El aprovechamiento de las energías renovables, como la solar o fotovoltaica a través de boyeros solares, representa una gran oportunidad para disponer de alternativas que mejoren la sostenibilidad de los sistemas ambientales.
Por esto, el INTA y el Programa de Energías Renovables en Mercados Rurales (Permer), de la Subsecretaría de Energía Eléctrica de la Nación, impulsan el uso de esta tecnología. Puntualmente en emprendimientos rurales de pequeña escala ubicados en zonas aisladas de la red de distribución eléctrica.
De esta manera, los boyeros aportarán al uso sustentable de los sistemas ganaderos en las distintas economías regionales. Lo hacen a partir de fuentes renovables en 19 provincias argentinas.
“Aumenta el ingreso bajando costos”
“A través de Permer podemos contribuir al desarrollo socioeconómico de miles de argentinas y argentinos que están en situación de pobreza energética”, señaló Federico Basualdo. Se trata del subsecretario de Energía Eléctrica, quien apunta a ofrecer soluciones adecuadas a los distintos tipos de necesidades.

Por esa razón el INTA firmó un convenio de cooperación técnica con Permer y la Fundación ArgenINTA para la utilización de boyeros solares.
“Buscamos garantizar el derecho universal de acceso a la energía”, puntualizó Luciano Gilardón, coordinador del proyecto Permer. El referente agregó que uno de los propósitos de Permer es contribuir al desarrollo de los pequeños productores rurales que trabajan en zonas aisladas.
“Los boyeros solares son una solución específica. Permiten tecnificar el manejo ganadero en zonas en donde no se cuenta con acceso a la red de electricidad”, continuó.
Gran cantidad de productores
Son muchos los productores que no tienen acceso a las redes convencionales de energía, situación que se agrava en zonas rurales con población dispersa en donde es muy costoso extender redes convencionales.
“El proyecto de los boyeros solares representa una gran oportunidad para el desarrollo sostenible de las comunidades y significa un gran paso para un uso sostenible de los recursos naturales. Sirve para mejorar la capacidad productiva, la seguridad alimentaria y la calidad de vida de los agricultores familiares”, expresó Gilardón.

Gracias al apoyo de la Fundación ArgenINTA, se impulsan iniciativas para la inclusión y el progreso de la comunidad. Se trata de una herramienta de gran impacto para optimizar la productividad de la tierra, la sustentabilidad y el uso del tiempo de productores.
El sol como aliado
Cuando se habla de energías renovables se hace referencia a los beneficios ambientales de su uso. Además no se tiene en cuenta cómo contribuyen con el desarrollo rural.
De hecho, según la Agencia Internacional de Energía (IEA, por sus siglas en inglés), el 83 % de las personas que no tienen acceso a la electricidad viven en zonas rurales.
La solar es la fuente de energía más abundante que está disponible en el planeta. Para cuantificarla, de una manera muy general, podría decirse que cada 15 minutos llega a la superficie de la Tierra la cantidad de luz solar suficiente para cubrir las necesidades energéticas de todo el mundo durante un año entero.

“El aprovechamiento del sol demostró ser un método fiable para producir energía. Por eso apostamos por incorporar la tecnología necesaria y adaptada a las necesidades de los productores familiares, campesinos e indígenas de todo el país”, expresó Diego Ramilo. El es el director del Centro de Investigación y Desarrollo Tecnológico para la Agricultura Familia.
Equipados con un pequeño panel solar y dotados de una potencia de 10 Kwp, los boyeros solares permiten que los productores rurales de pequeña escala, que trabajan en zonas aisladas, puedan apotrerar y manejar estratégicamente el ganado para incrementar y mejorar la oferta de pasturas.
El ABC Rural













