QUÉ ES EL BIENESTAR ANIMAL (BA):
Bienestar es “el estado en que se encuentra un individuo con relación a sus intentos por afrontar o adaptarse al medio ambiente que lo rodea”. Este enfoque denota que existe un abordaje científico del bienestar animal y que es posible evaluar cuáles son los factores que lo afectan. En otras palabras, es una ciencia basada en hechos comprobables, sin ninguna connotación subjetiva o ideológica, que aporta conocimiento para perfeccionar los principios éticos y legales con los que se relaciona.
Los animales de producción tienen, necesariamente, que intentar adaptarse a las condiciones que se les proporcionan (manejo, alimentación, alojamiento, sanidad) y pueden hacerlo exitosamente y lograr rápidamente el estado de bienestar, o bien pueden necesitar un mayor esfuerzo de adaptación, lo que los lleva a una situación de estrés en la cual necesitarán mayor energía para adaptarse (y afectarán, si es necesario, la energía destinada a la producción) o bien pueden fallar en la adaptación, que es la peor de las situaciones porque, en ese caso, pueden morir.
La Comisión Consultiva sobre el Bienestar de los Animales de Granja de Reino Unido, elaboró algunas directivas basadas en la formulación de las cinco libertades que deberían tener los animales para alcanzar el estado de bienestar:
Los animales deben estar libres de:
1. hambre y sed (teniendo acceso irrestricto a agua potable fresca y a una dieta que les brinde energía y salud plena),
2. incomodidad (proporcionándoles un entorno adecuado que incluya reparo y una zona cómoda de descanso),
3. dolor, lesiones y enfermedades (mediante la prevención o bien el diagnóstico rápido y la aplicación de un tratamiento eficaz),
4. miedo y angustia (asegurando las condiciones y el buen trato que evitan el sufrimiento físico y mental),
5. toda alteración de su comportamiento normal (proporcionándoles espacio suficiente, instalaciones adecuadas y la compañía de otros animales de su propia especie).
Sobre esta base, la OIE (Organización Mundial de Sanidad Animal, autoridad sanitaria internacional) delineó el Código Sanitario para los Animales Terrestres, que brinda información muy completa sobre manejo sanitario y bienestar de los animales de producción. La OIE ha sido reconocida como referente mundial en salud y bienestar animal por la Organización Mundial de Comercio (OMC), órgano que rige el comercio entre los países y, por lo tanto, los países miembros acatan las directrices de la OIE. En Argentina, el ente encargado de verificar su cumplimiento es el Servicio Nacional de Sanidad Animal (SENASA).
IMPORTANCIA DEL BA EN LOS SISTEMAS LOCALES DE PRODUCCIÓN DE CARNE BOVINA
El bienestar animal ha comenzado a ser tenido en cuenta en nuestro país como atributo de calidad con valor comercial, antes que como valor ético. Sea que se entienda como ambos o sólo como uno de ellos, su ausencia es un síntoma de incomprensión de la importancia de respetar a los animales como seres vivos dadores de servicios y para alcanzar una producción eficiente y sustentable y un producto final inocuo y de alta calidad. En primera instancia han sido algunos frigoríficos exportadores los que han establecido exigencias y sanciones relacionadas con el maltrato animal durante el transporte y el manejo perifaena, por las pérdidas directas que ocasionan las lesiones por golpes y uso de picana eléctrica, entre otros factores, sobre cortes de carne valiosos (IPCVA, 2007) y por exigencia de los compradores, quienes inspeccionan las operaciones de faena.
Sin embargo, el éxito de la cadena de la carne en la consideración del bienestar animal depende de todos los eslabones, el primero de los cuales es la producción y es allí donde deben establecerse y desde donde deben emanar las mayores exigencias al resto de la cadena, para obtener la apreciación que los productos merecen. La aplicación de las pautas de bienestar animal mejora la calidad ética del proceso productivo a la vez que contribuye a aumentar la eficiencia, disminuir el impacto ambiental y preservar la seguridad laboral. En los mercados más exigentes estos atributos le confieren valor agregado al producto.
Actualmente, el bienestar animal se integra al núcleo de las buenas prácticas ganaderas a nivel mundial, donde sea que éstas se apliquen para mejorar la competitividad y sustentabilidad de la cadena cárnica.
ESTRÉS TÉRMICO POR CALOR
El estrés por calor en el ganado es una condición fisiológica en la cual la temperatura corporal es más alta que la normal y ocurre cuando la suma del calor interno, producido por el metabolismo, más el calor ambiental supera la capacidad del animal para disipar el calor del cuerpo y mantener su temperatura corporal entre 38°C y 39°C. Como resultado de esto, el animal responde con cambios fisiológicos y de comportamiento: aumento de la frecuencia respiratoria y sudoración para perder calor, aumento del consumo de agua y reducción del consumo de alimento (principalmente de dietas con alta concentración de energía), disminución del tiempo dedicado a rumia y descanso y aumento de los requerimientos de mantenimiento.
