En el medio natural, los organismos vivos interactúan entre sí mediante la emisión y recepción de señales químicas que sirven para generar determinadas respuestas orientadas a fines tan diversos como la búsqueda del alimento, el rechazo hacia los enemigos naturales, o la atracción de estos, si se trata de una planta atacada, o la identificación de otros congéneres y conespecíficos con fines reproductivos (por medio de feromonas). La ecología química estudia la aplicación práctica de estos postulados que tienen gran relevancia para la agricultura. Desde Suena a Campo, dialogamos con el Licenciado y doctor en Ciencias Biológicas Jorge Hill de la cátedra de terapéutica vegetal de la Facultad de Agronomía, Zootecnia y Veterinaria de la UNT, quien se encuentra realizando su postdoctorado (CONICET) sobre la ecología química y manejo integrado de plagas que atacan a la soja.
“Para contextualizar tenemos que decir que la ecología estudia las interacciones entre los individuos, que no se encuentran aislados en este mundo, ellos están interactuando con otros individuos o con el entorno. En el caso de laa ecología química, sumamos una disciplina más: la química. Sería el análisis de todos los compuestos químicos que produce un organismo y como esto afecta su relación con el medio u otros organismos”, explicó Hill.
A la hora de ejemplificar que uso se le da a la ecología química en el campo, el especialista puso como modelo un comportamiento cotidiano que solemos tener. “Es interesante como los estímulos que se perciben en el medio pueden condicionar la acción que un organismo puede aplicar sobre otro tipo de cuestiones. Por ejemplo: nosotros nos guiamos por la vista y el olfato, cuando nosotros sentimos un olor que nos gusta, tendemos a ir a esa fuente de olor, que quizás nos recuerda algo que nos gustaría comer, la cabeza te dice que estás atraído«, remarcó.
En el caso de los insectos que son plagas de cultivos, muchos utilizan la vista y el olfato para identificar las plantas a atacar. «Desde el punto de vista de la ecología química, que hace que un insecto se sienta más atraído por una fuente de olor o por otro tipo de estimulo que se encuentra cercano es importante. Lo que necesitamos es entender los estímulos y compuestos químicos por el que se sienten más atraídos«, detalló.
Por supuesto que para poder aplicar la ecología química en el campo, es necesario un estudio previo minucioso. “Se estudia y se aplica mucho con las trampas de feromonas. Las feromonas son compuestos químicos que producen los individuos dentro de una misma especie. Por ejemplo dentro de las plagas aparecen las mariposas y las polillas, que utilizan una feromona que atrae al sexo opuesto con motivo reproductivo”, aclara. Para poder sacar ventaja de esta situación estudiada, lo que se hace es utilizar un análogo de esa feromona para que el plan de trampa sea efectivo. «Utilizamos los cebos para atraer a los machos y se genera una confusión sexual. El macho en lugar de buscar a la hembra va al cebo y se puede controlar las mariposas por medio de esta confusión. Otra estrategia es hacer que las plantas sean menos atractivas para los insectos. Las plantas silvestres tienen una vía de defensa más desarrollada que una planta domésticas o las de cultivos, entonces les rociamos y logramos que esa planta produzca estas defensas y que las plagas no se sientan atraídas”, confesó.
Ventajas y desafíos
Para el especialista, una de las mayores ventajas de la utilización de la ecología química está relacionada con la utilización de productos naturales. «Todo lo que usamos es producido por las plantas y los insectos, además otra ventaja es que es una herramienta complementaria, no solamente puede reemplazar a otra estrategia efectiva, sino que también podemos combinar con otras herramientas«, aclaró.
En relación a los desafios, Hill detalló que se trata de una tecnología «con mucho futuro» y que necesita tener conocimiento científico. «Hay diferencias entre poblaciones o especies, no es la misma feromona entre ellas por ejemplo, hay que determinar muy bien eso y para eso se deben realizar muchas pruebas. Tiene otras ventajas ambientales, al no utilizar productos de síntesis para controlar o redirigir esa población estamos evitando el uso de agroquímicos que ayuda a ser más eficiente para la producción. Se está reemplazando el control químico por otras herramientas complementarias que puedan reducir el uso de agroquímicos», finalizó el licenciado Hill.
(Fuente: Suena a Campo)












