La zafra 2020 ha logrado comenzar a tiempo y avanzar a ritmos normales pese a la pandemia ya que ha sido considerada una actividad exceptuadas de la cuarentena.
El Dr. Eduardo Romero, Coordinador del Subprograma Agronomía de la Caña de Azúcar de la EEAOC (Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres) afirmó a Suena a Campo que la zafra transcurre con normalidad pese a los inconvenientes que se han presentado es sus comienzos.
“Hemos tenido que sobrellevar angustias y temores, sin embargo fue una de las actividades que más rápido debió acomodarse dada la fecha en la que se decretó la cuarentena. Al comienzo costó conseguir repuestos y demás insumos para el inicio, pero se pudo superar y el buen tiempo nos acompañó por lo que la zafra 2020 dio inicio a mediados de mayo, lo que consideramos una fecha normal” explicó.
A esto añadió que, hoy en día, los 15 ingenios de la provincia se encuentran funcionando con importantes tasas diarias de molienda rondando las 130 mil toneladas diarias y un avance de cosecha de alrededor del 35% de la caña disponible.
Afortunadamente, las condiciones meteorológicas hasta fines de junio han sido óptimas para la actividad, teniendo en cuenta las bajas precipitaciones, temperatura y radiación solar que favorecen la evolución madurativa del cañaveral.
Según el doctor, a partir de julio, comenzaron a presentarse las heladas características de Tucumán. Hasta el momento se registraron en el área cañera entre 3 y 8 episodios sucesivos de heladas con diferentes niveles de severidad. “En el pedemonte se han registrado 2 o 3 heladas suaves con registros de no más de 1,5 grados centígrados y una duración de entre 5 y 6 horas. En el resto del área cañera la severidad ha sido moderada, registrándose temperaturas de 3 grados y mayores duraciones, principalmente en el centro y sureste de la provincia” agregó.
Lo explicado se traduce en un efecto global de suave a moderado. Se debe tener en cuenta que la helada ejerce un efecto acumulativo sobre los cultivos, es decir, que a medida que se repiten, los daños son cada vez mayores.
Además, expresó que lo ideal sería que ya no se presentaran nuevas heladas dado que hasta el momento no representan un problema mayor y con alternativas de manejo se pueden sortear los efectos negativos.
“Dadas estas bajas temperaturas, no debemos esperar que la caña continúe madurando o acumulando azúcar, es decir, que en este momento nos encontramos en un techo máximo de azúcar disponible y de no haber más heladas, esto se podría mantener hasta fines de agosto. Recién cuando aumenten las temperaturas y comiencen las lluvias, se comenzará a observar el deterioro” señaló el especialista.
A esto añadió que, el mayor riesgo, sería que las heladas se repitan en lo que queda de julio y nos lleve a un nivel mayor de severidad donde las pérdidas de materia prima por despuntados bajos y demás deterioros comienzan a notarse rápidamente.
Dadas estas condiciones, el entrevistado manifestó que es conveniente darle prioridad para la cosecha a aquellas zonas donde las heladas se han presentado con mayor severidad. “Moviéndonos rápido, haciendo control de cada lote, viendo los riesgos y los daños, controlando el nivel de despuntado se puede mantener el nivel de calidad al que se llegó en este momento” agregó.
Teniendo en cuenta estas buenas condiciones, el doctor estimó que la zafra 2020 podría extenderse hasta fines de octubre si el buen tiempo acompaña y las precipitaciones no detienen la cosecha.
Para el entrevistado, las heladas generan ansiedad en los productores que intentan ingresar lo antes posible la caña a los ingenios. Ante esto recomendó respetar las asignaciones diarias, reordenar los frentes de cosecha para dar prioridad a las zonas más afectadas por las bajas temperaturas, evitar colas de camiones en los ingenios para lograr mejor organización y que la zafra siga transcurriendo con normalidad y con mínimas pérdidas.
Finalmente llamó a la reflexión a la sociedad en general por una problemática que se repite año a año, hablamos de la quema de cañaverales. En los últimos días se han registrado numerosas denuncias y las condiciones de baja humedad y temperaturas favorecen los focos de incendio, que, según el especialista son más peligrosos y provocan más pérdidas que las heladas, además, de que resulta altamente peligroso para la comunidad.
“Para evitar las quemas accidentales se debe armar cortafuegos rastrando los callejones, evitando el ingreso del fuego a sus lotes, vigilando, mejorando la difusión, los riesgos son externos, de descuidos, accidentes y malas intenciones” concluyó.