En el ganado vacuno, el umbral de temperatura ambiental por encima del cual la ingesta de materia seca se ve afectada negativamente es de 30 °C con una humedad relativa inferior al 80%; si la humedad relativa es superior al 80%, el umbral de temperatura desciende a 27 ° C.
No sólo los factores ambientales son responsables del estrés térmico. En iferentes trabajos de investigación, se determinó que, en animales en engorde a corral, a temperaturas superiores a 25 ºC los animales con mayor pigmentación de la piel (por ejemplo, Angus negros) eran 25% más susceptibles al estrés por calor que los de piel clara y que a esto podría sumarse la condición sanitaria, nivel de engrasamiento y temperamento.
En situaciones de estrés por calor, las razas índicas tienen mejor capacidad de acomodación que las razas británicas y continentales, debido a diferencias en el metabolismo, en el consumo de alimento y agua y en la mayor capacidad de eliminar calor por transpiración. En sistemas intensivos de producción, como los feedlots, la carga de calor ambiental, por exposición a la radiación solar, frecuentemente con menor acceso a sombra y mayor hacinamiento, es mayor que en pastoreo y los animales sufren mayor exigencia de sus mecanismos fisiológicos para hacer frente al exceso de calor (Blackshaw y Blackshaw, 1994; Arias et al., 2008). Otros factores estresantes, como el manejo en corrales y mangas pueden aumentar aún más la temperatura corporal y este efecto puede perdurar, dependiendo de la gravedad y duración del factor estresante, al volver los animales al corral del feedlot. A esto puede sumarse el factor psicológico (condicionamiento por experiencias estresantes), cuando el animal que fue sometido a un manejo estresante en la manga, por ejemplo, responde anticipadamente con un aumento en la temperatura corporal cuando es conducido nuevamente a ese lugar. El mal estado sanitario de los animales también es un factor que contribuye a agravar el cuadro de estrés por calor, por ejemplo, en el caso de enfermedades respiratorias.
En el engorde a corral, el consumo elevado de energía resulta frecuentemente en un estado de obesidad, que está positivamenteasociado con la manifestación de inflamación metabólica y resistencia insulínica. Se ha demostrado la relación entre el desarrollo de esta condición y una reducida capacidad de vasodilatación y transpiración, que disminuye la capacidad de pérdida de calor corporal y aumenta el riesgo de estrés térmico severo en esos animales.
La temperatura del aire (Ta), la humedad relativa (HR), la radiación solar (RS) y la velocidad del viento (VV) determinan el nivel de estrés térmico y para estimarlo se desarrolló, en principio, un índice denominado ITH (índice de temperatura y humedad) que utiliza valores de Ta y HR para determinar el riesgo de estrés en humanos, a partir del cual se realizaron adaptaciones para su uso con animales: ITH = 0.8*Ta+ (HR/100)*(Ta-14.4) +46.4.
Posteriormente realizaron ajustes del ITH incorporando los efectos de la velocidad del viento y la radiación solar, que pueden modificar los de las otras variables: ITHajust= 4.51 + ITH – (VV*1.992) + (0.0068*RS). La ecuación de ITH con los ajustes de VVy RS sería más útil para evaluar las condiciones perjudiciales para animales de pelo oscuro (Mader et al., 2006).El ITH se vinculó con el índice de seguridad climática para el ganado (LCI, 1970), estableciendo que, en bovinos para carne, un ITH ≥ 75 se considera nivel de alerta (estrés leve), un ITH ≥ 79 es nivel de peligro (estrés moderado) y un ITH ≥ 84 es nivel de emergencia (estrés severo).
INDICADORES DE ESTRÉS TÉRMICO EN LOS ANIMALES
La observación de los animales durante las horas de más calor puede dar indicios directos de estrés calórico: en los corrales sin sombra los animales suelen amontonarse buscando protección del sol entre ellos, pueden verse numerosos animales alrededor de los bebederos y pueden registrarse síntomas de jadeo durante las horas más calurosas del día. El incremento de la tasa respiratoria (respiraciones por minuto) es uno de los mecanismos fisiológicos que tiene el animal para eliminar el exceso de calor. La tasa de respiración es el indicador más apropiado del estrés térmico, que se asocia al ITH, responde de inmediato a sus cambios y es fácil de monitorear sin necesidad de equipos costosos.
