La campaña agrícola 2025/26 demandó unos US$14.747 millones para afrontar los gastos de siembra y labores. De ese total, aproximadamente US$10.323 millones fueron financiados con fondos de terceros, mientras que el capital propio de los productores cubrió los US$4.424 millones restantes, según un informe elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).
De esta manera, alrededor de siete de cada diez dólares utilizados durante el ciclo provinieron de fuentes externas. La estimación contempla los desembolsos destinados a semillas, fertilizantes, agroquímicos, siembra y pulverización de soja, maíz, trigo, sorgo, cebada y girasol.
Se trata de gastos que deben afrontarse varios meses antes de recuperar la inversión mediante la cosecha, por lo que el acceso al financiamiento adquiere un papel central para sostener el ciclo productivo.
Una de las particularidades de la campaña fue el mayor peso de las operaciones denominadas en dólares. La desaceleración de la inflación y la relativa estabilidad cambiaria redujeron la incertidumbre sobre los precios y el tipo de cambio, favoreciendo el uso de instrumentos en esa moneda tanto en el circuito comercial como en el bancario.
Dentro del financiamiento externo, el crédito otorgado por los propios integrantes del negocio agrícola concentró alrededor del 55%, por unos US$5.713 millones.
Corredores, acopios y cooperativas explicaron unos US$3.142 millones, con operaciones principalmente instrumentadas mediante canje y pagos en dólares contra contratos de granos, además del financiamiento a través de cuentas corrientes en moneda estadounidense.
Los proveedores de insumos y los exportadores aportaron otros US$2.285 millones, equivalentes al 40% del crédito comercial. La mayor parte de estas operaciones se realizó mediante canje, seguido por cheques. También se registraron operaciones en dólares respaldadas por contratos de venta futura y pagarés, en su mayoría denominados en esa moneda.
Las mutuales completaron el financiamiento comercial con unos US$286 millones, equivalentes al 5%. Su participación tuvo mayor presencia en localidades pequeñas, mediante herramientas como la negociación de cheques y los préstamos con garantía hipotecaria.
Por otra parte, los bancos y el Mercado Argentino de Valores (MAV) canalizaron cerca del 45% de los recursos aportados por terceros, aproximadamente US$4.609 millones. Si bien el financiamiento comercial mantuvo la mayor participación, este bloque incrementó su peso durante la campaña.
Entre las herramientas bancarias, el préstamo de pago íntegro o “bullet” fue la modalidad más utilizada. Representó cerca del 24% de este canal, por unos US$1.114 millones. Este instrumento permite cancelar capital e intereses en un único desembolso al vencimiento, facilitando que el pago coincida con el momento de la cosecha y la comercialización.
Los créditos hipotecarios y prendarios aportaron alrededor de US$925 millones, cerca del 20% del bloque. A su vez, el descuento de cheques y pagarés movilizó aproximadamente US$676 millones.
Las líneas destinadas a la compra de insumos mediante plataformas digitales y convenios de tasas sumaron unos US$669 millones. Cada una de estas dos modalidades representó alrededor del 15% del bloque bancario y del MAV, mientras que la segunda registró un crecimiento significativo durante las últimas dos campañas.
El resto de los recursos se distribuyó entre otras líneas bancarias e instrumentos del MAV, tarjetas agro y acuerdos en cuenta corriente.
Los datos muestran una campaña agrícola sostenida principalmente mediante recursos externos, con el circuito comercial como principal fuente de financiamiento y una participación creciente de herramientas financieras diseñadas para adaptar los vencimientos al momento en que el productor recupera liquidez con la cosecha.













