Comienza la zafra cañera, y con ello, la quema de los cañaverales en la provincia. Esta práctica está prohibida: daña al suelo, el ambiente, y la salud de las personas. Incluso los productores se ven afectados en este contexto.
En una entrevista exclusiva con Suena A Campo, el ingeniero Otto Gramajo, nos relata su mirada respecto a este problema que, año a año, sufrimos los tucumanos.
“En primer lugar, las condiciones climáticas de sequía (años anteriores) y de heladas (este año), hacen que la caña sea un elemento fácilmente quemable (sic)”, expresó Gramajo.
En segundo lugar, destacó que “los cañeros tienen muy mala prensa– al referirse a la quema de caña- sin ser los culpables de ello, al contrario, somos los más perjudicados en todo. Existen múltiples causas, sin embargo, ninguna es culpa del cañero”. Y luego detalló: “tenemos menos rendimiento sacarino- menos azúcar- a su vez, la caña se deshidrata cuando se quema, por lo que se pierde el peso de la caña. Y lo más importante: el despunte de la caña, que cubre el suelo manteniéndolo hidratado para el año siguiente, también se pierde. Esto lleva a que el suelo no presente sus condiciones óptimas para el siguiente período”, detalló el ingeniero.
“El gobierno multa a los cañeros, desoyendo todas las presentaciones que el INTA y la EEAOC le ofreció demostrando que o son los cañeros los responsables de las quemas. Nosotros nos regimos por las buenas prácticas agrícolas”. Sentenció.
A continuación, dio su descargo contra los piromaníacos (que queman de forma voluntaria). «Además, contra personal provincial y nacional- encargados del correcto mantenimiento de rutas y banquinas- que por vagancia, en vez de cortar el pasto, les resulta más fácil quemarlo. O por falta de recursos para mantener las máquinas cortadoras. Esta quema de pastizales pasa rápidamente al cañaveral”, denunció.
Protesta por ollín proveniente del Ñuñorco
Al respecto de la protesta de vecinos que salieron a las calles a protestar por el ollín- días pasados- en las cercanías del Ingenio Ñuñorco, el ingeniero Otto, opinó que es probable que ese residuo haya pertenecido a una quema y no al ingenio, ya que para poder funcionar, este último, debería poseer los correspondiente filtros en sus chimeneas.













