El comercio exterior suele asociarse con la búsqueda de nuevos mercados, la logística internacional o la posibilidad de que un producto llegue a distintos países. Sin embargo, detrás de cada operación existe una serie de herramientas financieras y administrativas que muchas veces determinan el éxito o el fracaso de una estrategia exportadora. Una de ellas son los reintegros de exportación, un mecanismo que permite recuperar parte de los costos vinculados a la producción destinada al mercado externo y que, según los especialistas, hoy representa uno de los principales desafíos para las empresas argentinas debido a las demoras en su cobro.
Ese será precisamente uno de los temas que abordará Gustavo D’Amuri, licenciado en Comercio Internacional, magíster en Relaciones Internacionales, empresario, docente universitario y presidente de Consultores de Comercio Internacional, durante su participación en NOA Exporta, el encuentro que reunirá en Tucumán a empresarios, productores y especialistas para debatir sobre las oportunidades del comercio internacional para el norte argentino.
Con una extensa trayectoria profesional que incluye su participación en la Cámara de Exportadores de la República Argentina, la Cámara de Comercio Italiana y diferentes ámbitos académicos, Gustavo D’Amuri llegará al evento con un objetivo claro: brindar herramientas concretas que ayuden a las empresas a mejorar su competitividad y evitar la pérdida de recursos que muchas veces desconocen que pueden recuperar.
«Tucumán siempre es una provincia que entusiasma. Es pequeña en superficie, pero tiene un potencial enorme. Lidera la exportación de cítricos, especialmente de limón, tiene producción de frutos rojos, una industria importante y una enorme capacidad emprendedora. Por eso siempre es muy interesante volver», señaló durante la entrevista con Suena a Campo.
Su conferencia estará centrada en un aspecto poco conocido del comercio exterior, pero que puede tener un fuerte impacto financiero para cualquier empresa exportadora.
Según explicó, actualmente el Estado argentino mantiene importantes demoras en el pago de los reintegros de exportación, una situación que afecta directamente el capital de trabajo de muchas compañías.
«Hoy el Estado está demorando aproximadamente nueve meses en pagar esos reintegros. Para muchas empresas ese dinero es fundamental para continuar operando y, en algunos casos, los expedientes quedan bloqueados durante tanto tiempo que terminan prescribiendo. Eso significa perder recursos que legítimamente corresponden al exportador», explicó Gustavo D’Amuri.
El especialista considera que muchos empresarios concentran toda su atención en concretar la venta internacional y cobrar la operación, sin advertir que existe un conjunto de procesos administrativos y financieros que también forman parte del negocio exportador.
«A veces se piensa que exportar termina cuando llega el dinero al banco, pero en realidad el comercio exterior comprende toda una cadena logística, administrativa y financiera. La verdadera diferencia está en optimizar cada una de esas etapas», sostuvo.
Para Gustavo D’Amuri, esa optimización resulta cada vez más importante en un contexto donde numerosos productos compiten prácticamente como commodities y los márgenes son cada vez más reducidos.
«Hoy la diferencia no está solamente en producir bien. También está en administrar correctamente los costos, recuperar beneficios fiscales, optimizar la logística y trabajar toda la cadena de valor», afirmó.
Lejos de considerar que estos temas interesan únicamente a las grandes compañías, el especialista sostiene que la problemática alcanza a empresas de todos los tamaños.
«Muchas veces creemos que las empresas grandes tienen todo resuelto y no es así. También tienen procesos burocráticos complejos, cambios de personal y situaciones que hacen que determinados beneficios queden olvidados o directamente no se gestionen», explicó.
Uno de los ejemplos que mencionó durante la entrevista sorprendió incluso a muchos empresarios.
Según indicó, existen compañías que podrían recuperar importantes sumas de dinero correspondientes a la tasa de estadística abonada durante los últimos años y que simplemente desconocen esa posibilidad.
«Hay empresas que pueden recuperar la tasa de estadística pagada desde enero de 2011. Dependiendo del volumen de operaciones estamos hablando de miles y hasta millones de dólares, pero muchas ni siquiera saben que ese derecho existe», aseguró.
Ese tipo de información práctica será precisamente uno de los ejes de su exposición en NOA Exporta.
