El comercio exterior volvió a ocupar un lugar central en la agenda productiva argentina y el Santa Fe Business Forum 2026 se convirtió en un punto de encuentro para empresas, compradores internacionales, inversores y representantes de distintas provincias. Durante cinco días, Rosario concentró a referentes de 50 países y abrió nuevas oportunidades para sectores productivos que buscan ampliar sus mercados y mejorar las condiciones para exportar.
Tucumán participó por primera vez de manera activa de este encuentro, una experiencia que, según explicó Virginia Ávila, secretaria de Relaciones Internacionales y Empresariales de la provincia, permitió no solo generar contactos comerciales, sino también avanzar en temas estratégicos para la producción tucumana y del norte argentino.
El foro es organizado por el Gobierno de Santa Fe con el objetivo de potenciar el comercio exterior y proyectar a la provincia hacia los mercados internacionales. Para esta edición fueron convocados 250 compradores de 50 países, financiados por el gobierno santafesino, que llegaron a la Argentina en busca de oportunidades de negocios.
Junto a Tucumán participaron también San Juan, Mendoza y Córdoba. Ávila explicó que se trata de provincias que comparten una problemática logística: no cuentan con salida directa al mar y necesitan articular alternativas para sacar su producción hacia los mercados internacionales.
“Todas estas provincias que te estoy mencionando estamos fortaleciendo el corredor bioceánico”, señaló. En el caso tucumano, esa estrategia contempla tanto la salida hacia el Atlántico a través de los puertos de Rosario como la posibilidad de alcanzar el Pacífico mediante Atacama, en Chile.
La conexión con Rosario adquiere especial importancia para la producción del norte. Ávila señaló que durante este año ya se enviaron por ese puerto más de 25.000 toneladas de azúcar orgánica, mientras que una parte importante de las legumbres producidas en la región también utiliza esa vía, además de los puertos de Buenos Aires.
Uno de los temas puntuales que se abordó durante el encuentro fue la recuperación de la salida de limones tucumanos por el puerto de Rosario, una operatoria que había quedado interrumpida durante ocho años. Según explicó Ávila, el inconveniente no estaba relacionado con cuestiones arancelarias, paraarancelarias o fitosanitarias, sino con una problemática sindical que afectaba la operatoria portuaria.
La solución requirió poner en contacto a distintos actores del sistema. Sector público y privado de Tucumán y Santa Fe, puertos, navieras, empresas cargadoras, forwarders y despachantes de aduana participaron de las conversaciones para analizar las condiciones necesarias para recuperar esa vía de salida.
El objetivo, explicó Ávila, es que Rosario pueda convertirse en una salida natural para las empresas tucumanas. La cercanía geográfica permite reducir kilómetros y, potencialmente, costos logísticos, al mismo tiempo que ofrece una alternativa frente a la congestión que suele registrarse en el puerto de Buenos Aires.
“Nos conviene, nos conviene. Acortamos distancias, son menos la cantidad de kilómetros”, afirmó la funcionaria, al remarcar la importancia de construir una relación de largo plazo entre el sector productivo tucumano y el sistema portuario santafesino.
Pero el Santa Fe Business Forum dejó también resultados concretos en materia de oportunidades comerciales. Uno de los casos más destacados estuvo relacionado con las legumbres. Compradores provenientes de países como India, Costa Rica, Guatemala, Perú, Colombia y Venezuela participaron de visitas a empresas y establecimientos productivos.
El dato adquiere relevancia porque buena parte de la producción legumbrera argentina tiene su origen en el norte del país, particularmente en Salta y Tucumán, mientras que Santa Fe cuenta con infraestructura para acopiar, clasificar, empaquetar y exportar esa producción.
La participación tucumana permitió poner en contacto a esos compradores con el verdadero origen de los productos. “Gracias a haber participado en el Santa Fe Business Forum, los compradores al enterarse que el origen primario de las producciones legumbreras son de Tucumán, ahora van a venir a Tucumán”, explicó Ávila.
Entre los contactos surgió además una demanda vinculada a nuevos usos para las legumbres. Un comprador de Perú y otro de India manifestaron interés en harinas de garbanzo y lenteja para elaborar productos alternativos al trigo, entre ellos conos para helados.
Para Ávila, este tipo de intercambios permite conocer de primera mano cómo están cambiando los hábitos de consumo a nivel internacional. Las ferias y encuentros de negocios funcionan así no solamente como espacios para vender, sino también como una fuente de información para orientar futuras decisiones productivas.
“Las tendencias que uno conoce en estas participaciones, no solo en este foro, en todas las ferias internacionales de alimento, es para entender hacia dónde va el consumo internacional”, explicó.
La experiencia también mostró la importancia de complementar las capacidades productivas de las distintas regiones. Mientras algunas zonas cuentan con determinados cultivos, otras poseen infraestructura industrial, logística o portuaria. La articulación entre provincias puede convertirse, de esta manera, en una herramienta para mejorar la competitividad argentina.
Para Tucumán, la participación en el Santa Fe Business Forum representa además un primer paso para profundizar una estrategia de internacionalización. El desafío no pasa solamente por encontrar compradores, sino por generar las condiciones logísticas, comerciales y productivas que permitan sostener esos vínculos en el tiempo.
En ese camino, Ávila destacó la necesidad de que las empresas conozcan las oportunidades que existen y participen activamente de estos espacios. El foro, que llegó a su tercera edición, permitió a Tucumán avanzar en una agenda que combina comercio exterior, infraestructura, logística y búsqueda de nuevos mercados.
El resultado más importante, en definitiva, no se mide solamente en reuniones o contactos realizados durante cinco días. Para el sector productivo tucumano, el verdadero desafío comienza después: transformar esos vínculos en negocios concretos, atraer compradores hacia la provincia y lograr que la producción del NOA tenga cada vez más alternativas para llegar al mundo.













