En 2026, ADAMA celebra 30 años de presencia en la Argentina, una trayectoria que comenzó en 1996 bajo el nombre MAGAN y que, desde 2014, continuó con la identidad global de ADAMA, consolidando una experiencia enfocada en la protección de cultivos.
Tres décadas en el agro argentino significan mucho más que una sucesión de fechas. Para la compañía, representan un camino construido junto a productores, técnicos y distribuidores, acompañando las transformaciones de una actividad que presenta realidades muy diferentes según cada región del país.
La diversidad productiva argentina plantea desafíos particulares. Los cultivos, los ambientes, las presiones sanitarias y las decisiones de manejo varían de acuerdo con cada zona y campaña. En ese escenario, ADAMA sostiene una premisa que, según la compañía, atravesó estos 30 años de trabajo: escuchar, aprender y solucionar.
Esa mirada permitió que la empresa fuera ampliando progresivamente su propuesta para el manejo de los principales desafíos que enfrenta la producción. A lo largo de su recorrido en el país, incorporó nuevas formulaciones y tecnologías destinadas al control de malezas, enfermedades y plagas, con el objetivo de ofrecer herramientas que respondan a las necesidades concretas del productor.
Sin embargo, la evolución del portafolio no desplazó uno de los aspectos que la compañía considera centrales en su vínculo con el sector: la cercanía. El contacto con quienes producen y con los actores que integran la cadena continúa ocupando un lugar relevante dentro de su estrategia.
“El productor demanda eficiencia, respaldo y soluciones concretas”, afirmó Fabián Quiroga, líder del Negocio para Latinoamérica Sur de ADAMA.
La definición resume parte de una relación que la compañía construyó durante tres décadas en un escenario productivo caracterizado por la diversidad y por la necesidad permanente de adaptar las decisiones de manejo a cada realidad.
El aniversario encuentra a ADAMA con la intención de profundizar ese vínculo. Durante 2026, la empresa está reforzando su presencia territorial, ampliando sus equipos y trabajando en el fortalecimiento de la relación con su red de distribuidores.
La llegada al país como MAGAN en 1996 marcó el comienzo de una historia que atravesó distintas etapas del agro argentino. En 2014, el cambio hacia la identidad global de ADAMA significó una nueva etapa dentro de ese recorrido, manteniendo como eje la experiencia acumulada en protección de cultivos.
A 30 años de aquel comienzo, la compañía pone en valor el camino recorrido y, al mismo tiempo, concentra su mirada en los próximos desafíos. La producción argentina continúa demandando respuestas frente a escenarios productivos diferentes, y la cercanía con productores, técnicos y distribuidores aparece como una de las herramientas para comprender esas necesidades.
Así, el aniversario de ADAMA funciona como un punto de balance, pero también como el inicio de una nueva etapa. Tres décadas después de su llegada al país, la empresa reafirma su compromiso de continuar acompañando al agro argentino desde el territorio, con conocimiento, innovación y soluciones orientadas a quienes producen.













