La campaña de trigo 2020 se ha presentado con una serie de dificultades que hacen a las proyecciones de la cosecha un tanto desalentadoras.
Consultado por Suena a Campo, el Ing. Daniel Gamboa, Coordinador del Proyecto Maíz y Trigo de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC), explicó que, el trigo es un cultivo que se inicia en el invierno, sin precipitaciones, cumple su ciclo con muy pocos aportes de agua y el requisito para su buen desarrollo es que cuente con agua acumulada en el perfil del suelo.
La presente campaña ha sido complicada en lo que respecta a humedad, debido a que las precipitaciones han sido muy escasas en los meses donde los suelos se recargan que son, marzo, abril y mayo.
“Esto llevó a que en algunos lugares se haya arrancado con una cantidad de agua comprometida y, por lo tanto, con un resultado incierto si no se daban nuevos aportes de agua posteriores a la siembra lo cual no ha ocurrido. Por el contrario, la sequía se ha agudizado, ha sido una seca demasiado larga a lo que se sumaron las heladas que afectaron mucho a los lotes, más aún a los que se sembraron temprano” indicó el especialista.
Comentó, además, que muchos productores optaron por sembrar con anticipación materiales de ciclos intermedios a largos los cuales estaban en floración cuando ocurrieron las fuertes e intensas heladas que caracterizaron a este invierno, lo que podría haber afectado el número y el llenado de los granos.
“Como toda planta, el trigo cuenta con tres períodos: la implantación, en la cual se generan las estructuras que luego serán las reproductivas. En el segundo período crecen “hace planta”, y con esa planta que acumula reservas se termina llenando el grano. Este año no pudimos desarrollar la planta suficiente, arrancamos mal la implantación, y finalmente el cultivo fue afectado por las heladas” expresó Gamboa.
Con respecto a la superficie sembrada en la presente campaña, el ingeniero comentó que el año pasado se sembraron alrededor de 90 mil has en Tucumán. Este año, se registraron unas 8 mil hectáreas menos. Sin embargo, el mayor problema no es la menor superficie sembrada, sino la menor superficie que se cosechará esta campaña. “Creemos que a la cosecha van a llegar menos cantidad de hectáreas y con menores rendimientos” lamentó.
En cuanto a condiciones sanitarias, se han presentado enfermedades típicas como mancha amarilla que está instalada en Tucumán y muy asociada a la siembra directa. También se han registrado casos de Roya Amarilla que se ha presentado de forma muy agresiva y ha causado grandes daños en los cultivos.
“Las condiciones han sido muy desfavorables para la mayoría de los lotes y por este motivo cada productor ha tomado los recaudos de acuerdo al futuro que tenía cada lote” señaló.
Por todos estos motivos, el ingeniero recomendó dar prioridad a aquellos lotes que se encuentran con buen desarrollo y que cuentan con mejores pronósticos de cosecha.
Como aspecto positivo, destacó que los lotes van a llegar al final de la campaña en buenas condiciones en lo que respecta a malezas ya que el trigo se ha manejado bien aplicando las tecnologías disponibles, por lo que se llegará a los cultivos de verano con lotes limpios.










