La caña de azúcar es uno de los cultivos más importantes de nuestra provincia por su historia y aporte a la economía. Hoy está en la agenda del sector productivo e industrial porque se encuentra próxima a cosecha, en un escenario político de total incertidumbre. No se sabe que ocurrirá con la ley de los Biocombustibles y por lo tanto con el destino de la cosecha.
Condiciones agroclimáticas presentadas durante la campaña
Consultado por los aspectos técnicos del cultivo, el director del INTA Famaillá, ingeniero agrónomo, Roberto Sopena, brindó para Suena a Campo un análisis completo respecto al tema.
“Para hablar y entender el estado de los cañaverales, tenemos que remitirnos a las condiciones climáticas ocurridas desde el otoño del año pasado. Esto es así, porque para esta época, en particular en los meses de marzo y abril, empezó a manifestarse el fenómeno climático de La Niña y que, en el hemisferio sur, significó menores precipitaciones sobre todo el territorio nacional”, comentó.
En ese sentido, el instituto de Agua y Clima del INTA Castelar, pronosticó que el componente de esta campaña 2020/2021 se iba a caracterizar por la disponibilidad limitada de agua, y cambios bruscos en la oferta hídrica, es decir, “habría intervalos de precipitaciones importantes y a su vez, varios días sin ella”, explicó Sopena.
Este pronóstico acertó muy bien para Tucumán y buena parte del NOA. Hubo un déficit hídrico muy marcado en octubre, noviembre y diciembre. Luego, un mejoramiento en enero y febrero.
Las lluvias estuvieron dentro de los parámetros normales. Hubo un período largo sin precipitaciones y las que se presentaron fueron particularmente torrenciales, muy localizadas y en ciertos casos dificultó la infiltración de agua en el suelo, causando pérdidas por escorrentía.
Todo esto hizo que “los cultivos lleguen con lo justo”, comentó el director del INTA y continuó, “recién en marzo, empezó a revertirse la situación, y hoy se está normalizando. Vamos a contar con un período de precipitaciones en lo que queda del otoño y el invierno”. Con esto, puede inferirse que el próximo ciclo sea más normal.
Estado de los cañaverales
En concreto, “las condiciones climáticas presentadas llevó a que los cultivos estén condicionados”.
En primer lugar, la caña planta que se cultivó en un suelo absolutamente seco el año pasado, condujo a que las plantaciones fueran erráticas en su brotación. Hubo lotes poco uniformes, y otros que se perdieron completamente.
“Luego de muchos años, Tucumán tuvo que eliminar lotes plantados recientemente”. Algunos presentaban una buena emergencia en su inicio, pero hubo un atraso generalizado hacia el mes de diciembre y enero. “Se va a llegar con una cosecha poco productiva pero se llegará”, además el director del INTA Famaillá, aseguró que se tienen muy buenas expectativas luego de la cosecha de este año.
Con respecto a las cañas socas, también se encontraron situaciones dispersas. Se registraron cañaverales de socas jóvenes, con una unidad productiva interesante y con una buena recuperación y desarrollo en general, en buena parte de la provincia siempre y cuando hayan tenido cobertura de rastrojo.
Por otro lado, el año pasado por efecto de la sequía se quemó gran parte de lo cosechado. Además se afectaron no sólo las socas jóvenes por perdidas de humedad y el enmalezamiento posterior. Sino también las socas ya envejecidas con ataque de polilla en los brotes, “lo que hizo que se tengan que descepar esos cañaverales aceleradamente”, indicó.
Consultado por las estimaciones de rendimiento, el ingeniero Sopena comentó que aún no se tienen datos para esta campaña, y que será complicado brindar información certera por la gran variabilidad entre lotes y dentro de los mismos.
Lo que sí adelantó para Suena a Campo son los datos de la calidad pre zafra, que se refiere a la maduración de los cañaverales.
