Investigadores del CONICET descubrieron proteínas hábiles para reducir los hongos que crecen en las cosechas cítricas de la provincia y podrían suplir el uso de agroquímicos.
El Dr. Julián Dib, Investigador de Proimi Conicet, en entrevista con Suena a Campo, comentó que, frutas como el limón, al ser cosechadas, están expuestas a enfermedades fúngicas ya que sufren lesiones en la piel y es por donde ingresa el hongo. Esto produce grandes pérdidas económicas al productor.
Dentro de esos agentes fitopatógenos que afectan al limón, se destaca el Penicillium digitatum, que produce una enfermedad denominada “podredumbre verde” –porque el limón afectado se recubre del hongo y adquiere una coloración verde oliva intensa-. Y otro patógeno de importancia es el Penicillium italicum –o “moho azúl“, que puede ingresar y afectar al fruto por heridas, y también puede enfermarlo severamente.
“En los procesos industriales, una vez cosechado el limón, se le agrega un fungicida químico. Los Agroquímicos son sustancias que se utilizan con el objetivo de optimizar el rendimiento de una explotación agrícola. Dichos productos suelen utilizarse para luchar contra las plagas que afectan los cultivos y para favorecer un crecimiento más rápido de las plantas. En otras palabras, los agroquímicos son empleados para mejorar la eficiencia de la producción y cuidar la sanidad de los campos y las frutas. De acuerdo a las plagas que combaten, los plaguicidas pueden dividirse en fungicidas (eliminan hongos), bactericidas (bacterias) e insecticidas (insectos)” explicó el dr.
Según el especialista, el inconveniente con estos fungicidas sintéticos radica en que muchos países han optado por demandar productos orgánicos sin la utilización de agroquímicos, y amigables con el medio ambiente, y hay mercados como ciertos países europeos que ya no reciben fruta que contenga residuos químicos.
Además, el entrevistado explicó que, la línea de investigación comenzó trabajando con levaduras Killer que son similares a las que se utilizan para la industria del vino, el pan y la cerveza, pero estas tienen la particularidad de producir una sustancia que mata a otras lavaduras y también puede afectar a los hongos.
“De esa manera y con el objetivo de generar una alternativa al uso de fungicidas sintéticos y así evitar las consecuencias negativas que producen, buscamos un agente biológico que pudiera batallar contra las enfermedades post-cosecha producidas por hongos de una manera eficiente y sustentable”, sostuvo en referencia al desarrollo, el doctor en Ciencias Biológicas e investigador del PROIMI, Julián Dib.
Este producto lleva años de estudio y desarrollo, y se ha comprobado que puede actuar tanto a temperatura ambiente como a bajas temperaturas. Pero además, las levaduras demostraron que pueden preservar la fruta por períodos de hasta 40 días en frío, demora que tiene el limón en exportarse y llegar- vía marítima- al mercado europeo y asiático desde nuestro país. El producto ha sido pensado para ser incluido en los procesos de empaque, según informó Dib.
Finalmente, el entrevistado señaló que el producto no se está usando a nivel comercial ya que para lanzarlo al mercado se requiere de una gran inversión para formularlo a niveles comerciales.
“Actualmente existen en el mercado productos similares, pero, se desarrollaron para la industria de frutas como la pera y la manzana, son muy específicos. Nuestro anhelo es desarrollar nuestro producto para que pueda ser usado en otras producciones que tengan también enfermedades post-cosecha causadas por hongos similares o distintos” concluyó.











