Escuchar al productor, recorrer el campo, conocer las particularidades del norte argentino y transformar esas necesidades en soluciones concretas. Esa ha sido la filosofía que impulsó el crecimiento de Agroclasic desde sus inicios y que hoy la posiciona como una empresa con una propuesta integral para el sector agropecuario y vial. A casi dos décadas de su nacimiento, la firma no solo comercializa maquinaria, repuestos e insumos, sino que además dio un paso decisivo al desarrollar MAQMAR, una marca propia de equipos adaptados especialmente a las condiciones productivas de la región.
Detrás de este proyecto están los hermanos Fernando Martó, Lalo Martó y Miriam Martó, quienes lograron consolidar una empresa familiar donde cada integrante cumple un rol definido, pero con un objetivo común: acompañar al productor con tecnología, servicio y respuestas rápidas.
«Agroclasic nació en el año 2007. Empezamos comercializando algunas marcas y luego incorporamos tractores. Fue un desafío muy grande en ese momento», recordó Fernando Martó al repasar los primeros pasos de la empresa.
El crecimiento fue constante. Tras comenzar en un local alquilado, en 2011 adquirieron su propio predio en el parque industrial, donde construyeron oficinas y galpones. Con el paso de los años la empresa amplió su oferta y, en una nueva etapa, comenzó a mirar hacia el desarrollo de maquinaria propia.
«Empezamos a viajar a China y a realizar las primeras pruebas con distintos equipos. Hoy estamos ensamblando nuestras máquinas en un galpón ubicado en Famaillá. La cosechadora de caña fue un éxito total, ya se vendió la primera y hay varias más en proceso de comercialización», explicó.
Sin embargo, el crecimiento de Agroclasic no se explica únicamente por la incorporación de nuevos productos, sino por una característica que sus propios responsables consideran fundamental: el contacto permanente con el productor.
«Tratamos de estar presentes en todos los eventos y actividades que se desarrollan en el campo, tanto organizados por instituciones públicas como privadas. Visitamos permanentemente a los productores para conocer qué necesitan y también nos capacitamos viajando a eventos nacionales e internacionales. Queremos tener la última tecnología disponible y que sea accesible económicamente», señaló Lalo Martó.
Ese intercambio permanente fue precisamente el que dio origen a MAQMAR, una marca registrada por Agroclasic que busca responder a necesidades específicas de las producciones del norte argentino.
«MAQMAR es una marca cien por ciento tucumana. Es un proyecto en el que venimos trabajando desde hace mucho tiempo. Hoy estamos ensamblando motoniveladoras adaptadas a la Argentina y a los suelos tucumanos, autoelevadores agrícolas multifunción, manipuladores telescópicos, autovuelcos cañeros, retropalas y nuestra cosechadora de caña de azúcar, que es el producto insignia», explicó Fernando Martó.
El desarrollo de la cosechadora demandó años de trabajo, pruebas y modificaciones hasta alcanzar el resultado esperado.
«Después de tantas pruebas y tanto desarrollo, la máquina hoy superó nuestras expectativas y también las de los clientes. No venimos a competir con nadie, sino a solucionar el problema de la cosecha de caña con un equipo más económico y al alcance del productor», sostuvo.
Para Lalo Martó, ver esa maquinaria trabajando representa la concreción de un largo proceso.
«Cuando uno se propone metas y después ve los resultados funcionando en el campo, realmente llena de orgullo. La marca nació en 2025 y queremos seguir incorporando nuevos productos, siempre con la premisa de que sean accesibles para el productor y con disponibilidad inmediata de repuestos.»
Precisamente, el servicio posventa constituye otro de los pilares sobre los que Agroclasic construyó su identidad.
«No solamente vendemos tractores. Hoy ofrecemos máquinas viales, un importante stock de repuestos, neumáticos, lubricantes, herramientas manuales y a batería. Además contamos con talleres propios, camionetas de servicio y camiones para trasladar la maquinaria. Cuando un productor nos compra un equipo, se lo entregamos directamente en su campo», explicó Fernando Martó.
El crecimiento de la empresa también fue posible gracias a la organización interna de una familia que supo profesionalizar su funcionamiento.
«Por suerte nos llevamos bastante bien. Como en toda familia hay diferencias metodológicas, pero tenemos los roles muy bien definidos», comentó entre sonrisas Lalo Martó.
Cada hermano asumió responsabilidades específicas. Fernando lidera el área comercial; Lalo está a cargo de la administración y del manejo del personal; mientras que Miriam coordina toda la gestión administrativa y bancaria.
«Los roles están claramente diferenciados, pero trabajamos con mucha interrelación para poder responder a las demandas de los productores. Como empresa familiar creo que vamos funcionando bastante bien», resumió.
Además del trabajo empresarial, ambos participan activamente en instituciones vinculadas al desarrollo productivo de Tucumán.
Fernando destacó la importancia de apoyar a los emprendedores y a las nuevas generaciones.
«Hay que seguir apoyando estas iniciativas. Hay muchísima gente joven con proyectos extraordinarios que muchas veces no tiene difusión. Nosotros creemos que ese es el futuro y también apoyamos la inclusión de las mujeres porque aportan otra visión en la toma de decisiones.»
Por su parte, Lalo Martó, actual presidente del Colegio de Ingenieros Agrónomos y Zootecnistas de Tucumán, remarcó el compromiso de la institución con el sector.
«El colegio cumplió 55 años y sigue trabajando con las mismas ganas de apoyar al campo tucumano, acompañar a los profesionales y estar presente junto a todas las instituciones que hacen grande al agro de la provincia.»
Con la mirada puesta en el futuro, Agroclasic ya proyecta una nueva etapa de crecimiento.
«Hoy estamos ensamblando seis productos diferentes y el objetivo es llegar en 2027 a tener diez. Sabemos que no es fácil por el contexto del país, pero somos optimistas. Eso también significa más mano de obra genuina y seguir apostando al desarrollo», afirmó Fernando Martó.
Esa visión resume el camino recorrido por Agroclasic desde 2007 hasta la actualidad: una empresa nacida en Tucumán, construida por una familia que eligió crecer junto al productor y que hoy apuesta por desarrollar tecnología propia para responder a las necesidades de una región que conoce como pocas. Porque para los hermanos Fernando Martó y Lalo Martó, innovar no significa alejarse del campo, sino estar cada vez más cerca de quienes lo trabajan todos los días.













