En un contexto donde muchas empresas concentran sus inversiones en las regiones agrícolas tradicionales del país, Afital Agro decidió mirar hacia el norte argentino y reforzar su presencia en una de las zonas productivas más dinámicas y diversas. La reciente inauguración de una nueva sucursal en Tucumán representa mucho más que una expansión comercial: es una apuesta estratégica para acompañar de cerca a los productores del NOA y responder a las necesidades de una región que continúa creciendo y demandando soluciones cada vez más específicas.
Detrás de esta decisión hay un equipo de profesionales que recorren campos, visitan productores y conocen en profundidad la realidad productiva de cada zona. Entre ellos se encuentran Tomás Bello, representante comercial de Afital para el NOA, y Germán Arriazu, quienes destacan el valor de construir relaciones cercanas y generar confianza en el territorio.
La apertura de la sucursal tucumana marca un paso importante para la empresa. La provincia ocupa un lugar estratégico dentro del esquema productivo del norte, no solo por la relevancia de actividades como la caña de azúcar, los cítricos y la horticultura, sino también por su capacidad de articulación con otras provincias de la región.
Para Tomás Bello, la decisión responde a una visión de largo plazo. “Elegimos estar donde están los productores. Creemos que la mejor manera de acompañarlos es estando cerca, recorriendo los campos y entendiendo de primera mano cuáles son sus desafíos”, señaló durante la entrevista.
La cercanía territorial aparece como uno de los principales diferenciales de la empresa. En una actividad donde las decisiones técnicas y comerciales requieren respuestas rápidas, contar con presencia física en la región permite agilizar procesos y fortalecer el vínculo con quienes trabajan diariamente en el campo.
En ese sentido, Germán Arriazu destacó que el crecimiento de la firma está estrechamente ligado a la confianza construida con los productores. “El productor valora mucho cuando una empresa lo visita, escucha sus necesidades y está disponible para acompañarlo durante toda la campaña. Eso genera relaciones de largo plazo”, afirmó.
La inauguración de la sucursal se produce además en un momento de intensa actividad para el sector agropecuario regional. La proximidad de la Expo Frutihortícola NOA 2026 representa una oportunidad para que empresas, productores e instituciones intercambien conocimientos, presenten nuevas tecnologías y analicen los desafíos que enfrenta la producción.
Afital Agro será una de las firmas participantes de la muestra, donde buscará exhibir su propuesta técnica y fortalecer el contacto con los productores de la región. Para Bello, este tipo de encuentros cumplen una función fundamental. “Las exposiciones son espacios donde no solo mostramos productos o servicios; también escuchamos al productor, conocemos sus inquietudes y podemos intercambiar experiencias con distintos actores del sector”, explicó.
La participación en estos eventos cobra especial relevancia en un contexto donde los sistemas productivos atraviesan transformaciones permanentes. Los cambios climáticos, las exigencias de los mercados y la necesidad de incorporar tecnologías obligan a productores y empresas a mantenerse en constante actualización.
En ese escenario, el rol del asesoramiento técnico adquiere cada vez más importancia. Desde Afital sostienen que el acompañamiento debe ir mucho más allá de una operación comercial y convertirse en una herramienta para mejorar la eficiencia y la sustentabilidad de los sistemas productivos.
“Hoy el productor necesita información, respaldo técnico y soluciones adaptadas a cada realidad. No existen recetas únicas porque cada campo tiene características diferentes”, remarcó Arriazu al referirse a la diversidad productiva que caracteriza al norte argentino.
Pero la historia de esta expansión también refleja otro fenómeno que comienza a consolidarse en la región: la decisión de jóvenes profesionales de desarrollar sus carreras en el interior productivo. Durante muchos años, gran parte de los talentos formados en las universidades del norte migraban hacia los grandes centros urbanos o las principales regiones agrícolas del país.
Sin embargo, esa tendencia parece estar cambiando. Cada vez más profesionales encuentran oportunidades para crecer laboralmente sin abandonar su lugar de origen y eligen construir su futuro cerca de las comunidades rurales donde nacieron o se formaron.
“Hay muchísimo potencial en el norte argentino. Nosotros creemos en esta región y por eso apostamos a crecer acá. Es una zona con enorme capacidad productiva y con productores que permanentemente buscan mejorar”, expresó Bello.
La visión es compartida por Arriazu, quien considera que el desarrollo regional requiere también de recursos humanos comprometidos con el territorio. “El crecimiento del agro en el NOA necesita profesionales que conozcan la realidad local y que tengan vocación de acompañar a los productores. Esa cercanía marca una diferencia muy importante”, sostuvo.
Mientras la nueva sucursal comienza a consolidar su funcionamiento y la empresa se prepara para participar de una nueva edición de la Expo Frutihortícola NOA, el mensaje parece claro: la construcción de vínculos genuinos sigue siendo uno de los pilares fundamentales para el desarrollo agropecuario.
La apuesta de Afital Agro por Tucumán y el norte argentino no solo representa una inversión empresarial. También simboliza una forma de entender el trabajo en el campo, donde la presencia territorial, el conocimiento técnico y el compromiso con los productores se transforman en herramientas clave para enfrentar los desafíos de una producción cada vez más exigente y competitiva.












