Tras los casos que se hicieron públicos esta semana por la detección de murciélagos con rabia que tuvieron contacto con felinos e incluso con personas en las localidades de la provincia de Buenos Aires, los organismos gubernamentales extreman las recomendaciones para evitar posibles contagios.
La rabia es una zoonosis (enfermedad transmitida por animales al ser humano) de origen viral que afecta a todos los mamíferos, y se presenta con un cuadro neurológico agudo y fatal.
Desde el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) se informaron que hay variantes del virus de la rabia que están adaptadas a especies de murciélagos diferentes, pero que los casos de rabia detectados recientemente en la provincia de Buenos Aires corresponden a la variante conocida como «rabia aérea».
El virus se transmite a través de la saliva, cuando un murciélago con rabia muerde algún mamífero terrestre, pero no se propaga entre animales y/o personas.
El organismo nacional sugiere que todo animal que haya muerto con síntomas nerviosos es sospechoso de rabia y se debe notificar a la autoridad sanitaria correspondiente; si una persona fue mordida debe dirigirse al centro de salud más cercano para iniciar de inmediato el tratamiento de profilaxis post exposición; no permitir que personas ni animales manipulen murciélagos que se encuentren en el piso o volando de día (taparlo con un frasco o balde y dar aviso a alguna autoridad sanitaria).
En esa línea, recomiendan recordar la necesidad de vacunar contra la rabia a los perros, gatos y otras mascotas susceptibles a partir de los tres meses de edad, y realizar una revacunación anual; cuando hay casos de rabia se realiza vacunación masiva de perros y gatos en un radio de entre 300 y 500 metros alrededor de un eventual caso.
Fuente: Revista Chacra










