Las condiciones meteorológicas son el factor más importante a la hora de realizar cualquier planificación en la actividad agrícola.
Para conocer cómo se ha presentado el tiempo durante el mes de octubre y qué podemos esperar en el inicio de la próxima campaña, la Ing. Agr. Eugenia Zeman, responsable del observatorio de agrometeorología de INTA Famailla y docente de la FAZ-UNT, brindó información al respecto.
Según la Ingeniera, desde el observatorio se registran todo tipo de variables agrometeorológicas. En base a dichos datos, se puede definir al pasado mes de octubre como un mes cálido y seco. Cálido porque las temperaturas medias mensuales estuvieron dentro de los valores normales, con la diferencia de que se registraron valores térmicos por encima de lo normal, lo que hizo que los valores promedio variaran hacia lo cálido.
Con respecto a la humedad, la entrevistada explicó que, se define a octubre como un mes seco ya que se registraron muy pocos eventos de precipitación, 4 para ser precisos, y ninguno de ellos llegó a los 30 milímetros que es lo que desde la agricultura se espera que llegue al perfil del suelo. Sin embargo, esta deficiencia de precipitaciones, no afectó la humedad edáfica ya que, en los meses previos al invierno, los eventos de precipitación han sido importantes.
Un dato que sí llamó la atención de los especialistas, fue la radiación. La ingeniera indicó que esta variable, a diferencia de otros años, registró valores inferiores a lo normal. Esta disminución en la radiación generalmente se atribuye a la interferencia que produce la nubosidad, sin embargo, en este caso es importante destacar que ciertas prácticas agrícolas como ser la quema de pastizales y cañaverales, dejan en suspensión partículas que colaboran con la interferencia de la radiación.
Si se compara estos valores con años anteriores o con valores promedio, la especialista indicó que aún nos encontramos cercanos a valores normales y cada una de las variables se asemeja o no a la media de manera diferente.
“Con respecto a la temperatura, comparando con años anteriores, este año fue más cálido que 2018, las bajas temperaturas de este invierno fueron mucho menores, las heladas registraron menores ocurrencias y las sumas térmicas fueron mayores. Las precipitaciones tampoco se diferenciaron mucho de valores normales, en octubre de 2018, la atmósfera estaba influenciada por el fenómeno del niño, por lo que comenzamos la campaña agrícola con mucha humedad edáfica y con precipitaciones por encima de lo normal. Este año estamos en una situación neutra, si bien todavía hay una leve tendencia al niño que podría seguir provocando precipitaciones, esperamos que a comienzos de diciembre éstas sean de mayor volumen y los niveles de humedad son marcadamente diferentes a los del año pasado” dijo Zeman.
Con respecto a las zonas agrícolas y a los cultivos, la ingeniera comentó que las precipitaciones en exceso de los meses de marzo, abril y mayo han provocado ciertos inconvenientes, como por ejemplo el retraso en el inicio de la zafra. Por otro lado, una vez iniciada, se vio favorecida por la baja ocurrencia de heladas meteorológicas que, en la mayoría del área productiva cañera se mantuvo en valores de entre -0,5° y -2° C, por lo que no presentaron grandes impedimentos para la cosecha.
Con respecto a la humedad edáfica, la especialista señaló que en este momento la napa se está recuperando lentamente, sin embargo, debido a las abundantes precipitaciones previas al invierno, los valores se han mantenido dentro de lo normal.
Además añadió que, en relación a los cultivos frutihortícolas, en el pasado invierno en el cual las temperaturas medias fueron normales a altas, el índice climático “horas de frío” que tiene influencia en el desarrollo de los frutos fue inferior a lo normal lo cual afectó a los cultivos de durazno, nuez de pecán, manzana y arándano, es decir que si este año se registran rendimientos menores a lo normal, se lo puede atribuir a dicho factor.
“Esperamos para el final de noviembre, eventos de precipitación de muy poco volumen, es decir, que la humedad edáfica podría continuar en descenso. Para el mes de diciembre se espera otro cambio climático con volúmenes de precipitaciones más importantes” adelantó la especialista.
Por último, explicó que se espera que los meses de enero y un febrero sean secos como sucedió en la campaña gruesa pasada, se debe tener muy en cuenta que es posible que las escasas precipitaciones para dichos meses sucedan en intervalos de tiempo muy breves, lo cual se atribuye al cambio climático. “Las elevadas temperaturas generan energía que provocan tormentas con mucha potencia que descargan la precipitación en intervalos muy cortos de tiempo lo que podría provocar daños en los suelos por erosión hídrica debido a la escorrentía sobre todo en aquellas áreas agrícolas que tienen laboreo intenso” concluyó











