En un contexto marcado por las expectativas productivas y los desafíos climáticos, el Ingenio Leales se prepara para dar inicio a una nueva safra azucarera en Tucumán. Con la tradicional misa previa al arranque de las operaciones y la presencia de autoridades provinciales, el grupo Budeguer encara una campaña que promete mayor volumen de caña, aunque también plantea interrogantes respecto a los tiempos y la capacidad de cosecha.
“Trato de ser siempre optimista; este año nos espera una mayor producción, hay más disponibilidad de materia prima”, aseguró Sebastián Budeguer, integrante del directorio del grupo Budeguer, durante una entrevista realizada en el ingenio. Sin embargo, aclaró que el inicio tardío de la safra genera cierta incertidumbre sobre la posibilidad de levantar toda la caña disponible antes del cierre de la campaña. “El desafío es empezar la safra un poco más tarde y por lo tanto la pregunta de si podremos cosechar o no toda la caña. Seamos optimistas en que se va a poder mantener un buen ritmo durante la safra y llegar al final habiendo cosechado toda la materia prima disponible”, expresó.
El empresario explicó que las intensas lluvias registradas en Tucumán durante los últimos meses tuvieron consecuencias directas sobre los cañaverales. “Sí han afectado; hay caña caída en algunos lugares por exceso de agua. El exceso de lluvia también retrasó la maduración de la caña”, detalló. No obstante, destacó que las condiciones climáticas mejoraron en las últimas semanas y permitieron recuperar parte del desarrollo esperado. “La buena noticia es que en los últimos 10 o 15 días, donde no tuvimos esa presencia de lluvia, la caña maduró rápidamente y está recuperando valores; todavía no al nivel del año pasado, pero con muy buen ritmo”, sostuvo.
En términos productivos, Budeguer adelantó que el contenido de azúcar por tonelada de caña sería levemente inferior al de la campaña pasada, aunque el volumen total de materia prima disponible aumentaría entre un 5% y un 10%. “En términos de disponibilidad de caña, seguramente más alto que el año pasado, justamente por las condiciones climáticas”, indicó. A su vez, comentó que aún se aguardan datos más precisos de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres, cuyos relevamientos satelitales todavía no pudieron completarse debido a las recientes precipitaciones.
Uno de los aspectos centrales que atraviesa la actualidad del sector azucarero es la incorporación constante de tecnología para mejorar la eficiencia industrial. En ese sentido, Budeguer explicó que el ingenio viene trabajando intensamente en tareas de mantenimiento predictivo y automatización, con el objetivo de minimizar paradas durante la molienda.
“Con tantos equipos concatenados, uno solo que tenga un inconveniente implica una parada del ingenio”, explicó. Por ello, remarcó la importancia de anticiparse a posibles fallas mediante sistemas inteligentes. “Trabajamos todos los años haciendo mantenimiento predictivo, inclusive anticipándonos a los equipos que se van a deteriorar. Para eso hoy contamos con el uso de la tan popular inteligencia artificial que, con determinados sensores, nos permite anticipar y predecir cuál es el equipo que necesita mantenimiento primero para evitar que se detenga”, afirmó.
La apuesta tecnológica refleja un cambio cada vez más visible en la agroindustria tucumana, donde la digitalización y la automatización comienzan a ocupar un rol estratégico en la competitividad de los ingenios. El objetivo, según explicó el directivo, es maximizar el tiempo efectivo de producción y aprovechar al máximo cada jornada de molienda durante la campaña.
Otro de los ejes fundamentales de la actividad es el crecimiento del bioetanol y la diversificación del destino de la caña de azúcar. En la actualidad, una parte importante de la producción del grupo Budeguer se orienta tanto a la exportación de azúcar como a la elaboración de combustibles renovables.
“Hoy destinamos el 50% de nuestra producción a la exportación de azúcar o a la producción de bioetanol”, señaló Budeguer. En ese marco, valoró positivamente el proyecto impulsado por el Gobierno nacional para incrementar el corte obligatorio de biocombustibles. “Tenemos una buena noticia reciente: el gobierno nacional tiene un proyecto de ley en la Cámara de Senadores donde incrementa el corte obligatorio de biocombustibles al 15%, lo cual genera una demanda adicional”, destacó.
Para el sector sucroalcoholero, el crecimiento del bioetanol representa una oportunidad clave no solo para ampliar mercados, sino también para agregar valor a la producción y fortalecer la matriz energética sustentable del país. En Tucumán, donde la caña de azúcar es uno de los motores económicos más importantes, el desarrollo de esta industria complementaria se observa como una herramienta estratégica para sostener inversiones y empleo.
De cara al inicio de la safra, Budeguer también puso el foco en las necesidades estructurales que todavía enfrenta la provincia para potenciar su desarrollo industrial. “Tucumán es una provincia de trabajo industrial pesado y, por lo tanto, la infraestructura pública en caminos, accesos y vías es importante, así como los sistemas de riego público”, manifestó.
Además, advirtió sobre el impacto de la presión impositiva en la competitividad internacional del sector. “En un mercado donde el 50% de nuestra producción no va para el mercado interno, tener cargas impositivas altas nos quita ventajas competitivas al competir con otros países”, remarcó.
Con expectativas moderadamente optimistas, inversiones tecnológicas y una mayor disponibilidad de caña, el Ingenio Leales se prepara para una campaña que volverá a poner en movimiento a una de las actividades productivas más representativas de Tucumán. Entre desafíos climáticos, innovación y nuevos mercados, la safra 2026 ya comenzó a marcar el pulso de la economía regional.













