El Gobierno anunciará formalmente mañana los detalles del nuevo plan para incentivar las exportaciones de soja, en momentos en que busca detener la sangría de sus escasas reservas de divisas.
La decisión de las autoridades de recurrir a un nuevo «dólar soja», el tercero desde la segunda mitad del año pasado, se conoció el jueves, luego de que las dificultades financieras que atraviesa el país se agravaran por la prolongada sequía que golpeó al sector rural.
Una fuente del Poder Ejecutivo Nacional (PEN) confirmó a Reuters que el anuncio formal de la decisión será comunicada mañana y que hasta entonces las autoridades continuarán dialogando con el sector agroexportador. La medida se aplicaría a partir del próximo lunes y se extendería hasta el 31 de mayo.
¿Qué se busca con el dólar soja?
La iniciativa buscará alentar las ventas y exportaciones de soja y sus derivados, al ofrecer a los agricultores un tipo de cambio superior al oficial, actualmente de $ 210 por dólar.
El Gobierno aspira a que el proyecto impulse a las firmas agroexportadoras a liquidar U$S 15.000 millones entre el segundo y el tercer trimestre de 2023.
Si bien el mayor ingreso de divisas será un salvavidas para la golpeada economía argentina, también estarán condicionados por lo que ha sido el impacto de una dramática falta de lluvias en Argentina, que sufrió desde mayo de 2022 una sequía señalada como la peor en más de 60 años.
El Gobierno argentino aún no publicó una estimación de cosecha para la actual campaña 2022/23, pero para la Bolsa de Cereales de Buenos Aires la producción de soja será de apenas 25 millones de toneladas, el peor resultado en 23 años.

La medida provoca sacudones en el mercado
Según analizó Dante Romano, docente de la Universidad Austral, el mercado tomó nota de los primeros rumores, que indicaban un “dólar soja” de $ 300 a partir del lunes 3 de abril. «Muchos recompraron negocios hechos sobre mayo para vender abril, asumiendo pérdidas. Pero el domingo (por ayer) se difundió que el anuncio se haría el miércoles, y que se incluiría también mayo”, explicó.
El mercado de granos anticipaba una medida de estas características, pero se esperaba con la cosecha más avanzada. A partir de esta idea, se generaron ventas sobre mayo, que empujaron a la baja a esa posición e imprimió una tendencia alcista a las diferidas.
“Cuando se reportó que la soja tendría dólar a 300 durante abril, todos los agentes comenzaron a recomprar sus posiciones de mayo para venderlas en abril, generando subas en mayo, y bajas en el disponible”, aclaró. Y agregó: “También se dio otro hecho curioso, y si bien las ventas sobre el disponible generaron bajas, el viernes (31 de marzo) vimos precios por encima de los $100.000 por tonelada”.
Romano mencionó la posibilidad de implementar un tipo de cambio diferenciado para trigo y maíz, pero explicó que puede generar asimetrías. “La idea es que no tenga impacto en el mercado interno, estos cereales deberían quedar fuera del programa”, afirmó.
También advirtió que los productores deberán estar atentos a la “letra chica”, como la imposibilidad de operar dólar MEP, que se conoció en las ediciones anteriores.
SOLO UN PARCHE
Para el economista Salvador Distéfano, esta nueva versión del dólar soja “traerá consigo la diferencia entre los productores y los dueños de los campos a la hora de fijar el precio del arrendamiento, otro de los temas inconclusos en la política agropecuaria”.
Así, evaluó que las dos versiones previas del tipo de cambio diferenciado para la soja hicieron que los precios de la soja en el mercado interno bajaran en dólares y subieran en pesos, con un claro beneficio para los exportadores que ganaron margen.
“Los productores en su mayoría perdieron el tren porque tuvieron que transferir esta ganancia a los dueños de la tierra”, remarcó.
“El dólar soja tres vuelve a beneficiar a los mismos actores, no hay una mejora del negocio, hay un parche que benéfica al Estado, exportadores y dueños de la tierra, con una desventaja para el productor que vende a menor precio en dólares”, explicó.
Ante este escenario, Distefano aconsejó -entre otros tips- que los productores cuiden su liquidez y que traten de financiar las pérdidas de la campaña pasada y las futuras compras de insumos. “Debemos tener que presente que a 12 meses vista la inflación podría ser superior al 120% anual, toda tasa que nos ofrezcan por debajo de dicho nivel hay que tomarla”, concluyó. (Fuente: InfoCampo)













