La Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC) destacó la gran importancia que tiene para los suelos productivos tucumanos el mantenimiento y reposición de los nutrientes que se requieran para la producción cañera.
El Ingeniero Agrónomo Juan Romero, Técnico de la Sección Suelos y Nutrición Vegetal de la Institución, en entrevista con Suena a Campo comentó que se han realizado una serie trabajos destinados a la toma de conciencia por parte del sector productivo sobre los balances de nutrientes en los suelos de nuestra provincia, lo cual es sumamente importante para la sustentabilidad de los sistemas productivos en el mediano o largo plazo.
Según el entrevistado, a través de un sencillo cálculo se puede determinar el nivel de pérdida de nutrientes de cada lote en un momento determinado. Como todo balance, se trata de un número orientativo que se obtiene a través de una diferencia entre las entradas de nutrientes al suelo a partir de fertilizaciones o enmiendas y la salida de nutrientes del lote en cada cosecha.
“La caña absorbe a lo largo de su ciclo nutrientes esenciales, muchos de los cuales se encuentran dentro de los tejidos de tallo. En el momento de la cosecha, el sistema productivo ha perdido una cantidad significativa de nutrientes que aumentas en los casos en que se quema el rastrojo ya que sus tejidos también están compuestos por esos nutrientes que se han extraído del suelo” explicó.
Para realizar el cálculo del balance de nutrientes, el productor debe calcular a partir del fertilizante que aplicó al suelo, la cantidad de cada uno de esos nutrientes que se ha incorporado por hectárea. Al valor final se resta los nutrientes que se extraen de ese suelo luego de una cosecha.
Para poder estimar la cantidad de nutrientes que se extraen del suelo, se han realizado una serie de estudios que aportan datos para el cálculo, como ser la cantidad de cada uno de los nutrientes por tonelada de tallo para la variedad más importante que es la 384. Estos valores pueden variar dependiendo de los tipos de suelos y los niveles productivos.
Para los cañaverales tucumanos, el nutriente más limitante para la producción es nitrógeno (N), este nutriente móvil en el suelo, es decir que no tiene comportamiento residual, por lo tanto, el productor debe agregar la mínima posible que le permita lograr el mayor rendimiento posible. Si se agrega en exceso, el productor pierde dinero y contamina el medio ambiente.
Para otros nutrientes que son poco móviles, es decir que el suelo puede almacenar, como en el caso del fósforo (P) y potasio (K), si los suelos presentan umbrales críticos para la producción de caña, se debería pensar en fertilizar para reponer lo que se extrae en cada cosecha, para evitar situaciones de pérdidas de productividad con síntomas de deficiencia de esos nutrientes.
Fertilización sustentable
El ingeniero comentó que existen alternativas orgánicas para el aporte de nitrógeno y fósforo como el compost y la cachaza, sin embargo, muchos productores se encuentran lejos de los ingenios que proveen de esto residuos agroindustriales, por lo tanto, se debe recurrir a fuentes sintéticas, siempre de la mano de un diagnóstico.
“Independientemente del nutriente del que se trate, la recomendación es hacer un buen análisis de suelo para determinar cuáles son esos elementos que podrían estar limitando el nivel de rendimiento de la caña para poder realizar una adecuada fertilización” señaló el especialista.
Estado de los suelos de Tucumán
Según datos aportados por el ingeniero, existen grandes variaciones en lo que respecta a tipo de suelos y zonas con diferentes niveles productivos. “En general podemos decir que nos encontramos en un estado de alerta amarilla, ya que en general los niveles de materia orgánica son medios a bajos, lo que se traduce en que la necesidad de fertilizar con nitrógeno sea cada vez más alta que podría provocar deficiencia de otros nutrientes que vienen de la materia orgánica como es el caso del azufre” añadió.
“En situaciones que tenemos altos niveles de rendimiento, es probable que lo que estamos añadiendo al suelo no cubra lo que la caña se lleva en cada cosecha, por lo tanto, el suelo se va empobreciendo. Sumando muchos ciclos de cosecha en grandes extensiones, nos ha llevado a que en muchos nutrientes se registre valores críticos” concluyó.










