La industria sucroalcoholera de Tucumán atraviesa un momento en el que las decisiones comerciales y energéticas pueden marcar buena parte de su futuro. Por un lado, la distribución del nuevo cupo de exportación de azúcar a Estados Unidos vuelve a poner el foco sobre un mercado de características particulares. Por otro, el proyecto de una nueva Ley de Biocombustibles que se debate en el Senado genera expectativas dentro de una actividad que busca consolidar al bioetanol como uno de los pilares de su matriz productiva.
Para conocer el escenario y las oportunidades que se abren para la provincia, conversamos con Jorge Etchandy, gerente general del IPAAT, quien destacó la importancia de seguir ampliando los destinos internacionales y avanzar hacia un marco normativo que permita planificar inversiones a mediano y largo plazo.
“La cuota americana siempre es muy significativa”, explicó Etchandy al referirse al cupo de exportación de azúcar hacia Estados Unidos. Según señaló, se trata de una cuota de 44.000 toneladas que, en relación con el volumen total de exportaciones, no representa una cifra determinante, aunque sí posee un valor particular para la actividad. “El azúcar de por sí es un commodity, es decir, que se compra y vende en mercados internacionales”, sostuvo.
Estados Unidos forma parte de los destinos relevantes para el azúcar argentino, aunque no es el único mercado al que apunta la industria. De acuerdo con Etchandy, Chile ocupa un lugar destacado por su cercanía, mientras que la actividad también trabaja en la búsqueda de nuevos compradores internacionales.
“Claramente tenemos todas las posibilidades de expandirnos. Es un objetivo de la actividad seguir creciendo”, afirmó. En ese camino, mencionó mercados como Arabia Saudita y Canadá, mientras recordó que también hubo contactos con representantes de China interesados en adquirir azúcar argentina.
El caso chino, sin embargo, expuso uno de los límites actuales del sector: la capacidad de abastecimiento. “Era tanto el volumen mensual que necesitaba que nosotros, o sea, la actividad de Argentina no tenía capacidad para hacerlo”, explicó.
Para Etchandy, el potencial existe y las condiciones para avanzar están dadas, aunque el clima continúa siendo un factor determinante para el desarrollo de la zafra y para sostener los niveles productivos necesarios. En ese sentido, remarcó que, si las condiciones climáticas acompañan, la actividad podría extender la molienda “hasta mediados o fines de noviembre tranquilamente”.
La expansión de las exportaciones también tiene un impacto directo sobre el mercado interno. El objetivo, explicó el gerente general del IPAAT, es elevar progresivamente el piso exportador y generar beneficios tanto para la industria como para los productores cañeros. “Creo que no solo Tucumán, sino toda la actividad junto con Salta y Jujuy tiene como objetivo principal ir cada vez subiendo más el piso de exportaciones”, señaló.
Pero el azúcar no es el único eje que concentra la atención del sector. El otro gran capítulo está relacionado con el bioetanol y con el proyecto de una nueva Ley de Biocombustibles que se encuentra en tratamiento en el Senado.
Etchandy explicó que desde hace años se viene trabajando en la construcción de un marco regulatorio que otorgue mayor previsibilidad a las inversiones. En ese proceso, Tucumán participa de la Liga Bioenergética de las Provincias, junto con otros distritos vinculados a la producción de biocombustibles.
“Estamos hablando de una ley de más de 15 años”, comenzó a explicar antes de remarcar que la normativa vigente, la Ley 27.640, “ya está agotada”. Según sostuvo, el nuevo marco permitiría al sector privado contar con reglas más previsibles para planificar inversiones.
Uno de los puntos centrales del proyecto mencionado durante la entrevista plantea elevar el corte obligatorio de bioetanol en las naftas del 12% al 15%. La propuesta contempla además un 6% correspondiente al bioetanol de caña, otro 6% para el elaborado a partir de maíz y un 3% sujeto a competencia.
Para la actividad sucroalcoholera, ese cambio podría significar una mayor demanda de bioetanol y, por lo tanto, una nueva oportunidad para consolidar inversiones. “Eso genera una gran expectativa para el sector”, afirmó Etchandy.
El dirigente también vinculó esta discusión con una mirada de largo plazo sobre la matriz energética. “Nosotros hablamos siempre de políticas de Estado, políticas de Estado que trasciendan a los gobiernos de turno”, expresó, y puso como referencia el desarrollo alcanzado por Brasil en materia de biocombustibles.
En ese esquema, la producción de azúcar, las exportaciones y el bioetanol aparecen como actividades complementarias. “Para nosotros es fundamental dentro de la matriz productiva del sector, que es, como te decía recién, exportaciones, mercado interno y bioetanol”, explicó.
La mirada hacia el futuro también incluye una integración regional más amplia. Etchandy planteó incluso la posibilidad de avanzar hacia “un corredor del centro del país al norte donde todos podamos utilizar bioetanol, biodiésel”, una alternativa que, según su visión, podría generar incentivos para distintas economías regionales.
En paralelo, la actividad continúa trabajando sobre uno de sus desafíos ambientales más importantes: la reducción de las quemas de cañaverales. Etchandy señaló que durante el último período analizado se registró una reducción cercana al 85% respecto del mismo período de 2024. “Claramente hay una disminución”, afirmó.
El trabajo, explicó, se concentra especialmente en la concientización y la prevención, con la participación de distintos organismos y de la Mesa de Gestión Ambiental. Según Etchandy, existen planes de trabajo para que las quemas tiendan a cero y destacó el compromiso del sector con ese objetivo.













