¿Puede una empresa argentina competir de igual a igual con las grandes multinacionales de la biotecnología? Para Mauro Piva, CEO de NOVA, la respuesta no solamente es afirmativa, sino que forma parte de una estrategia que la compañía viene construyendo desde hace más de cuatro décadas: invertir, desarrollar tecnología propia y buscar oportunidades en aquellos mercados donde los grandes jugadores no siempre pueden responder con la misma velocidad.
La historia de NOVA comenzó hace 41 años en Cañada de Gómez, Santa Fe, cuando el padre de Piva y un socio pusieron en marcha una empresa que inicialmente desarrollaba coadyuvantes. Los primeros productos se formulaban prácticamente de manera artesanal, en un tambor de 200 litros abierto y con mezclas realizadas a mano. Desde ese punto de partida, la compañía atravesó una transformación profunda hasta convertirse en una empresa con presencia internacional, 325 trabajadores y capacidades propias de investigación y desarrollo.

“Empezamos muy, pero muy abajo”, recordó Piva durante una entrevista con Suena a Campo. El crecimiento, explicó, fue progresivo y estuvo acompañado por una decisión que se convirtió en una de las claves del modelo empresarial: reinvertir las utilidades y mantener una mirada de largo plazo.
“Nunca hemos hecho ninguna locura ni invertido más de lo que nos daba el bolsillo, pero siempre, año a año, la política de la empresa fue invertir, prácticamente reinvertir todas sus utilidades”, explicó.
Esa estrategia permitió que NOVA evolucionara desde su actividad original hacia el desarrollo de soluciones biotecnológicas para distintos sectores, entre ellos el agro, la alimentación humana y los biocombustibles. Para Piva, allí aparece una de las principales oportunidades de las empresas argentinas frente a las multinacionales.
El ejecutivo sostiene que las grandes compañías cuentan con estructuras, equipos y recursos enormes, pero muchas veces necesitan desarrollar productos para mercados de gran escala. Una empresa más pequeña, en cambio, puede detectar problemáticas específicas y desarrollar soluciones a medida.
Como ejemplo, mencionó una problemática vinculada al picudo en el norte argentino. NOVA desarrolló una solución para tratamiento de semillas que combina seis activos: cuatro fungicidas y dos insecticidas. Según Piva, se trata de un tipo de desarrollo que puede resultar poco atractivo para una multinacional si el mercado involucrado no tiene una escala suficiente, pero que representa una oportunidad para una compañía con mayor flexibilidad.
“Justamente hemos visualizado esos espacios que dejan las multinacionales y hemos intentado desarrollar soluciones a medida para cada una de las problemáticas agronómicas”, señaló.
El salto internacional más reciente tiene como destino China. La relación de NOVA con ese país no comenzó ahora: durante décadas la compañía compró allí insumos y principios activos. China concentra actualmente más del 85% de la producción mundial de principios activos vinculados con la protección de cultivos, de acuerdo con la referencia realizada por Piva.
Sin embargo, la estrategia cambió cuando NOVA decidió invertir en una unidad de negocios 100% biotecnológica. Con la capacidad de producción de su planta de Cañada de Gómez prácticamente completa, la empresa comenzó a buscar socios internacionales que pudieran fabricar enzimas utilizando sus tecnologías.
Ese proceso derivó en conversaciones con una de las principales compañías chinas dedicadas a la producción de proteínas y abrió la posibilidad de establecer una joint venture para transferir tecnología argentina, producir enzimas en China y abastecer desde allí tanto al mercado asiático como, eventualmente, a Sudamérica.
Antes de avanzar, NOVA debió proteger su propiedad intelectual. La compañía trabajó en el patentamiento en China de dos enzimas relacionadas principalmente con la industria láctea. Ese paso permitió avanzar hacia el escalado de la producción junto con el socio chino.
Para Piva, el proyecto representa una puerta de entrada a un mercado potencial de más de 3.000 millones de personas si se considera principalmente China, India y Rusia.
Pero el objetivo de la compañía va todavía más allá. El CEO de NOVA plantea transformar progresivamente a la empresa en una compañía 100% biotecnológica. Actualmente, parte de su portfolio todavía está basado en herramientas químicas, por lo que el desafío consiste en reemplazarlas gradualmente por soluciones biológicas.
El camino, admite, no es inmediato. Requiere investigación, años de evaluación, desarrollo, registros y grandes inversiones. Sin embargo, la apuesta apunta a construir una agricultura más sustentable y reducir progresivamente la dependencia de herramientas químicas.
La empresa cuenta actualmente con 300 empleados en Argentina y otros 25 en Brasil, donde hace cinco años creó una estructura comercial en Londrina, estado de Paraná. Piva considera a Brasil uno de los principales mercados mundiales para las tecnologías biológicas.
El desarrollo tecnológico se realiza principalmente dentro de NOVA. La empresa cuenta con equipos propios de investigación y desarrollo y, en general, no terceriza sus proyectos. Para validar determinadas tecnologías puede apoyarse en instituciones como el INTA o la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres.
La relación con el NOA tiene, además, un componente personal para Piva. Poco después de recibirse de ingeniero agrónomo en la Universidad Nacional de Rosario, comenzó a trabajar en la región y pasó cuatro años radicado en Tucumán. Allí conoció cultivos como la caña de azúcar, el tabaco y el poroto, y comenzó a comprender las particularidades productivas del norte argentino.
NOVA mantiene presencia en Tucumán, Salta y Jujuy mediante distribuidores, grandes productores y una estructura de desarrollo y asistencia técnica. Para Piva, las necesidades del NOA son diferentes a las de otras regiones y requieren soluciones específicas.
El desafío internacional, finalmente, no parece estar solamente en vender productos fuera de Argentina. Piva considera que el verdadero diferencial está en exportar conocimiento y tecnología.
“Argentina lidera a nivel de recursos humanos en toda la región” en biotecnología, afirmó, y remarcó que el país posee capacidades científicas capaces de generar soluciones para múltiples sectores.
La experiencia de NOVA muestra así otro camino posible para una empresa argentina: comenzar en un pequeño galpón, crecer sin perder de vista el largo plazo, reinvertir, desarrollar conocimiento propio y animarse a competir en mercados donde las multinacionales parecían tener todas las ventajas. El desafío ahora es convertir esa experiencia en una compañía cada vez más biotecnológica y llevar tecnología desarrollada en Argentina a algunos de los mercados más grandes del planeta.













