La sociedad e instituciones tucumanas se mantienen en la constante lucha para erradicar la quema de cañaverales de nuestra provincia, debido a los daños que causa en el ambiente y a los peligros que acarrea.
La EEAOC (Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres), forma parte de esta lucha utilizando diferentes herramientas con las cuales se ha logrado concientizar a muchos productores a quienes se pudo demostrar los beneficios de la no utilización del fuego en la producción.
Consultado por Suena a Campo, el Ing. Agr. Juan Fernández de Ullivarri, miembro de la sección Agronomía de la Caña de Azúcar de la EEAOC comentó que en un principio se pensaba que con la formulación de una ley que prohíba esta práctica se lograría una solución. Sin embargo, hoy concluye en que la situación es más compleja de lo que se pensaba.
Para el ingeniero, uno de los factores más complejos tiene que ver con las condiciones meteorológicas teniendo en cuenta que en 2020 el otoño ha sido el más seco en los últimos años a lo que se ha sumado la ocurrencia de heladas que predispone al material vegetal a encenderse con mucha facilidad. “Los años con mayores registros de quema han sido aquellos en los que ha dado este combo de escasas precipitaciones y ocurrencia de heladas, las condiciones ambientales son las más difíciles de controlar” explicó.
A esta problemática se suma el hecho de que la quema de todo tipo de materiales ya sea vegetales o no, es una práctica arraigada en la sociedad tucumana incluyendo basurales, banquinas, pastizales, rastrojos o cañaverales.
En relación a los daños que provoca al medio ambiente, Ullivarri destacó la emisión de dióxido de carbono a la atmósfera. “El dióxido de carbono es un gas de efecto invernadero que contribuye al cambio climático. Además, es carbono que podría retornar y almacenarse en el suelo ya que la caña al crecer toma ese dióxido de carbono y lo va incorporando al suelo nuevamente” añadió.
Por otro lado, analizó la problemática desde el punto de vista de la salud de la población, teniendo en cuenta que la presencia de humo y partículas en el ambiente, afecta la salud respiratoria y podría agravar la situación que genera la pandemia congregando más personas a los hospitales y centros de salud que podrían saturarse.
A esto se suma el peligro que representa la presencia de humo en las rutas de la provincia y que reduce la visibilidad pudiendo provocar accidentes de tránsito.
Según el ingeniero, la EEAOC participa de la MGA (Mesa de Gestión Ambiental) junto a otras instituciones como INTA, la Secretaría de Medio Ambiente, bomberos, productores, grupos CREA y otros actores involucrados en la quema de caña con diferentes medidas que persiguen el fin de combatir y erradicar esta peligrosa práctica.
“Este año, durante el aniversario de la EEAOC, a raíz de una quema de basurales, se incendió parte del predio de la institución ubicado en Las Talitas, es decir que todos podemos vernos afectados y esta vez nos tocó vivirlo en carne propia” comentó.
Una de las herramientas más importantes con la que cuenta la provincia, es un sistema de certificación llamado “Local Gap, caña de azúcar sin uso de fuego”. Se trata de una certificación voluntaria y sencilla que realizan los productores para resguardarse y demostrar que es sus fincas no se practica la quema de cañaverales y se toman las medidas de precaución necesarias para impedir el inicio del fuego, como ser carteles indicativos, capacitación del personal, rastreados de callejones, etc.
“El año pasado se certificaron 44 mil has de caña de la provincia y esperamos este año seguir creciendo, aunque debido a la pandemia, no se están realizando las auditorías” expresó.
Debido a que el costo de esta certificación es quizás un tanto elevado para productores medianos y chicos, rondando los 700 dólares, profesionales de la EEAOC trabajan en la formulación de otra herramienta de bajo costo para estos productores que no pueden acceder a la Local Gap y deseen certificar su producción. Sin embargo, aún se encuentra en etapa de desarrollo.
El ingeniero resaltó que, en la actualidad, la cosecha en verde es el método más adaptado en Tucumán. Hoy en día, el 95% del área cañera se cosecha en verde, sin embargo, no ha representado una solución ya que la quema se trasladó al rastrojo de caña.
A esto añadió que, no tiene ningún sentido quemar la caña en pie porque las cosechadoras funcionan mejor en caña verde aportando numerosas ventajas entre las cuales mencionó que el rastrojo de caña que se deja en superficie, ayuda a mantener la humedad en el suelo. Se han registrado en años muy secos hasta un 40% de aumento en la producción solo por haber dejado la maloja en la superficie.
Además, el rastrojo representa una barrera para las malezas. Según estudios que se están realizando en la EEAOC y que demuestran que se puede ahorrar dinero en herbicidas o directamente eliminar ciertas malezas conservando el rastrojo.
A esto se suma que, los residuos vegetales son materia orgánica que llega al suelo mejorando su fertilidad, su estructura y demás características fisicoquímicas.
Según el ingeniero, la quema de caña resulta antieconómica, ya que desde que se quema la caña, esta comienza a sufrir cierto deterioro agravándose con altas temperaturas que provocan pérdida en el rendimiento.
“El 2020 es un año especial, para que los productores tomen conciencia de lo importante que resulta la erradicación de la quema. No alcanza sólo con no querer quemar, también es necesario tomar las precauciones necesarias para que esto no suceda y en el caso que suceda, impedir que el fuego se propague” concluyó.











