecimiento por actividad.
De esta manera, tanto la producción agropecuaria como la actividad pesquera se ubicaron por encima del promedio general de la economía. Este dato resulta relevante para el complejo agroindustrial ampliado, que no solo incluye granos y ganadería, sino también actividades vinculadas a alimentos, recursos naturales y exportación.
El informe también mostró que las exportaciones de bienes y servicios reales crecieron 9,8% interanual, el componente de la demanda con mejor desempeño del trimestre. Este dato refuerza la importancia de los sectores con capacidad de generar divisas, entre ellos las cadenas agroindustriales y pesqueras.
Más ventas externas, pero menos inversión
El crecimiento exportador contrastó con la caída de la formación bruta de capital fijo, que retrocedió 11,6% interanual. Este dato funciona como un llamado de atención para los sectores productivos, porque la inversión resulta clave para sostener mejoras de productividad, incorporación de tecnología y ampliación de capacidad instalada.
Dentro de la inversión, el informe señaló una baja de 18,1% en maquinaria y equipo, mientras que equipo de transporte cayó 19,6%. Para el agro y la agroindustria, estos rubros son sensibles porque se relacionan con renovación de maquinaria, logística, eficiencia operativa y competitividad.
Mientras agricultura, ganadería, caza y silvicultura, pesca y explotación de minas y canteras encabezaron las subas, la industria manufacturera cayó 1,7% y el comercio mayorista, minorista y reparaciones retrocedió 0,3%. Con estos datos, el primer trimestre dejó una economía con crecimiento general acotado, pero con un fuerte protagonismo de las actividades primarias y exportadoras.
El desafío hacia adelante será transformar ese impulso en una expansión más sostenida, acompañada por inversión, agregado de valor y mejores condiciones para que las cadenas agroindustriales consoliden su aporte al país. En ese camino, la recuperación no dependerá solo del volumen producido, sino también de la capacidad de convertir ese crecimiento en empleo, divisas y mayor competitividad para toda la economía.













