Los productores de Brasil están interesados en el carbón argentino ya que ellos, al no poseer este recurso, usan una mezcla de aserrín conocida como briquetas, que no tiene el mismo poder calórico y son complicadas de encender.
“Los brasileños están muy interesados en el carbón argentino. Ellos no tienen carbón, ellos usan briquetas, que es una mezcla de aserrín, que no tienen el mismo poder calórico y son más complicadas de encender”, declaró Roberto Salinas titular del Establecimiento Santa Rita en diálogo con La Gaceta.
Salinas, que encabeza la firma dedicada a la ferretería industrial y productora de carbón vegetal, formó parte de la misión de tucumanos que fue a Brasil y mantuvo allá distintas reuniones de negocios, entre ellas con supermercadistas.
“Se mostraron muy interesados, pero el primer problema que se nos presentó es que manejan volúmenes de negocios que son inalcanzables para nosotros; nos piden para un mes lo que nosotros producimos en un año, para darte un ejemplo”, precisó Salina.
Además, sostuvo que no es un tema que se resuelva solamente con aumentar la producción, porque en Tucumán afrontamos además otro problema bastante grave: al carbón vegetal le queda poco tiempo.
Dijo que el desmonte descontrolado producto del boom de la soja en los últimos años arrasó con gran parte de los montes de donde se extraía la leña para carbón.
“Un quebracho de 400 años es irreemplazable. Yo estimo, sin ser alarmista, que en el norte argentino tendremos carbón vegetal unos 20 o 30 años, no creo que mucho más”, pronosticó Salinas.
El empresario adelantó que por esa razón están estudiando la posibilidad de empezar a producir briquetas, como en Brasil.
Indicó que se está llevando a cabo un análisis de costos e inversiones, ya que en algún momento “a los asados los haremos con briquetas”.
“No es lo mismo, no tiene el mismo poder de fuego y es más difícil encenderla, pero tiene la ventaja de que se arma con aserrín de maderas renovables, que pueden reforestarse en poco tiempo y creo que hacia allá vamos”, concluyó.
FUENTE: La Gaceta











