La producción porcina argentina atraviesa uno de los momentos más dinámicos de los últimos años. Impulsada por un consumo interno que no deja de crecer, mejoras en la genética, la alimentación y la calidad de la carne, la actividad comienza a consolidarse como una alternativa cada vez más importante dentro de la producción agropecuaria nacional. A esto se suma una ventaja estratégica: el excelente estatus sanitario del país, que abre oportunidades para seguir conquistando mercados internacionales.
Así lo explicó Carolina Cizek, médica veterinaria y docente de la Facultad de Agronomía, Zootecnia y Veterinaria de la Universidad Nacional de Tucumán, quien analizó el presente y el futuro del sector porcino durante una entrevista con Suena a Campo.

«La producción porcina argentina atraviesa un momento de crecimiento. El año 2025 representó un crecimiento importante respecto al 2024, llegando al máximo histórico de consumo per cápita de casi 19 kilos por habitante al año«, destacó.
Lejos de detenerse, esa tendencia continúa fortaleciéndose.
«Para mayo de 2026 ya hablamos de un consumo aproximado de 20 kilos y la tendencia continúa; se estima terminar el año con 23 o 24 kilos por habitante«, explicó.
Según la especialista, este crecimiento responde a varios factores que fueron modificando el perfil del consumidor argentino y también la forma de producir.
«La actividad se expande impulsada por el mercado interno, la incorporación de carne fresca en la dieta y mejoras en eficiencia productiva«, señaló.
Durante muchos años, el consumo de carne de cerdo estuvo asociado casi exclusivamente a chacinados y embutidos. Sin embargo, esa realidad cambió de manera significativa.
«Se debe a la mejora en la calidad de la carne, la genética y la alimentación de los cerdos. También el precio es competitivo respecto a la carne vacuna«, explicó Cizek.
Ese cambio también se refleja en la mesa de los argentinos.
«Antes solo se consumían chacinados, pero hoy los cortes frescos como el pechito o la bondiola están incorporados en los asados de los domingos«, afirmó.
Mientras el consumo interno continúa creciendo, el sector también mira hacia el exterior. Allí aparece una de las principales fortalezas de Argentina: su condición sanitaria.
«Ser un país libre de Peste Porcina Africana y de Peste Porcina Clásica es una ventaja enorme«, sostuvo.
La profesional explicó que ambas enfermedades representan uno de los mayores riesgos para la producción porcina mundial.
«Son enfermedades altamente contagiosas que producen elevada mortalidad, pérdidas económicas y el cierre inmediato de mercados«, indicó.
Precisamente por ese motivo, conservar ese estatus sanitario resulta fundamental para cualquier estrategia exportadora.
«Ser un país libre permite negociar protocolos de exportación y brindar confianza a los compradores«, remarcó.
Actualmente, Argentina ya exporta carne porcina a distintos destinos internacionales.
«Hoy exportamos a Filipinas, Costa de Marfil, Uruguay y China, aunque el volumen todavía es bajo«, comentó.
Los números muestran que todavía existe un amplio margen para crecer.
«En 2025 exportamos solo el 0,4% de la producción«, detalló.
Para Cizek, el potencial está, aunque será necesario seguir invirtiendo para aumentar la capacidad exportadora.
«Queda trabajo por hacer para aumentar la capacidad frigorífica de faena para exportar«, explicó.
A pesar de los distintos vaivenes económicos que atravesó el país durante los últimos años, la especialista destacó la capacidad de adaptación del sector porcino.
«El productor se ha mantenido firme a pesar de las variaciones económicas«, afirmó.
Ese crecimiento también puede observarse en la aparición de nuevos canales comerciales especializados.
«Hoy tenemos carnicerías exclusivas de cerdos que antes no existían«, señaló.
Además, destacó que la evolución productiva permitió ofrecer un alimento cada vez más valorado por los consumidores.
«La carne de cerdo es muy magra y el sabor ha evolucionado gracias a la alimentación controlada«, explicó.
Sin embargo, para sostener ese crecimiento será indispensable seguir apostando a la capacitación y a la formación técnica de quienes integran la cadena.
En ese contexto, la Facultad de Agronomía, Zootecnia y Veterinaria de la Universidad Nacional de Tucumán, junto con el INTA, lanzó una nueva propuesta académica orientada específicamente al sector.
«Estamos muy contentos de lanzar la primera cohorte de esta Diplomatura en Producción Porcina dictada por la Facultad de Agronomía junto al INTA«, contó.
La capacitación comenzará en agosto y apunta a brindar herramientas tanto a productores como a técnicos y personas interesadas en incorporarse a la actividad.
«Está dirigida a cualquier persona ligada al sector o interesada en conocer los aspectos de la producción. Tendrá modalidad presencial y virtual«, explicó.
Finalmente, Carolina Cizek dejó un mensaje para quienes analizan iniciarse en la producción porcina, una actividad que continúa expandiéndose y demanda cada vez mayor profesionalización.
«Que se animen a conocer la producción, a formarse bien para hacer un manejo eficiente con los recursos que tengan«, expresó.
Para la médica veterinaria, el conocimiento resulta una herramienta tan importante como la inversión.
«Es clave buscar personas que colaboren y asesoren para mejorar el crecimiento de la producción«, sostuvo.
Y concluyó con una definición que resume el momento que vive la actividad.
«La producción porcina tiene un crecimiento sostenido y es importante que el productor se capacite«.
Con un consumo interno en ascenso, condiciones sanitarias reconocidas internacionalmente y mercados que comienzan a abrirse, la cadena porcina argentina aparece frente a una oportunidad histórica. El desafío será transformar ese potencial en mayor competitividad, más exportaciones y nuevas inversiones que permitan consolidar a la actividad como uno de los motores de crecimiento del agro argentino.













