Hace un tiempo y con la pandemia fue creciendo la tendencia de tener aves de corral en los hogares. Este hecho, en realidad no es novedad ya que de esta manera comenzó la producción avícola en nuestro país.
El especialista en aves del norte argentino, ing. Zootecnista Marcos Auat, recordó para Suena a Campo que la avicultura en nuestro país nació de la mano de inmigrantes suizos que llegaron con las primeras gallinas, hace más de 100 años. “La producción de estas aves surge como complemento a las actividades económicas de las familias del litoral argentino. Los suizos trajeron los primeros ejemplares prácticamente bajo el brazo. Y dieron forma a la avicultura organizada, en un momento donde el país no consideraba a las aves como una fuente de riqueza”.
A partir de la década del 60 en adelante, Argentina y países vecinos comenzaron a organizar la avicultura de manera industrial. “De hecho Argentina fue el país que le enseñó a Brasil y a Uruguay a hacer avicultura. Hoy sabemos que Brasil es una potencia mundial en avicultura. En tanto Argentina tiene su buena posición, pero aún se encuentra en crecimiento”, destacó Auat.
Avicultura urbana
Consultado por la nueva tendencia de tener aves de producción en los hogares, Auat indicó que en su establecimiento -La Cuenca Agropecuaria, dedicado exclusivamente a la avicultura- se vio un incremento en el interés de personas de ciudad que desean tener estos ejemplares en sus hogares. “Este complemento puede tener muchas divergencias: puede ser simplemente ocupacional, para familias con hijos pequeños que les enseñan el valor del trabajo, la naturaleza y el trato con animales; o también puede ser un complemento para la canasta básica en momento de crisis”.
En este sentido, el especialista destacó que, una vez que las personas empiezan a conocer la actividad con pocas aves, luego se animan a organizar una actividad económica que les brinde rentabilidad.
En cuanto a sanidad y bienestar animal, Auat hizo referencia a un fenómeno muy común en producciones. Se trata de la cohabitación, donde existe una gran cantidad de aves confinadas en un sistema intensivo y se produce una marcada incidencia de enfermedades. “Afortunadamente en aves bien recriadas en ambiente urbano, con un manejo básico es suficiente. Las aves son muy resistentes y pasan todo su ciclo vital sin mayores problemas sanitarios, porque justamente no existe ese fenómeno de cohabitación”.
Por otro lado el estatus sanitario de una casa de cualquier ciudad o pueblo de la provincia, es mucho mejor que una granja que concentra gran cantidad de animales.
En cuanto a la alimentación, es importante aclarar que las aves son grandes recicladoras de sobras de cocina, como restos de verduras que pueden ser aprovechados por ellas. Esto, siempre y cuando, se tenga la precaución de que sean alimentos frescos, es decir, que no estén descompuestos. Además, es importante que contengan sustancias que puedan producir diarrea, como por ejemplo la cebolla, que por su acidez puede cambiar el estado fisiológico del animal, al igual que los cítricos. En general, la gran mayoría de restos de hojas verdes pueden ser reciclados por las aves.
Otro aspecto esencial a tener en cuenta, es que existen aves con alto potencial genético que requieren una cantidad considerable de nutrientes para mantenerse en producción. “A veces, estas aves se pueden adaptar a planes nutricionales básicos, comer maíz, trigo o alguna mezcla de granos. Pero no van a responder en la producción de manera tan eficiente como lo harían si comen alimento balanceado”, resaltó.
Situación de la avicultura en Tucumán
Desde la Cámara Argentina de Productores Avícolas (CAPA) informaron que los productores de huevos en todo el país, pierden entre 200 y 300 pesos por cajón. Además aseguraron que se están cerrando granjas por la baja rentabilidad.
En este contexto, Auat reflexionó sobre la situación de la avicultura en la provincia. “Lamentablemente no podemos hablar siquiera de baja rentabilidad. Estamos en rentabilidad negativa, es decir que existe una transferencia de recursos personales o propios del productor hacia la avicultura”.
Entre las causas de esta situación, mencionó el actual precio de los granos en la bolsa. “En este momento, el precio internacional de los granos están en un momento histórico. Obviamente esto arrastra al precio interno de los granos, haciendo que el alimento se eleve considerablemente”.
El problema no solo es por la alimentación. Los recursos genéticos que se utilizan para llevar a cabo la producción también son de empresas extranjeras. Todo esto hace que el costo de producción del huevo sea muy elevado.
A su vez el huevo en el mercado, por una infinidad de factores está devaluado. En consecuencia los productores pierden dinero y las pequeñas y medianas empresas que dependen de una cadena de cobros, hoy están cerrando.
En el corto plazo, habrá una concentración de la oferta donde unas pocas grandes empresas -dueñas de los granos e instalaciones- se quedarán con una gran parte del mercado. “Es de esperar que esto lleve a un aumento importante del precio del huevo una vez que desaparezcan los actores pequeños y medianos”.
y añadió, “no es un momento para hablarlo, pero es necesario una serie de políticas públicas que acompañen los productores -que pueblan y desarrollan el interior de la provincia-. De lo contrario, al no poder trabajar en su zona empiezan los típico movimientos de pueblo a ciudad. No hay políticas que aseguren precios mínimos. Curiosamente, siempre se trabajó para garantizar precios máximos pero no precios mínimos. Estamos en una situación extremadamente crítica”, finalizó.













