La calidad del silaje siempre se ve asociada a los resultados que se obtienen de un análisis de laboratorio, esto es muy válido, pero no debe olvidarse que lo que se está mostrando es un momento y/o un estado del mismo.
La calidad es dinámica en todo el proceso ya que involucra la producción de un forraje conservado hasta que este llega a transformarse en producto animal (carne, leche, lana, etc.). Es por esto, que la intensión es abordar la calidad, pero desde el punto de vista de sus posibles modificaciones por condiciones generadas en los diferentes momentos, desde la siembra, hasta la boca del animal.
Partir de un bueno cultivo, con buenos contenidos de grano y digestibilidad, determinarán el punto más alto de la calidad que se podría obtener en un forraje conservado. La eficiencia de cada proceso definirá cuanto de la calidad inicial llega a la boca del animal y cuanto es convertido en carne, leche, lana, etc.
Lograr un alto rendimiento y calidad, implica tareas agronómicas planeadas, desde la elección del hibrido, y controladas, que permitan obtener cultivos libres de malezas, plagas y enfermedades. Un buen híbrido de brindar:
- Alto rendimiento de forraje
- Alta calidad de forraje
- Resistencia a enfermedades
- Textura blanda de grano
- Secado equilibrado entre planta-espiga
- Resistencia a insectos
- Relación humedad/alto rendimiento
Adversidades por ataque de pájaros, insectos, enfermedades, estrés, sumado a la contaminación (hojarasca, tierra, deyecciones), condicionarán los procesos fermentativos y/o redirigirán los mismos.
Cosechar en el momento óptimo es fundamental, ya que en éste se define el contenido de materia seca con que se almacenara el material en la estructura del silo. La materia seca es por excelencia la variable a conocer y manejar, ya que determina (en conjunto con otras variables) el proceso de conservación y es un actor fundamental hasta que llega al animal.
Para la cosecha, se recomiendan rangos de materia seca entre 35 y 40%, dependiendo del tipo de material que se trate, la estructura de almacenaje y las condiciones ambientales para su desarrollo. Cosechar más húmedo o más seco puede condicionar un proceso fermentativo eficiente, modificando la calidad del forraje conservado.
Por otra parte, existe una relación entre el contenido de materia seca y la acumulación de almidón. La caída de la calidad del resto de planta es compensada por el volumen y la calidad aportados por el grano.
Además, es fundamental definir la altura de corte ya que determinará para diferentes situaciones, el contenido de materia seca, el cual será mayor a medida que se coseche más alto (considerando que el agua se acumula en la base del tallo); el volumen a cosechar, a medida que levantemos la plataforma, el volumen será menor, pero se optimizará la calidad nutricional y la pureza del material.
CONFECCIÓN DEL SILO
Involucra factores determinantes que afectaran la calidad del forraje conservado y el mismo en las etapas de extracción.
Una correcta elección del tipo de estructura es fundamental, para ello se debe conocer las limitantes para llevarla adelante, cuidarla y gestionarla adecuadamente. Es necesario conocer la demanda de ensilado para poder determinar las tasas de extracción acorde, y de esta forma realizar un dimensionamiento adecuado del silo.
Por otra parte, se deben considerar reglas generales a la hora de una buena confección, como:
- Procesar de manera homogénea el material y quebrar los granos de manera eficiente, evaluando mediante separador de partículas acorde a los objetivos de uso del forraje conservado.
- Utilizar aditivos en caso de ser necesario, cuando las condiciones óptimas están fuera de su rango (%materia seca, tiempo de exposición, etc.).
- Compactar adecuadamente, logrando niveles óptimos de 240 Kg MS/m3 o más, lo que permite reducir los niveles de oxigeno dentro de las estructuras, haciendo más eficiente el proceso fermentativo.
- Dar hermeticidad inmediatamente al sistema, tanto el correcto sellado de las bolsas, como el correcto tapado de silos aéreos, evitando la entrada de oxigeno que favorecerá el desarrollo de los microorganismos aeróbicos que consumen los nutrientes del material.
Si se cumplen con estas premisas, puede minimizarse la pérdida de calidad, la que permanecerá sin modificaciones en la estructura donde fue almacenado, mientras no se modifiquen las condiciones de humedad, hermeticidad y luz.
Almacenamiento. En esta etapa es cuando normalmente se analiza la calidad química del ensilado, se debe tener en cuenta que es “un” momento dado (es una foto), lo cual nos dice lo que tenemos “hoy”, pero no de donde se partió con qué se va a terminar en el comedero. Mientras más se conozcan y controlen cada uno de los procesos por los que atraviesa el forraje, más representativa será esta información.
En grandes volúmenes almacenados (grandes estructuras o numerosa cantidad de bolsas), que se componen por más de un lote y/o híbridos diferentes, un análisis obtenido de una muestra compuesta, probablemente no refleje lo que se está extrayendo y suministrando.
EXTRACCIÓN
Generalmente se identifica a esta etapa, sumado al suministro, como las que producen las mayores pérdidas en calidad y cantidad. Para minimizarlas, se debe recordar que el ensilado es una técnica que requiere anaerobiosis, y que cualquier cambio en esta condición, favorecerá la dinámica del deterioro. Por ello, se deben tomar recaudos para reducir la tasa de ingreso de oxígeno, al igual que la actividad de los microorganismos que lo utilizan.
El primer factor, y muchas veces descuidado es la dimensión del frente que se presenta al aire, variable que se determina en la etapa de confección.
A modo de ejemplo, supongamos que el silo elaborado será destinado a la alimentación de 600 vacas en ordeño en un tambo, que consumen en promedio 1200 kg MV/día, y estaríamos removiendo no más de 10 cm por día, con lo cual la tasa de ingreso de oxigeno es mayor a lo que se remueve diariamente y el material pierde calidad por la respiración de microorganismos. Los frentes pueden incrementar su temperatura más de 10ºC por encima de la temperatura ambiente, valor al cual se estima que pierde 1% de materia seca por día.
SUMINISTRO
El material extraído de la estructura de almacenamiento debe llegar al animal en condiciones óptimas y ser consumido por éste en el menor tiempo posible. El tiempo de exposición del material (tiempo de carga, frecuencia y tiempo al suministro), el tipo y limpieza de la estructura de alimentación, entre otros, pueden modificar la calidad del forraje conservado.
El éxito de que la calidad obtenida en el cultivo llegue con la menor pérdida a la boca del animal, estará en función cómo se los lleve adelante cada uno de los eventos que involucra producir un forraje conservado: “calidad es hacer todo bien desde un principio”.
Ing. Zoot. Guido Gomez Proto
FUENTE: Engormix










