El desarrollo sustentable del chaco salteño encuentra muchos obstáculos y carece de un proyecto a largo plazo, sumado a una inversión de $570, 5 millones asignados por el Presupuesto 2019.
El chaco semiárido es una de las áreas con mayor potencial para el desarrollo en todo el país. En Salta, hay cinco millones de hectáreas disponibles para incorporar a la agricultura y la ganadería, inmovilizadas hoy por la falta de seguridad jurídica, por la ausencia de políticas y por el condicionamiento de un conservacionismo extremo, reñido con cualquier forma de actividad humana.
Para este, «desmonte», «tala» y «deforestación» son sinónimos, y están satanizados.
Pero la realidad humana y social de esa región pasa desapercibida.
La deuda eterna
La publicación Valor Soja advirtió en estos días que «el Fondo de Conservación de los Bosques Nativos debería ser por lo menos de $14.500 millones pero el Presupuesto 2019 asigna una partida de apenas $570,5 millones, un 4% del monto correspondiente. El Estado violará por décimo año consecutivo lo establecido por la «Ley de Bosques».
Al no poder financiar ni resolver el impacto social que supondría la creación de un parque nacional de 50.000 km. cuadrados, la Nación resolvió en la Ley 26.331 crear un fondo compensador cuyos montos «no podrán ser inferiores al 0,3% del Presupuesto Nacional». Entre 2010 y 2016 las provincias recibieron apenas $1.485 millones, cuando deberían haber remitido $20.350 en ese período.
Inquietudes ambientales
Un consorcio de investigadores de Alemania y Argentina del que participa el INTA evaluó el impacto de los cambios en el uso del suelo en Salta, Formosa, Santiago del Estero y Chaco. El proyecto Pasanoa. se trata de proyectar escenarios futuros sobre «almacenamiento de carbono en biomasa, el almacenamiento de carbono en el suelo, el control de la erosión, la retención de excesos de precipitación por vegetación y la fertilidad del suelo». Les preocupa la mitigación del cambio climático. El proyecto Pasanoa incluye a la Universidad Humboldt de Berlín, el Instituto Leibniz, el INTA y las Universidades de Tucumán, Salta y Mar del Plata. El martes realizaron un taller participativo en la localidad de Sachayoj, en Santiago del Estero.
De acuerdo al comunicado oficial, preocupa el impacto eventual de los desmontes en el cambio climático. El texto habla de la ampliación de fronteras agropecuarias pero no menciona en ningún momento el efecto erosivo de la economía de subsistencia.
FUENTE: El Tribuno











