La primavera es la estación que da inicio a la producción de apiarios y constituye una de las etapas más importantes para la apicultura.
La Ing. Verónica Albarracín comentó que Tucumán tiene gran potencialidad para la actividad, ya que una de las características principales es que presenta una primavera fenológica adelantada con respecto a otras regiones.
Desde mediados de julio, comienza la floración con el estrato herbáceo, es por ello, que otras provincias del sur realizan trashumancia de colmenas con el fin de aprovechas esa floración que llega a su máximo a fines de agosto.
La especialista explicó a Suena a Campo, que normalmente se realiza una incentivación de las colmenas con alimentación artificial para inducir la postura de la abeja reina, de esta manera, llegado el pico de floración, la colmena cuente con una buena población de obreras en condiciones de pecorear y aprovechar el néctar disponible.
Además, recomendó tener precaución con los procesos de enjambrazón debido que, al aumentar la temperatura, y al haber entrada natural de néctar en la colmena, la abeja comienza a aumentar la postura aumentando la población. Al contar con poco espacio en la colmena, la población tiende a enjambrar y a producir una nueva reina.
“Ese proceso de enjambrazón debe ser evitado para no perder una colonia. Se puede evitar de dos maneras: haciendo núcleos para formar una nueva colmena, o colocando medias alzas para la colecta de miel” añadió.
Otro aspecto importante a evaluar es el estado de la reina. Un indicador de que se encuentra en buenas condiciones es la homogeneidad de la cría. Esto indica que aún tiene buen potencial de trabajo.
Según la ingeniera, a lo largo del año se realizan dos inspecciones claves para la colmena. Una en otoño luego de la cosecha, y una en primavera, ambas con diferentes objetivos.
Con el fin de preparar a las colmenas para la primavera fenológica, se comienza a inspeccionar las colmenas a mediados de julio para identificar a la reina y revisar la postura para poder determinar si se encuentra en condiciones de trabajar en la próxima campaña, de lo contrario deberá ser reemplazada.
En otoño la situación es diferente. Al disminuir la temperatura y las horas de luz, la reina disminuye la postura y la colonia se ve reducida en población. Se debe tener la precaución de brindarles suficientes reservas de néctar y polen para pasar el invierno y arrancar la próxima primavera en buenas condiciones.
En el caso de notar que la reina está vieja en la revisación otoñal, o la colmena se encuentra huérfana, es conveniente unirla con otra colmena para no perder a las obreras. Llegada una nueva primavera, se divide nuevamente las colmenas para evitar la enjambrazón realizando núcleos para que la colonia genere una nueva reina.
Agroquímicos
La especialista explicó que la ley establece que los productores agrícolas tienen la obligación de dar aviso a los apicultores al menos 72 horas antes de realizar aplicaciones de agroquímicos para darles tiempo de retirar las colmenas o tapar las piqueras.
“Lamentablemente esto no siempre se hace y muchas colonias se ven afectadas. A esto se suma la reciente invasión de langostas que para ser controladas se realizan aplicaciones de insecticida afectando en forma directa al desarrollo de las colmenas” declaró.
Durante la cuarentena, los apicultores no han logrado llevar adelante la actividad con normalidad a pesar de pertenecer a actividades esenciales. Debido a que se ha hecho sumamente difícil la circulación hacia otras provincias.
“Dentro de la provincia podemos circular con el Renapa, sin embargo muchos apicultores cuentan con colmenas fiera de la provincia. Debemos llamar a los responsables apícolas de las Direcciones de Ganadería de las demás provincias para conocer sus protocolos y de esa manera gestionar la documentación necesaria para poder circular” añadió.










