La provincia de Tucumán, pese a su escasa superficie, cuenta con suelos de características variables lo que le otorga la posibilidad de diversificar la producción agrícola.
El Ing. Agustín Sanzano, Investigador y Jefe de la Sección Suelos y Nutrición Vegetal de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres, comentó que, en sus 22.500 km cuadrados, la provincia cuanta con regiones agroecológicas representativas de las distintas áreas donde se desarrollan los principales cultivos.
“Podemos hablar de la región del pedemonte donde se asienta la mayor actividad citrícola de Tucumán, allí los suelos tienen características diferentes al área granera del este, por ejemplo, a la cual llamamos llanura Chacopampeana. Además, el área central de la provincia, donde se produce principalmente caña de azúcar, tiene suelos con excesos hídricos y con capas freáticas, es decir, que hay una gran variedad y heterogeneidad de suelos de muy poca superficie” explicó.
Con respecto al estado de los suelos, el especialista señaló que, a largo plazo, los suelos están perdiendo calidad y capacidad productiva. Esto se debe, a que los cultivos que existen hoy, híbridos o de variedades nuevas, ofrecen mayores rendimientos a la vez que extraen nutrientes del suelo en cantidades superiores a lo que el productor repone. Esto implica una degradación química de los suelos.
“Es un fenómeno gradual y lento pero sostenido” expresó.
Por otro lado, existe el problema de la erosión hídrica. El escurrimiento superficial de agua en zonas con pendientes, acumulan excesos de agua en las regiones más bajas de la provincia ocasionando inundaciones.
El especialista, indicó que estas situaciones pueden ser revertidas. “La nutrición de los cultivos está en manos de los productores, se debe reponer los nutrientes que toma en cultivo a través de fertilizantes o abonos orgánicos” dijo.
En relación al fenómeno de las inundaciones, Sanzano opinó que es de más difícil solución ya que deben intervenir entidades gubernamentales. “En la mayoría de los casos, es necesario encausar arroyos que bajan de altas cuencas, regular diques en otros, reforestar las áreas de riveras, es decir, que requiere de muchas áreas del gobierno de la provincia”
Además, recomendó que en cada campo se tomen medidas de control de erosión como la construcción de curvas de nivel, terrazas, mantenimiento de la cobertura de los suelos para que no queden expuestos al impacto de la lluvia y rotaciones de cultivo.
“El productor puede recurrir a una serie de buenas prácticas de manejo en el campo que son, principalmente mantener el suelo con cobertura viva todo el año con la incorporación de cultivos de cobertura que se usan en el invierno, que entregan materia orgánica y nutrientes y lo protegen. Esta práctica se está utilizando cada vez más en la provincia” expresó el entrevistado.
En cuanto a las consecuencias de la mencionada degradación, la más evidente es la disminución de la producción de los cultivos por la escaséz de nutrientes, según dijo el especialista.
Además, añadió que, desde la EEAOC, recomiendan a los productores tomar muestras y enviarlas a algún laboratorio para conocer el estado nutricional de los suelos y de esa manera realizar un adecuado plan de fertilización para mejorar los resultados económicos de sus cultivos.
“La degradación de los suelos desde el punto de vista medio ambiental, se traduce en suelos que van perdiendo su capacidad de absorción. Con lluvias torrenciales, el agua que no infiltra comienza a escurrir, esto causa la formación de pequeños surcos que con el poso del tiempo se transforman en cárcavas que muchas veces no pueden ser rellenadas, y generan la pérdida de suelos y caminos” explicó.
El ingeniero expresó que, cada vas más productores toman conciencia de la importancia que tiene la pérdida de la capacidad productiva de sus campos, por lo tanto, consideró que la situación está encaminada a una posible solución.