Lejos de plantear una conferencia exclusivamente teórica, Gustavo D’Amuri adelantó que buscará generar un espacio participativo donde los asistentes puedan plantear sus dudas y analizar casos concretos.
«No voy con la idea de hacer un monólogo. Lo que quiero es generar preguntas, escuchar los problemas reales de las empresas y aportar soluciones que puedan aplicar inmediatamente», explicó.
Su trayectoria combina la actividad empresarial, académica e institucional.
Además de dirigir su propia consultora especializada en comercio internacional, actualmente es profesor universitario, cursa un doctorado en Relaciones Internacionales en la Universidad del Salvador y participa activamente en distintas organizaciones vinculadas al desarrollo exportador argentino.
A esa experiencia profesional suma también un fuerte compromiso social a través de una organización no gubernamental dedicada a confeccionar gorros para niños que atraviesan tratamientos oncológicos.
Pero si hay un aspecto que entusiasma especialmente a Gustavo D’Amuri es el enorme potencial que observa en las economías regionales del norte argentino.
Para él, el NOA todavía tiene un largo camino por recorrer en materia de agregado de valor y apertura de nuevos mercados.
«Muchas veces se piensa únicamente en minería o litio, pero las posibilidades son muchísimo más amplias. Hemos trabajado en proyectos para exportar ají molido, arvejas, porotos y distintos alimentos con enorme potencial internacional», comentó.
En ese sentido, propuso modificar una mirada muy instalada dentro del comercio exterior.
«El competidor extranjero muchas veces no es un enemigo. En numerosos casos termina siendo un socio estratégico porque trabaja en contraestación. Eso permite abastecer durante todo el año a un mismo cliente combinando producciones de distintos países», explicó.
Como ejemplo mencionó el caso de productores de maní que lograron complementar su oferta con empresas estadounidenses aprovechando justamente la diferencia estacional entre ambos hemisferios.
También insistió en que el verdadero crecimiento para las economías regionales pasa por incorporar valor agregado antes de exportar.
«No es lo mismo vender una nuez pecán que exportarla bañada en chocolate. El valor cambia completamente. Lo mismo ocurre con los cítricos: una cosa es vender fruta fresca y otra muy distinta comercializar aceites esenciales, esencias o jugos concentrados. Con la frutilla sucede igual; congelarla o transformarla en mermelada multiplica el valor del producto», sostuvo.
Para el especialista, ese tipo de transformaciones permiten mejorar la rentabilidad y reducir la dependencia de los precios internacionales de las materias primas.
Otro aspecto que destacó fue la creciente importancia de los puertos del Pacífico para las empresas del norte argentino.
Según explicó, el desarrollo de nuevas rutas logísticas abre oportunidades que hace algunos años resultaban impensadas.
«Hoy un exportador del NOA no necesariamente tiene que bajar hasta Buenos Aires para salir al mundo. Existen alternativas por los puertos del Pacífico que pueden resultar mucho más eficientes dependiendo del mercado de destino», afirmó.
Cuando se le consultó qué mensaje le daría a quienes todavía sienten temor de comenzar a exportar, la respuesta fue directa.
«Lo primero es perder el miedo. Hay que asesorarse con profesionales confiables y entender que, si uno tiene un buen producto y capacidad para cumplir con la demanda, las oportunidades existen. El problema no es exportar; el problema sería no tener un producto competitivo», expresó.
Durante su visita a Tucumán llegará acompañado por su hija Pilar, quien reside en París y dirige un café llamado «Pilos», donde elabora pastelería argentina utilizando ingredientes nacionales como el dulce de leche.
Para Gustavo D’Amuri, ese emprendimiento familiar también representa una demostración concreta de cómo los productos argentinos pueden conquistar nuevos mercados cuando existe una estrategia adecuada.
Con esa misma convicción desembarcará en NOA Exporta, convencido de que el conocimiento puede transformarse en una herramienta tan valiosa como cualquier inversión.
Porque, según sostiene, muchas veces la diferencia entre una empresa que simplemente exporta y otra que logra consolidarse internacionalmente no depende únicamente de vender más, sino de conocer todas las herramientas disponibles para hacerlo de manera más eficiente, recuperar recursos que le corresponden y construir una estrategia comercial sostenible en el tiempo.













