Las particularidades productivas del NOA obligan a mirar el campo con una perspectiva diferente. La diversidad de ambientes, los cambios climáticos, la presión de malezas, las enfermedades, los insectos y la aparición de resistencias generan desafíos que no siempre pueden resolverse con las mismas herramientas utilizadas en otras regiones del país. En ese escenario, Agroterrum busca consolidar su presencia en el norte argentino con una propuesta basada en tecnología, protección de cultivos y acompañamiento técnico.
La compañía, de origen chino y con presencia internacional, transita su cuarto año de operaciones en Argentina. Su gerente comercial, Maximiliano Martínez, tiene a su cargo el desafío de desarrollar una estructura que permita llevar las soluciones de la empresa a las distintas regiones productivas del país, con especial atención a las necesidades particulares de cada zona.
“Agroterrum es una empresa, un laboratorio internacional que desembarcó en Argentina”, explicó Martínez durante una entrevista con Suena a Campo. La compañía tiene presencia en 100 países y cuenta con una estructura integrada verticalmente en China, donde se encuentran su casa matriz y sus centros de investigación y desarrollo.
En Argentina, la empresa se especializa en protección de cultivos y actualmente cuenta con una paleta de 55 productos. El 75% corresponde a herbicidas, mientras que el resto se distribuye entre fungicidas e insecticidas. Durante esta primera etapa de expansión, el foco está puesto principalmente en cultivos extensivos como soja, maíz, trigo y girasol.
Sin embargo, el desafío no pasa solamente por disponer de una amplia oferta de productos. Para Agroterrum, uno de los principales diferenciales está en conocer las problemáticas específicas que enfrenta cada productor y encontrar la herramienta adecuada para cada situación.
La compañía organizó su estructura comercial argentina en ocho regiones y cada una cuenta con un responsable técnico de ventas, todos ellos ingenieros agrónomos. A esa estructura se suma un departamento técnico que brinda soporte específico para las diferentes zonas productivas.
En el NOA, Martínez identifica desafíos vinculados especialmente con enfermedades y quiebres de resistencia. Frente a esa realidad, la empresa plantea una estrategia que busca diferenciarse de una lógica basada exclusivamente en el volumen de ventas.
“Nuestro objetivo como compañía no es verter productos en cantidad al mercado, sino acercar soluciones a cada uno de esos productores”, afirmó.
Esa mirada adquiere especial importancia frente a un escenario productivo en el que las problemáticas cambian de una campaña a otra. Martínez remarcó que no existen recetas universales y que incluso pueden encontrarse diferencias entre lotes de un mismo productor.
Para la empresa, el rol del distribuidor es fundamental en ese proceso. Agroterrum trabaja con una red de distribuidores en las distintas provincias, a los que considera socios estratégicos porque mantienen un vínculo cotidiano con los productores y conocen de cerca las características de cada establecimiento.
“Cada zona tiene su trato diferente en cuanto a posicionamiento de producto y necesidades, y hasta te diría que cada lote de cada productor”, señaló Martínez. Esa información permite complementar el conocimiento técnico de la compañía con la experiencia territorial de quienes trabajan diariamente junto al productor.
El desafío es combinar la tecnología desarrollada internacionalmente con las necesidades concretas de la agricultura argentina. Para Martínez, esa adaptación resulta indispensable porque las condiciones productivas no se repiten de manera exacta y cada campaña presenta nuevas situaciones.
Un ejemplo reciente fue la problemática de la chicharrita, que obligó a los productores a prestar especial atención durante las últimas campañas. Desde Agroterrum sostienen que los monitoreos realizados para la nueva campaña muestran poblaciones que requieren continuar con una vigilancia activa.
“Es importante estar presente, estar atentos y poder acercar esas soluciones”, sostuvo el gerente comercial.
La estrategia de crecimiento de Agroterrum en Argentina también incluye inversiones locales. Aunque la compañía cuenta con sus plantas y centros de investigación y desarrollo en China, Martínez destacó que también posee una planta en Argentina y que la empresa viene realizando inversiones en infraestructura y logística.
Según explicó, durante este período la compañía duplicó sus inversiones en materia de depósitos y logística. El objetivo es completar el proceso de posicionamiento territorial y fortalecer la capacidad de respuesta frente a las necesidades del mercado.
El contacto directo con el productor se construye además mediante jornadas, muestras a campo y actividades junto con diferentes organismos vinculados al sector. Allí, la empresa busca mostrar el comportamiento y la eficiencia de sus productos en condiciones reales de producción.
Para Martínez, ese trabajo conjunto es central. La compañía no pretende presentarse como poseedora de una respuesta definitiva para cada problema, sino como parte de una construcción en la que participan productores, distribuidores y equipos técnicos.
“Tenemos que ser responsables en lo que hacemos en el mercado y no tenemos la palabra definitiva, sino que muchas veces las soluciones o los resultados se obtienen de un trabajo en conjunto”, sostuvo.
Esa filosofía adquiere particular relevancia en una región como el NOA, donde los sistemas productivos presentan características propias y requieren estrategias específicas. La posibilidad de combinar una plataforma internacional de investigación con el conocimiento de técnicos y distribuidores que conocen el territorio aparece como uno de los pilares de la propuesta de Agroterrum.
Con cuatro años de presencia en Argentina, la empresa atraviesa ahora una etapa de consolidación. Para Martínez, el desafío consiste en terminar de construir ese posicionamiento en todas las regiones y continuar desarrollando soluciones frente a las principales problemáticas que enfrenta el productor.
En un mercado cada vez más condicionado por la aparición de resistencias, nuevas plagas, enfermedades y campañas productivas cambiantes, la protección de cultivos ya no puede pensarse únicamente desde el producto. El conocimiento, el monitoreo, el asesoramiento y la capacidad de adaptar las herramientas a cada situación adquieren un peso cada vez mayor.
Ese es el camino que Agroterrum busca profundizar en el NOA: tecnología internacional, desarrollo local y acompañamiento territorial para que cada productor pueda encontrar una respuesta acorde a las características de su campo.













