Científicos chinos diseñaron genéticamente un cerdo que puede regular mejor su temperatura corporal mediante la quema de grasa en los meses fríos. ¿El beneficio? El cerdo acaba teniendo una carne más magra.
El avance genético fue anunciado como una especie de victoria para los productores porcinos y los consumidores: los primeros podrían reducir los costos para criar a sus cerdos, y los segundos podrían obtener la solución perfecta para comer cerdo con una menor cantidad de calorías derivadas de la grasa.
Todo esto, por supuesto, supone que un cerdo genéticamente modificado de China podría aprobarse para el consumo humano en los Estados Unidos, una hazaña nada fácil teniendo en cuenta que la Administración de Alimentos y Medicamentos tardó casi veinte años en dar luz verde al salmón del Atlántico modificado genéticamente.
Recordemos que el salmón de crecimiento rápido sigue siendo el único animal diseñado genéticamente aprobado para el consumo humano en los Estados Unidos, aunque la FDA sí aprobó un medicamento producido en cabras genéticamente modificadas para secretar el compuesto en su leche.
Independientemente de los obstáculos normativos que se presenten, los pequeños productores de cerdos se muestran desconfiados sobre quién se beneficiaría más de estos cerdos chinos, cuyo ADN ha sido alterado para incluir un gen que ayuda a regular la temperatura corporal del animal. Los productores dijeron que estos animales servirían principalmente a empresas multinacionales, como Smithfield Foods, el mayor productor de cerdos a nivel mundial, que faena millones de animales anualmente. Esa compañía, de propiedad china, produce cerdos más magros a base de pasturas. Estos animales, específicamente los lechones, requieren instalaciones con lámparas de calor y superficies con calefacción con tal de mantener vivos a los recién nacidos durante sus primeros días.
Los costos de calefacción no son insignificantes en las granjas porcinas, en las que 5.000 animales pueden estar confinados bajo el techo de una nave. Pero igual de importante es la tasa de mortalidad de los lechones, que puede oscilar entre el 10 y el 20 por ciento de los recién nacidos, algunos causados por la falta de condiciones óptimas de confort. Un cerdo con la capacidad de regular mejor su temperatura corporal podría reducir las tasas de mortalidad.
Fuente: El productor porcino










