Según un cálculo de Fertilizar Asociación Civil, la pérdida significa unos 1.400 millones de dólares.
A punto de comenzar una nueva campaña de soja, desde Fertilizar Asociación Civil hicieron hincapié en un manejo integrado de la nutrición para la oleaginosa ya que alertaron que se pierden 1.400 millones de dólares (a precio de Mayo 2020) por campaña, por un incorrecto manejo en esta tecnología. “Por no realizar una fertilización balanceada, se pierden unos 6 millones de toneladas de soja por campaña y además habría un aumento en el porcentaje de proteína del grano” advirtió Jorge Bassi, presidente de Fertilizar.
Entre los motivos que explican esta baja fertilización en el cultivo, Bassi puntualizó 2 cuestiones que calificó como “mitos”. El primero, que los productores no fertilizan en campos alquilados y el segundo “saltear” la nutrición a la soja de segunda cuando el productor hace rotación de cultivos.
Para Bassi, la relación insumo/producto para este ciclo sojero está entre los valores históricos. Hoy, para comprar 1 kilo de fósforo (principal nutriente para el cultivo) se necesita 14,84 kilos de soja mientras que durante el año pasado esa relación era de 14,59 kilos. El promedio de los últimos 5 años fue 16,11 kilos. “No es una razón ni para bajar ni subir la dosis. Pero sí vemos que las respuestas son mucho más importantes que hace 15 años” agregó.
Martín Díaz Zorita, referente en nutrición y técnico de Fertilizar, informó que (datos hasta el 2017) se fertiliza el 57% de hectáreas sembradas con soja que en los últimos 5 años promedió las 18,2 millones de hectáreas. De todas maneras, coincidió que es insuficiente la cantidad y la variedad de nutrientes aplicados en esa superficie.
En la última campaña de soja, se cosecharon 55,8 millones de toneladas en 17,4 millones de hectáreas. Y para este ciclo se espera que crezca la superficie hasta 17,6 millones de hectáreas. Díaz Zorita remarcó que solamente se repone el 12% de los nutrientes que extrae la oleaginosa, muy por debajo de lo que ocurre con otros cultivos como en el trigo que el guarismo es de 91% y en el maíz que representa el 55%.
Según explicó el especialista, hay varios ensayos que muestran que la nutrición balanceada integrando inoculación eficiente y fertilización con fósforo, azufre (y algunos micronutrientes) mejoran la rentabilidad de las estrategias de producción del cultivo. Para ejemplificar tomó datos de la Red de Soja/Soja que tiene Fertilizar en 26 sitios en el cual los resultados resaltaron que los rindes crecieron un 30% (4.602 kilos) de un lote con nutrición balanceada contra uno sin fertilizar.
Otro de los datos que resaltó Díaz Zorita fue la baja disponibilidad de fósforo en los suelos. Según un relevamiento realizado por el INTA y Fertilizar, en 2011, el 43% de los suelos en la región pampeana mostraba limitantes en fósforo, que es el principal nutriente para la soja, mientras que en 2018, saltó al 66%. La baja fue muy marcada. De 20 partes por millón (ppm) en 2011 cayó a 15 ppm en 2018. “Todas las regiones disminuyeron en fósforo” alertó el especialista.
Bassi abordó la temática de la calidad de grano de soja que se ha hecho mucho hincapié en los últimos días, ya que según cálculos de la Bolsa de Comercio de Rosario, por la baja proteína hubo pérdidas por 674 millones de dólares en el ciclo 2018/19. Aseguró que los trabajos de Fertilizar demuestran que una soja bien nutrida aumenta el rendimiento y tiene una tendencia a mejorar el contenido de proteína, entre medio punto en promedio, máximo un punto. “Si bien tiene a corregir este efecto, no es la solución final al sistema. Es más complejo donde las variedades tienen muchísimo peso” sostuvo.
Fuente: AgroNoa