“Del grupo de caña de azúcar se tomaron 90 muestras, en 21 localidades, de las principales variedades cultivadas. Los valores sacarinos y sus parámetros son un 3% menor que el año anterior, y un 4% más que los valores promedios de los últimos 5 años. Esto quiere decir que los datos que estamos teniendo son prácticamente normales y esperables para la época”.
“La estimación del rendimiento estará entre el 20 y 30 de mayo. Puede haber una recuperación en los cañaverales retrasados en su desarrollo. Sin embargo, será un año muy difícil por la heterogeneidad que estamos teniendo. Si bien se ha renovado un poco más que los años anteriores, hay cultivos perdidos o mal logrados que no llegarán con el potencial óptimo de producción. En general los sectores productivos no son muy optimistas de repetir el volumen de caña del año anterior, y se podría hablar en general de un 10 a un 15% menos de producción”.
En contraste, otros productores, observan con buen nivel de repunte, cañaverales de la zona central y parte del este de la provincia.
Variedades más utilizadas
Las variedades que más se utilizaron fue la LCP 85-384 , en un 75% aproximadamente. La variedad TUC-9510 se encuentra en avance. Además se registraron 0322 con buena presencia en los lotes bien desarrollados; la variedad distribuida y difundida por el INTA, Luciano 2282.
Pronta caducidad de la ley 26.093 de los biocombustibles
Como toda ley, existe un componente técnico y uno político. Desde INTA nos corresponde responder al componente técnico.
Los biocombustibles, tienen su origen en una producción que está radicada y fuertemente concentrada en las economías regionales, por eso es muy importante.
“Para nosotros siempre es importante acompañar cualquier iniciativa de promoción de biocombustibles. Desde lo técnico, para bajar las emisiones de GEI (Gases de Efecto Invernadero) y descarbonizar la motorización de nuestro parque automotor, se debe reemplazar la matriz de consumo de combustibles fósiles. Ya sea por biocombustibles, por mezclas de las naftas o por motores eléctricos. Cualquiera sea el medio, pero la agenda global del cambio climático nos obliga a eso”. a esta altura, “no podemos discutir si los biocombustibles son buenos o malos”, manifestó.
“En mi opinión personal, discutir una nueva ley necesita tiempo. El sector empresario, y el sector político deben llegar a un acuerdo. Por eso es necesaria la prórroga mínima, para darse el tiempo de discutir una nueva ley y que tenga otro alcance. En este sentido, el sector agroindustrial necesita previsibilidad y una prórroga, más que nada para garantizar las inversiones realizadas”. Además sostuvo que los biocombustibles deben seguir formando parte de la matriz energética. Lo correcto es pensar en una ley donde el productor tenga otro nivel de participación en la valoración de su caña entregada a molienda, y un reconocimiento en el pago por el etanol producido. Se necesita un acuerdo intersectorial e inversiones a largo plazo.
Se debería considerar el estímulo fiscal para la empresa, que incentiven a producciones amigables con el medio ambiente, con estrategias científicamente comprobadas de ser energías limpias.
“Los biocombustibles, sobre todo el etanol de caña genera vinaza. Por lo que debe realizarse una gestión saludable para este tipo de residuo y tratar de bonificar con mayores cupos de entrega de bioetanol a los que hacen bien las cosas”, como en algún momento se presumía de la ley original.
“A lo que tiene que apuntar el sector es a copiar lo que hacen bien los vecinos, cómo hace Brasil, que promueve un mayor porcentaje de bioetanol en los cortes de naftas e impulsa el desarrollo de la tecnología Flex en el parque automotor nacional para acelerar el incremento de consumo de los biocombustibles. Lo que repercute directamente en una reducción en el uso de combustibles fósiles”.
Para concluir, señaló que de discutirse una nueva ley, tiene que contemplar todos estos aspectos, ser más inclusiva y más proactiva que la actual. Por lo pronto y por los plazos, lo lógico es prorrogar la ley, aunque “esto ya es decisión política de los diputados y senadores”, finalizó.












