En un escenario económico que obliga a redefinir estrategias, la competitividad vuelve a instalarse como uno de los ejes centrales para la supervivencia y el crecimiento de las empresas. En ese marco, el encuentro “Los desafíos de la competitividad” reunirá a referentes del análisis económico con el objetivo de generar un debate profundo, pero sobre todo útil, para el entramado productivo.
La participación de Gustavo Lazzari como figura principal del evento marca el tono de una jornada que buscará ir más allá de los diagnósticos. Así lo planteó el economista Mike Palou, quien también será parte del panel y anticipó el enfoque del encuentro: “Nos parecía importante generar una mesa de debate con alguien que entienda realmente el negocio, el paño de las pymes y los desafíos de la competitividad”.
El contexto no es menor. Según explicó, distintos indicadores vienen mostrando señales de alerta en el tejido productivo. “Hay informes que son bastante claros con respecto a la destrucción en términos de empleo y de pymes. Incluso hay datos que hablan de que cierran 30 empresas por día en la Argentina. Eso es una red flag bastante importante”, advirtió.
En ese escenario, el objetivo del evento será claro: aportar herramientas concretas para la toma de decisiones. “La idea es que la gente se lleve decisiones y no tanto ideas abstractas o motivacionales. Que se lleve algo tangible, que realmente valga la pena”, sostuvo.
Uno de los puntos centrales que se pondrán en discusión es el cambio de lógica que atraviesa hoy la economía. Durante años, la inflación funcionó como un mecanismo que permitía disimular ineficiencias dentro de los negocios. Sin embargo, ese escenario comenzó a modificarse. “Se terminó el colchón inflacionario. Antes la inflación licuaba ineficiencia, pero hoy, con un contexto de menor inflación, eso ya no funciona y obliga a repensar completamente la estructura del negocio”, explicó Palou.
Esta nueva realidad exige un cambio profundo en la gestión empresarial, especialmente en sectores como el agro, donde los márgenes son cada vez más ajustados. Para el economista, uno de los errores más frecuentes es la falta de control en tiempo real de los costos. “Muchos ven el resultado al final, cuando ya no hay margen para corregir. Es como ver que el tren va a chocar y no hacer nada hasta que choca”, graficó.
A ese problema se suman decisiones financieras deficientes, otro de los puntos críticos que se discutirán en el encuentro. “No utilizar instrumentos financieros adecuados o confundir tasa nominal con costo real es un error muy grave. Eso responde a una educación financiera bastante pobre”, remarcó. Y agregó un tercer factor determinante: “No separar el negocio productivo del financiero. Una mala decisión financiera puede borrar una buena campaña”.
Más allá de estos aspectos internos, Palou también planteó la necesidad de analizar el contexto macroeconómico sin caer en simplificaciones. “Separar la macro de la gestión es un error. Ambas son importantes”, explicó, utilizando una analogía clara: “Es como una carrera de autos. El clima es la macro, el piloto es la gestión. El piloto tiene que tomar decisiones en función del clima. No se pueden separar”.
En el caso del norte argentino, este análisis adquiere particular relevancia. Según indicó, la región enfrenta desafíos específicos que requieren una mirada diferenciada. “El norte tiene condiciones distintas y hay que analizarlas en función de su realidad productiva y logística”, señaló.
En ese sentido, uno de los ejes del encuentro será identificar oportunidades concretas para mejorar la eficiencia. Para Palou, hay tres áreas clave donde aún existe margen de mejora. “Primero, la logística y los costos ocultos. Ahí hay mucho por trabajar. Segundo, el financiamiento inteligente: no es solo tomar crédito, sino saber cuándo, cómo y en qué condiciones. Y tercero, la gestión de la información. El que mide mejor, decide mejor”, afirmó.
A esto se suma la necesidad de prestar atención a variables económicas que hoy resultan determinantes para el negocio agropecuario. “Hay que mirar precio, tipo de cambio real, costos en dólares, tasas reales, commodities y clima. Todo eso impacta directamente en la rentabilidad”, detalló.
Frente a este escenario, una de las preguntas que surge es si se trata de un momento para esperar o para actuar. La respuesta del economista es contundente. “Esperar nunca es una estrategia, es una forma elegante de perder el tiempo”, sostuvo. Y agregó: “Hay que invertir, pero de manera ordenada. Si no estás ordenado, primero reordenate. Pero si entendés tu estructura, es momento de tomar decisiones inteligentes”.
Esa visión también se vincula con los cambios que se están dando a nivel normativo, como la posible implementación de herramientas vinculadas al ámbito laboral. “Nos interesa discutir estrategias de optimización de fondos y analizar cómo estas medidas pueden impactar en las empresas”, explicó, señalando que el contexto regulatorio también forma parte del análisis integral.
En definitiva, el encuentro buscará poner sobre la mesa una idea central: la competitividad ya no es una opción, sino una condición necesaria para sobrevivir. Y en un contexto donde las reglas del juego están cambiando, la capacidad de adaptación será clave.
“La coyuntura abre una oportunidad para empezar a ser más competitivos. Hemos perdido terreno frente a otros países, pero si hay un reordenamiento macro, es momento de actuar”, concluyó Palou.













