El comercio exterior atravesó una marcada expansión entre enero y junio, cuando las colocaciones nacionales alcanzaron USD 49.511 millones, con una mejora interanual del 24,6%, impulsada por un aumento del 9% en los precios y del 14,2% en las cantidades. De acuerdo con el último informe de Complejos Exportadores elaborado por INDEC, la soja se mantuvo como el principal generador de divisas del país, con operaciones por USD 9.082 millones y una participación del 18,3% sobre el total.
La mayor sorpresa provino del complejo girasol, que facturó USD 2.075 millones y logró el valor más alto de la serie iniciada en 2002. La suba interanual llegó al 128,7%, sostenida por el desempeño del aceite, las semillas y las harinas y pellets.
El aceite aportó el 64,1% de los ingresos de esta cadena, mientras que las semillas representaron el 27,9% y los subproductos de la molienda el 8%. India fue el destino individual más relevante, con compras por USD 725 millones, seguida por la Unión Europea y el resto de los países de la ALADI.

El trigo también mostró una recuperación significativa con una facturación de USD 2.540 millones. Esta cifra representó un aumento del 39,5% y alcanzó una incidencia del 5,1% sobre el conjunto exportado. La mejora estuvo asociada a una expansión del 58,3% en los volúmenes, que compensó una baja del 9,6% en las cotizaciones.
La soja y el maíz perdieron fuerza
En este contexto, el complejo sojero registró un avance del 5,7% en relación al mismo periodo del 2025. En el primer semestre del corriente año las harinas y pellets encabezaron la cadena con USD 4.168 millones, seguidos por el aceite con USD 3.566 millones, y los porotos con USD 1.024 millones.
A pesar del incremento de los despachos, el saldo positivo del complejo cayó 1,1% y quedó en USD 6.936 millones. Este resultado respondió a que las importaciones crecieron 36,1%, muy por encima de la evolución observada en las ventas externas.

Por su parte, el maíz ocupó el segundo lugar entre las actividades agropecuarias y el tercero dentro a nivel general. Sus envíos sumaron USD 4.241 millones, un 6,9% más que un año atrás, y explicaron el 8,6% del comercio nacional, exportando en un 98,6% como grano.
La carne alcanzó un récord
El complejo de carne y cuero bovinos obtuvo USD 2.692 millones, un 36,3% por encima del registro del año pasado, y logró su mejor resultado desde 2002. La proteína vacuna explicó el 93,3% del monto, principalmente mediante cortes deshuesados, congelados, frescos o refrigerados.
China encabezó las compras con USD 1.023 millones, seguida por Estados Unidos e Israel. En el caso específico de la carne, el gigante asiático absorbió USD 971 millones, mientras que el conjunto de Estados Unidos, Mexico y Canada demandaron USD 501 millones y la Unión Europea otros USD 404 millones.

A ese desempeño se sumó la lechería, que anotó un máximo histórico de USD 746 millones y creció 18,7%. La leche entera en polvo, la mozzarella, el lactosuero y la manteca fueron los productos destacados, con Brasil como protagonista dentro de un Mercosur que recibió mercadería por USD 388 millones.
Avances y retrocesos entre las economías regionales
Otras cadenas agroindustriales también consiguieron fuertes incrementos, como las ventas de porotos que crecieron 235,5% y llegaron a USD 165 millones; las de miel subieron 76,2%, hasta USD 181 millones; y las de limón avanzaron 47,3%, con una facturación de USD 283 millones. En sentido contrario, el maní retrocedió 2,1% y quedó en USD 567 millones, junto con el arroz, el sector avícola y los cítricos que registraron mermas de más del 20%.
El balance dejó una agroindustria con avances extendidos, aunque atravesada por diferencias importantes entre actividades. La combinación de mayores cantidades, nuevos récords y una demanda distribuida entre distintos destinos volvió a colocar a las cadenas productivas como uno de los pilares del ingreso de divisas durante la primera mitad del año.