IMPACTO SOBRE LA PRODUCTIVIDAD
Existen numerosos antecedentes en cuanto al efecto negativo de la temperatura ambiente sobre la productividad de bovinos para carne de origen británico y continental, cuando esta excede los límites de la zona de confort, que se encuentra entre 10 ºC y 27 ºC. Se han informado algunas de las respuestas al estrés por calor, como la reducción en el consumo de alimento, el aumento en la tasa respiratoria y en el consumo de agua, el aumento en la pérdida de agua por evaporación y los cambios en los requerimientos de mantenimiento. Una estrategia de supervivencia del ganado durante el estrés por calor es disminuir la producción de calor metabólico al reducir el consumo de alimento, lo que afecta negativamente la productividad. Las modificaciones ambientales (provisión de sombra) y de manejo (cambios en los horarios de alimentación y de trabajo con los animales, cambios dietarios) pueden ayudar a mantener el consumo de alimento e incluso a disminuir la carga de calor.
Los resultados de los ensayos de rendimiento conganado de engorde sombreado y sin sombrear han mostrado resultados variables, pero se ha hallado que animales en engorde en áreas con más de 750 horas por año con temperaturas superiores a 29.5 ºC generalmente muestran una mejora en su performance, mientras que en áreas que reciben 500-750 h / año de las temperaturas por encima de 29.5 ºC los resultados son menos concluyentes.
MEDIDAS DE MITIGACIÓN
La decisión sobre la aplicación de medidas de mitigación debe basarse en el pronóstico de estrés por calor con el uso de índices ambientales, la evaluación de la respuesta del animal para hacer frente a las dificultades y en señales de que los intentos de adaptación de los animales a las condiciones adversas están fallando.
Las principales estrategias de adaptación para permitir que los animales soporten mejor el estrés por calor incluyen modificaciones genéticas para mejorar la tolerancia al calor (cruzamientos con razas índicas), modificaciones de la alimentación para reducir la acumulación de calor metabólico y el desarrollo de estructuras e instalaciones para proteger al ganado contra las temperaturas altas. A lo anterior se pueden sumar medidas de manejo según las pautas de bienestar animal (manejo racional) tendientes a disminuir el estrés, evitando además trabajar con los animales en las horas de más calor, así como transportarlos a otras dependencias o a la planta de faena.
En los feedlots de la región, las medidas de mitigación se centran en el suministro de sombra y agua de bebida. El libre acceso a agua limpia y fresca es fundamental; el ganado vacuno de origen europeo, en condiciones de alta temperatura ambiental, sufre aún en períodos cortos la privación de agua y disminuye el consumo de alimento.
La sombra provee enfriamiento y alivio y la humedad y movimiento del aire son factores centrales en la eficiencia refrigerante de la sombra. El diseño de la sombra deberá permitir una remoción rápida y permanente del aire. Debe tenerse en cuenta que la presencia de sombra es un factor de concentración de animales, heces y humedad.
Generalmente las sombras extendidas de norte a sur son más secas que las de este a oeste. El área de sombra a lograr debería ser de 1,5 (novillitos) a preferiblemente 4 m2 por animal (novillos y vacas), aunque ello depende de numerosos factores, principalmente del tipo y rigurosidad del calor. Para evitar restringir el movimiento del aire y alcanzar proyecciones de sombra suficientes, las estructuras de sombra deben tener al menos 4 m de altura y anchos de no mayores a los 12 m.
Otras estrategias se basan en el manejo de los horarios de comida y en la restricción del consumo. Cuando se anticipan condiciones de estrés térmico conviene modificar los horarios de suministro de alimento con suficiente tiempo para que los animales se acostumbren al cambio. Si se dan dos comidas, se puede dar un tercio del total a primera hora y el resto cuando comienza a bajar el sol; si se da una sola comida, conviene hacerlo en dicho momento.
Con respecto a los alimentos, los fibrosos generan en la digestión mayores incrementos de calor (por unidad de EM) que los que contienen más carbohidratos (granos). La mayoría de las investigaciones apuntan al uso de una mayor proporción de estos últimos en las dietas denominadas “frías”, que sumarían menos cantidad de calor. Sin embargo, para algunos autores no hay evidencia concluyente en este sentido y una dieta moderadamente fibrosa, con fibra de alta calidad y baja en energía generaría menos calor que una muy concentrada.
Un exceso de proteínas degradables en el rumen también contribuye al incremento de calor, por lo que la utilización de proteína pasante puede ser conveniente. La utilización de grasa pasante en la dieta en reemplazo de parte del grano ha sido propuesta para contribuir a disminuir la producción de calor.
CONCLUSIONES
El estrés térmico por calor es un problema estacional que puede afectar seriamente la producción de carne, principalmente en el engorde a corral, aunque todos los animales podrían estar expuestos. Se dispone de herramientas para anticipar su ocurrencia a partir de los pronósticos meteorológicos e implementar medidas de mitigación con el fin de evitar pérdidas productivas y mortandad de animales.
Ing. Zoot. Lina Savino
Bibliografía:
• EEA INTA General Villegas
• AAPA (Asociación Argentina de Producción Animal)
• Revista Argentina de Producción Animal











