La quema de cañaverales es una práctica que ha sido utilizada por muchas generaciones de cañeros. Sin embargo, hoy en día es considerada dañina para el medio ambiente, el suelo y la salud humana.
El Ing. Arturo Felipe, Jefe de grupo de investigación de caña de azúcar, de la Estación de Extensión Agropecuaria INTA Famaillá, señaló que además se considera una práctica ilegal ya que existe una ley provincial que prohíbe la quema de todo resto vegetal y no solo de caña de azúcar.
Según el entrevistado, dicha ley presenta algunas excepciones, como en el caso de cosecha semimecanizada que debe hacerse con uso de fuego, sin embargo, no se permite recibir caña quemada en los ingenios.
“Hoy en día se ha avanzado mucho en el diseño de herramientas que nos permiten poder hacer cosecha de caña sin utilización de fuego. La cosecha integral, por ejemplo, nos permite hacer una cosecha totalmente en verde” expresó Felipe.
Con respecto a los efectos negativos del uso del fuego, destacó que, desde el punto de vista agronómico, se producen pérdidas de pe peso con el estacionamiento de la caña, situación que hoy en día se da debido la imposibilidad de acceso a tecnología para la cosecha de la caña en verde.
Por otro lado, desde el punto de vista ambiental, cuando se queman restos vegetales, la incompleta combustión del material vegetal, produce emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera, siendo este gas uno de los principales en contribuir al efecto invernadero.
En relación al suelo, cuando se queman restos vegetales cerca de la superficie o sobre ella, afecta la microflora y la microfauna del suelo la cual es benéfica para la descomposición de la materia orgánica, proceso que pone los nutrientes a disposición de las plantas.
“No quemar significa preservar el medio ambiente, preservar nuestro suelo, con una práctica limpia y saludable. Se puede hacer agronomía de esta manera creando un ciclo. Dejar el rastrojo en el suelo significa reincorporar al mismo el carbono que la planta fue extrayendo para crecer, para que pueda ser reutilizado” expresó el ingeniero.
Además de lo mencionado, se ha difundido que el humo que resulta de la quema de cañaverales y pastizales produce dificultades respiratorias, lo que vuelve a las personas propensas a enfermedades respiratorias como lo es el Covid-19 ubicándolas en grupos de riesgo ante la presencia de este virus.
Según comentó el especialista, la MGA (Mesa de Gestión Ambiental) de Cruz Alta, que nació allá por 2009, comenzó a tratar la problemática hace ya unos 10 años. Desde la MGA se realizaron trabajos para contribuir con la erradicación de quema de cañaverales. De esta manera surgió una herramienta a la que se llamó Local GAP.
“Se trata de una certificación para la no utilización de fuego como auxiliar de cosecha. Hoy tenemos casi 40 mil hectáreas certificadas en la provincia, la ventaja para el productor es que, en el caso de incendios accidentales, la certificación es una prueba de que dicho establecimiento no trabaja con estas prácticas librándolos de multas” explicó.
La MGA ha desarrollado una serie de recomendaciones para evitar incendios accidentales que fueron detalladas por el ingeniero:
-Utilice el sistema de cosecha integral, que no requiere la condición de quema.
-Priorice el ingreso a cosechar en fincas aledañas al aeropuerto y bajo líneas de alta tensión, entre otras zonas de riesgo.
-Realice desmalezados y rastrado de callejones para evitar avances dentro de los campos. Controle el estado de la vegetación de alambrados y acequias para impedir la propagación de fuegos desde otros campos o banquinas.
-Respete la distancia de las torres de energía eléctrica con respecto al cultivo al implantar el cañaveral y mantenga sin cobertura vegetal las zonas aledañas a las mismas.
-Limpie periódicamente todos los sectores del establecimiento agrícola. Mantenga los predios limpios de basura y sin acumulación de cacharros que puedan anidar mosquitos. Realice frecuentes inspecciones del estado de orden y limpieza de los talleres móviles.
-Clasifique los residuos en los depósitos de fitosanitarios y el taller de maquinarias. Gestione correctamente las BPA. Realice triple lavado de envases para llevarlos, posteriormente, a reciclar.
-Evite derrames de combustibles, lubricantes o productos inflamables. Las cisternas de combustible deben estar identificadas con carteles de “peligro inflamable” y estar ubicadas cerca de un extintor. Verifique que no haya pérdidas.
-Realice mantenimiento preventivo de las maquinas cosechadoras mediante un control diario y limpieza (soplado) para prevenir los focos de incendio.
-Disponga de matafuegos vigentes y en buen estado en tanques de combustible, depósitos de mampostería y maquinarias (cosechadoras, tractores y camiones).
-Notifique a contratistas de cosecha y transporte sobre la prohibición de hacer fogatas y fumar dentro de la finca.
-Instale cartelería de seguridad (prohibido fumar, normativas de seguridad, prohibido prender fuego, procedimientos preventivos y reglamentos de visitas).
-Capacite anualmente a todo el personal (operadores de cosecha, tractoristas, operarios de campo y transportistas) en los procedimientos de prevención del fuego en el cultivo y durante la cosecha.
-En caso de ocurrir incendios, mantenga libre el acceso a extintores, no fume, reconozca el fuego, atáquelo con extintores, evite la propagación, interrumpa el suministro eléctrico, evacúe el área, llame a los bomberos y denuncie en la comisaría más cercana.
Finalmente Felipe invito al público en general a participar de una jornada de4 manera virtual organizada por la MGA que se llevará a cabo el próximo viernes 5 de junio de 15 a 16:30 horas bajo la temática “Una década de gestión ambiental en caña de azúcar en Tucumán”.
Se puede acceder a la inscripción mediante el siguiente link: https://inta-gob-ar.zoom.us/j/91533307588?pwd=azgwQndlb056aTdsVnhZV3FISkxtZz09. En caso de solicitar una clave, utilizar la siguiente: 454499.










